IN MEMORIAM

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¡Menudo cuento!

Más dura será la caída

Publicado por Sergio L. Palacios | domingo, septiembre 24, 2006 | | 17 comentarios »

¿Podría una araña gigante caminar por el techo? ¿Y una hormiga colosal ascender por una pared? ¿Qué le ocurriría a un hombre menguante que intentase simplemente caminar?

Las respuestas a todas estas cuestiones descansan, por enésima vez, en la ley de la escala. Por cierto, es difícil comprender por qué esta ley no suele enseñarse en los colegios e institutos de nuestro país (toma puñalada…). En fin, sin querer hacer demasiada sangre, que es domingo y hay que disfrutar un poco del tiempo libre, os diré que, como bien ya sabréis, la fuerza de la gravedad es directamente proporcional al cubo de la longitud característica (acordaos de KK el monstruo, no el jugador del AC Milan). Esta es la fuerza que nos mantiene unidos, en condiciones normales, al suelo. Pero también es la responsable de hacernos la puñeta y de no permitirnos trepar por los edificios a modo de Spiderman. Pero esto no es todo porque si solamente estuviera presente el peso, ningún animal sería capaz de caminar en la dirección vertical. ¡Qué difícil sería matar mosquitos en verano si éstos anduviesen por el suelo! Evidentemente, tiene que haber alguna otra fuerza que mantenga a los animales pequeños unidos a las paredes o al techo y que sea mayor que su propio peso. Esta fuerza atractiva de adherencia es de carácter eléctrico y recibe el nombre de fuerza de Van der Waals. Es la competencia mutua entre estas dos fuerzas la que determina si un animal puede moverse por caminos que se aparten de la línea horizontal. ¿Cómo es esto? Pues se da la circunstancia de que la fuerza de adherencia es directamente proporcional al área de la superficie en contacto. Si evaluamos el cociente entre el peso del animal y la fuerza de adhesión, se ve fácilmente que esta cantidad depende directamente de la longitud característica del animal, lo cual quiere decir que en los animales grandes domina el peso sobre la adhesión y viceversa, en los animales pequeños la fuerza dominante es la de Van der Waals. Para tamaños inferiores a un milímetro, esta fuerza resulta ser mucho mayor que el peso y esta es la razón de que los insectos puedan agarrarse a techos y paredes.


Otro aspecto importante del tema que nos ocupa es que las dimensiones relativas de las patas de los animales pequeños nunca pueden ser las mismas que para los animales de mayor tamaño. Si os habéis fijado alguna vez, los insectos tienen patas muy largas con una superficie de apoyo (el pie) pequeñísima en proporción al tamaño de su cuerpo, algo así como si fueran agujas. En cambio, el ser humano, por ejemplo, tiene unos pies con una gran superficie de apoyo en comparación con su tamaño. Si esto no ocurriese y los insectos tuviesen unos pies con mayor área superficial, quedarían irremediablemente pegados a la superficie por la que caminasen, ya que la adhesión sería muchísimas veces superior a su peso. En cambio, algunos animales algo mayores, como pueden ser algunas especies de arañas, deben aumentar el área de la superficie de contacto debido a su mayor peso. Esto lo consiguen mediante el despliegue de pelos. También existe un animal que parece violar todos estos razonamientos. Es el gecko, que está siendo objeto de estudio en la actualidad, precisamente porque tiene un peso que parece ser demasiado grande como para permitirle moverse con total libertad incluso sobre ventanas de vidrio, tal y como hace en realidad.

