¿Denunciarías ante la justicia a un superhéroe que te acaba de salvar la vida, aunque tú quisieras perderla lanzándote desde lo alto de un rascacielos? Pues, aunque parezca mentira, esto ocurre en la película Los Increíbles, dirigida en 2004 por Brad Bird. Cuenta las aventuras y desventuras de una familia de superhéroes venida a menos que intenta lidiar con el tedio de una vida “normal”. Bob Parr, el cabeza de familia, trabaja en una compañía de seguros pero, en contadas ocasiones, sale por las noches en compañía de un amiguete a ejercer de desfacedor de entuertos, ayudando a inocentes ciudadanos. En una de estas ocasiones, salva la vida de un suicida que se había arrrojado desde lo alto de un impresionante rascacielos, atrapándolo en plena caída. Ni corto ni perezoso, el ofendido ciudadano, decide presentar una denuncia contra Mr. Increíble (nombre de guerra de Bob Parr). Este hecho se presenta en la película con la intención de producir risa en el espectador. Sin embargo, como científico, debo confesar que para mí no tuvo gracia en absoluto. Y ahora vosotros, sorprendidos lectores, os estaréis preguntando cómo es posible que mi sentido del humor sea tan escaso. Dejadme que os lo explique y quizá, dentro de un rato, algunos de vosotros quizás penséis como yo.Supongamos que una persona se precipita al vacío desde una altura de unos 200 metros. Si despreciamos el rozamiento con el aire (esto se hace siempre en las clases de Física al resolver problemas de mecánica clásica), al llegar al suelo, la velocidad con la que impacta es de 228 km/h. Si nuestro bienintencionado superhéroe intentase detener la caída en el instante justo antes del impacto y emplease, aproximadamente, 5 décimas de segundo, la fuerza que necesitaría para ello sería prácticamente de 13 veces el peso de la persona. Esto no es ninguna hazaña imposible para un superhéroe que se precie, pero la dificultad radica en que esa misma fuerza la debe experimentar el cuerpo del suicida (cortesía de sir Isaac Newton y su tercera ley). La verdad es que no existe demasiada diferencia entre un accidente de automóvil a 228 km/h al colisionar contra un muro o simplemente en golpear el suelo o ser detenido por Mr. Increíble. Dejándonos de bromas por un momento, en la vida real, cuando alguien se suicida lanzándose desde lo alto de un puente sobre el agua, muchas veces con la intención de ahogarse, en realidad, casi nunca consigue este propósito ya que el impacto contra la superficie líquida es tan grande que suele producirse la fractura del cuello y la muerte instantánea.

Otros superhéroes insensatos que han intentado cosas similares son Superman en su primera intervención en la película de 1978, cuando “salva” a Lois Lane al caer del helicóptero en el que pretendía despegar desde la azotea del edificio del Daily Planet. También Spiderman, el hombre araña, va lanzando telarañas a diestro y siniestro, deteniendo caídas de pacíficos ciudadanos. En la película de 2002, el Duende Verde arroja a Mary Jane Watson desde lo alto de una torre del puente de Queensboro, en claro homenaje a una viñeta del cómic original Amazing Spider-Man nº 121 (en ella, Spiderman detiene la caída de su querida Gwen Stacy, provocándole él mismo la muerte, tal y como le había advertido, para su tormento personal, el malvado Duende). Nuestro héroe, con la lección aprendida del cómic, en lugar de frenar en seco a su amada, la sujeta y, mientras ambos siguen cayendo, lanza su tela para detener la caída.
Afortunadamente, los humanos de a pie, por lo menos algunos, saben Física y por ello los boxeadores se ponen guantes con el fin de aumentar el tiempo de impacto y, consecuentemente, disminuir la fuerza que soporta su puño (recíprocamente, el rostro del adversario). De la misma manera funcionan los airbags de los automóviles que, aunque en ocasiones no son suficientemente efectivos como para evitar lesiones, sí que consiguen que estas no sean mortales. Por último, las cuerdas que utilizan los practicantes de puenting son muy elásticas también con el fin de amortiguar la tremenda desaceleración, haciendo que el tiempo empleado en la misma ascienda, incluso, a varios segundos.
Así que escuchadme, superhéroes del mundo, dejad de evitar suicidios y caídas o podríais ser acusados de homicidio en segundo grado.
7 comentarios:
En realidad la escena en que Mister Increible salva al suicida, es del principio de la pelicula, antes de que se casarse y cuando aun ejercia de Superheroe abiertamente. De hecho es la caida de popularidad producida por esta y otras denuncias lo que lo obliga a retirarse.
Magnífico artículo. Me apunto el blog en favoritos.
Está muy buena la entrada pero me queda una duda.
Dices en el ejemplo que si una persona cae de 200 metros de altura, la velocidad con la que impacta el suelo es de 220 km/h.
¿Cómo hayas ese cálculo? Si me hubieran puesto a mi a hacerlo hubiera hecho esto:
Primero hayar el tiempo que dura la persona en el aire:
t = sqrt(2*(-200)/-9.8)
Lo cual da 6.38. Con esto se puede calcular la velocidad final:
Vf = g * t
Vf = -9.8 * 6.38
Vf = -62.6 m/s
Da negativo porque va bajando... según yo, esa es la velocidad con la que impacta... pero no se qué pueda tener mal. Te agradecería una pequeña explicación
Un saludo!
Tienes el cálculo bien hecho, aunque dando algún que otro rodeo. Hubieras llegado al mismo resultado calculando la raíz cuadrada de 2gh.
Además, te sale casi lo mismo que a mí, es decir, 62,6 m/s. Si lo pasas a km/h verás que son 225, más o menos 220 (redondeando un poquito).
Vaya tonto.... con razón siempre pierdo los exámenes. Muchas gracias por la aclaración, me ha quedado muy claro.
Un abrazo
Hola amigo.
En el ejemplo de la persona que cae de 200 metros dices que para detenerla se tendría que usar "13 veces el peso de la persona".
¿Cómo se llega a esa conclusión? ¿Con qué ley/fórmula calculo eso?
Excelente página y artículo.
Y muchas gracias por tu ayuda.
Como comentario lúgubre, algo que me parece cuando menos curioso es que parece ser que cuando una persona decide suicidarse arrojándose desde un edificio lo suficientemente alto (y 200 m de edificio es mucho edificio), lo cierto es que no muere por el impacto contra el suelo. Tengo entendido que debido a una serie de complejos procesos cardíacos, el suicida llega muerto al suelo.
El suicida "frustrado" probablemente estaba muerto para cuando Mr. Increíble le salvó.
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