Supongamos ahora, por un momento, que un insecto se cayese y fuese a parar a un recipiente con agua. ¿Qué le pasaría? La respuesta es obvia porque a todos os ha sucedido en alguna ocasión, sobre todo en verano, cuando coméis al aire libre. Ahora bien, ¿cuál es la razón? Bueno, pues tiene que ver con otra fuerza como es la fricción o rozamiento. Un cuerpo que cae en el aire o en cualquier otro fluido (líquido o gaseoso) siempre experimenta una fuerza que se opone a su desplazamiento y que hace que aquél alcance con el tiempo una velocidad constante llamada velocidad límite. Como esta fuerza es tanto mayor cuanto mayor sea el área de la superficie del cuerpo que presenta al fluido, entonces se puede concluir que a medida que disminuye el tamaño de un animal, su peso disminuye mucho más rápidamente que la fuerza de fricción haciendo que la velocidad límite de caída sea pequeña y el daño causado al animal prácticamente inapreciable. En cambio, un animal de mayor tamaño probablemente quedaría dañado de forma permanente. Un escarabajo dejado caer desde una azotea llega indemne al suelo; en cambio, vuestro perro tendría firmada su sentencia de muerte. Así y todo, al escarabajo aún le quedaría otro peligro que sortear si al llegar al final de su caída le esperase un estanque (algo que podría salvar a vuestro perro) lleno de agua. Allí le esperaría la terrible tensión superficial. Ésta se manifiesta como una fuerza que impide que un cuerpo penetre en un líquido, haciendo que éste se comporte como una especie de membrana elástica deformable. Al igual que todas las fuerzas que estamos considerando desde hace un rato, la tensión superficial también depende de algo, y ese algo es la longitud del cuerpo que está en contacto con el líquido. A mayor longitud, mayor tensión superficial. Por eso, cuando colocáis con cuidado una aguja en posición horizontal sobre un estanque podéis hacer que flote, ya que tiene un peso que resulta compensado por la tensión superficial del agua; en cambio, si la colocáis en posición vertical, por mucho cuidado que pongáis en el empeño, siempre se hundirá, ya que habéis disminuido de forma drástica la longitud de aguja en contacto con el agua. Algo parecido les sucede a esos insectos llamados zapateros, que os podéis encontrar en lagos, charcas o pantanos y que deambulan por su superficie con gran facilidad. Pero volvamos a nuestro amigo el escarabajo, que habíamos abandonado momentáneamente. Si cayese al agua y se mojase, ya nunca podría remontar el vuelo. Esto es debido a que la cantidad de líquido que se adheriría a su cuerpo es directamente proporcional al área de su superficie, pudiendo llegar a ser varias veces su propio peso. Si la fuerza relativa del animal no es suficiente, jamás podrá salir del agua. Por el contrario, los animales grandes no tienen este problema, ya que su peso aumenta más rápidamente que el área de su superficie corporal. Para un ser humano, por ejemplo, cuando sale de la bañera lleva adherida a su cuerpo una película de agua de aproximadamente medio milímetro de espesor y que pesa unos 500 gramos, lo cual es una fracción muy pequeña de su propio peso.

17 comentarios

  1. Fooly Cooly // domingo, septiembre 24, 2006 9:05:00 PM  

    Me choca un poco leer que si tiras un escarabajo de la azotea sale indemne... No se... pero se me hace raro... tengo que probarlo :P

  2. ÓsQar // lunes, septiembre 25, 2006 8:19:00 AM  

    A mi eso no me choca mucho (leí en un artículo similar a este que incluso un animal tan grande como ratón sobreviviría a una caída de varios pisos): lo que me choca es lo del medio kilo de agua sobre nuestro cuerpo tras la ducha... ¿tanto?¿es posible???

  3. ÓsQar // lunes, septiembre 25, 2006 8:23:00 AM  

    Por cierto, el artículo que mencionaba antes (muy en la línea de este blog) es éste

  4. Sergio // lunes, septiembre 25, 2006 9:39:00 AM  

    Sobre la caida de los animales (a propósito todo de la velocidad terminal) es muy típico el caso de los gatos.

    Según comentan en este artículo de "Historias de la ciencia" (con referencias y demás), hay estudios que muestran que los gatos que caen desde una altura superior a 6 pisos tienen un 95% de posibilidades de sobrevivir, mientras que si caían de entre un 2º y un 6º la probabilidad de sobrevivir disminuía levemente hasta el 90%. Parece ser que el gato tarda un cierto tiempo en darse cuenta de que se va a dar la gran ostia y en recolocarse para disminuir su velocidad terminal. El record (según el mismo artículo), lo tiene una gata llamada Sabrina que cayó desde un piso 31 y solo se partió un diente y tuvo ligeros problemas en el pecho.

  5. Sergio L. Palacios // lunes, septiembre 25, 2006 10:25:00 AM  

    Veréis, cuando un gato cae desde una cierta altura, lo que ocurre es que éste adopta una postura de tal forma que su velocidad angular disminuye mucho, con lo cual casi siempre es capaz de llegar al suelo de pie. Esto es debido a que el momento angular del gato se mantiene constante (ley de conservación del momento angular) y como el momento angular depende directamente del radio de giro (el radio de giro de una partícula es su distancia al eje de rotación) y de la velocidad angular, cuando una de estas cantidades aumenta la otra disminuye en consecuencia. Durante la caída, el gato extiende sus patas con lo que consigue aumentar el radio de giro y, por tanto, disminuye su velocidad angular. Cuando está a punto de alcanzar el suelo, vuelve a plegar las patas y consigue aterrizar sobre ellas, reduciendo considerablemente la probabilidad de daños graves en caso de que colisionase con el abdomen o la cabeza, por ejemplo.

  6. Anónimo // lunes, septiembre 25, 2006 1:35:00 PM  

    Tengo entendido que el motivo por el cual los gatos caen siempre de pie, es debido a la forma de su columna vertebral. Gracias a esta característica consiguen orientarse en el aire para caer siempre de pie.

  7. Anónimo // martes, septiembre 26, 2006 11:08:00 PM  

    Hay algo que no me ha quedado claro. El hecho de que la fuerza electrostática venza al peso del insecto no puede depender de su tamaño, sino de su peso, o en todo caso, de su densidad. Hay insectos mayores de un milímetro, como las arañas que pueden andar por las paredes, ¿me equivoco?

  8. Sergio L. Palacios // miércoles, septiembre 27, 2006 10:29:00 AM  

    La cantidad que depende del tamaño del animal es el cociente entre la fuerza de Van der Waals y el peso. Si estas fuerzas se expresan en Newton (que es la unidad de fuerza en el Sistema Internacional), se obtiene que para tamaños de 1 milímetro, la fuerza de adhesión es mil veces mayor que el peso. Pero esto no quiere decir, de ninguna manera, que insectos mayores de ese tamaño no puedan caminar por una pared vertical. Ahí tienes el caso del gecko, cuyo peso es considerablemente mayor que el de una araña común. Por otro lado, en el año 2004 se publicó un artículo en la revista "Smart Materials and Structures" en el que se determinaba la fuerza de adhesión de las patas de una araña de 15 miligramos utilizando un microscopio de fuerza atómica. El resultado fue de 175 veces su propio peso.

  9. Rufino // viernes, enero 19, 2007 2:53:00 AM  

    Lo del Gecko tiene que ver también con atracción electrostática, en los dedos genera unos campos eléctricos que posibilitan la adherencia a por ejemplo el vidrio.

  10. Aranele // sábado, octubre 06, 2007 10:06:00 PM  

    Me ha gustado mucho como lo explicas. Lastima que no se estudien estas cosas en el colegio.

  11. Anónimo // domingo, octubre 07, 2007 3:29:00 PM  

    A mi lo que me ha perdido es:

    Que tiene que ver el momento angular con el gato q tiran por un edificio. Como que el radio de giro del gato? pero esta girando? XD

    XD Pedanteria...

  12. Anónimo // domingo, octubre 07, 2007 4:10:00 PM  

    Deduzco de este artículo que un barbudo podría quedarse pegado a una pared y caminar por el techo ya que la fuerza de Van der Valls entre la barba y la pared compensaría el peso. Voy a pasar unos meses sin afeitarme y luego me tiro por el patio interior de mi casa. Ya contaré que tal el experimento ;)

  13. Blog Master // domingo, octubre 07, 2007 4:19:00 PM  

    Creo que cuando un gato cae lo que hace es extender sus patas de manera que su velocidad limite sea mas baja.

    El giro lo estabiliza por la forma que adapta, al igual que hacen los paracaidistas en caida libre.

    Cuando caen desde poca altura el gato se comporta como dice sergio. Se retuercen rapidamente encogiendo las patas y estirandolas cuando adquieren la orientacion deseada.

    En cuanto al gecko, parece que la fuerza es por el enlace puente de hidrogeno. Sus patas estan recubiertas de hilos finisimos, que ademas se subdividen en otros mas finos.

    Lo que no esta claro de este bicho es como consigue mantener sus patas limpias y sin humedad. Sabemos que sobre superficies polvorientas o mojadas no es capaz de caminar.

  14. Anónimo // domingo, octubre 07, 2007 5:24:00 PM  

    Buen articulo. (del cual deduzco que si tiro a mi familia por la azotea moririan todos)

  15. Anónimo // domingo, octubre 07, 2007 5:52:00 PM  

    Y ampliando la info de rufino, es tan fuerte la unión electroestática, que el gecko necesita soltar las patas de una forma un tanto peculiar.
    Si alguna vez veis uno, fijaos en la forma en la que doblan los dedos.
    Saludos

  16. NekroByte // miércoles, octubre 10, 2007 7:23:00 AM  

    Me da asco tu "Visitors locations": parece que la tierra está enferma de una enfermedad de esas que tienen pocas probabilidades de infectar :-S

  17. Sergio L. Palacios // miércoles, octubre 10, 2007 8:40:00 AM  

    Envidioso ;-)

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