Nueva York, año 2022. La ciudad ha alcanzado una población superior a los 40 millones de habitantes. El planeta entero padece una superpoblación insostenible. El suicidio ha dejado de ser un delito e, incluso, está promovido por el gobierno. La eutanasia está a la orden del día y se ha convertido en poco menos que un espectáculo audiovisual con todo tipo de comodidades, mientras el individuo es liquidado. El pan, la carne y los vegetales frescos se venden en el mercado negro a unos precios que ni las hipotecas actuales. La gente se pelea por un alimento sintético, en forma de inocentes galletas verdosas, denominado “soylent green” (soylent es una contracción de las palabras inglesas “soybean”, que significa semilla de soja y “lentil”, que significa lenteja). En este mundo apocalíptico, el detective Robert Thorn investiga un extraño caso de asesinato. A medida que avanza en sus pesquisas, una realidad terrible va haciéndose evidente. Su venerable compañero, Sol Roth, que actúa como enciclopedia viviente (el papel es demasiado caro) la descubre antes y, no pudiendo soportarla, decide acabar con su vida en un centro de eutanasia. Cuando Thorn llega es demasiado tarde, pero decide seguir, en secreto, al vehículo fúnebre. Éste se dirige a una planta de producción de soylent green, donde se revela la espeluznante verdad en la frase que pronuncia Thorn: “Soylent green is people” (“Las galletitas son gente”, según mi libre traducción). La humanidad se está alimentando de cadáveres.
¿Se trata de una solución viable para acabar con la hambruna? ¿Es un método eficaz a largo plazo o se trata de algo eventual? ¿Qué demonios tiene todo esto que ver con la Física? Os responderé a la última cuestión: casi nada, pero me mola a rabiar escribir, de cuando en cuando, algún post que se salga de la norma (¿os recuerda algo?). Pero, para que nadie se sienta aludido ni ofendido, os diré que el concepto físico de energía anda deambulando por el problema que estoy planteando e intentando resolver. Bien, lo primero que hay que decir es que, a simple vista, podría pensarse que comerse a los cadáveres galletizados de nuestros más muy mejores amigos no parece ser ni agradable ni muy inteligente ya que todos sabemos que la población mundial crece y crece cada vez más. Luego, siempre habrá más vivos que muertos. Así y todo, la cosa podría tener solución si de cada fiambrepersona se pudiesen alimentar varias nofiambrepersonas. Así que, pensemos un poco y hagamos unos números. Fijaos bien cómo piensa, construye y va avanzando una mente analítica y penetrante como la mía. En primer lugar, necesito conocer el equivalente energético de la materia prima que constituye un cuerpo humano. ¿Dónde encontrarla? Pues en Google, caramba, que para eso está. Tecleo y ¡zas! En cuestión de centésimas de segundo, aparecen miles de páginas. Me voy a una que parece fiable, cuya fuente es la FAO (Food and Agricultural Organization of the United Nations) y allí me encuentro justo lo que necesito. Resulta que somos un 61,6 % de agua (el anuncio de la tele está equivocado), 17 % de proteínas, 13,8 % de grasas, 1,5 % de carbohidratos y 6,1 % de minerales (¿será por eso que hay gente que dice que soy una mina?). Ahora bien, cuando bebemos un vaso de agua o un refresco sin azúcar, se supone que no ingerimos calorías. Por tanto, haré la suposición más que razonable de que, tanto el agua como los minerales, no contribuyen al contenido energético de un cuerpo humano. El siguiente paso consiste en averiguar la equivalencia calórica de las proteínas, los carbohidratos y las grasas. El dato me lo encuentro en un documento del “REAL DECRETO 2180/2004, de 12 de noviembre, por el que se modifica la norma de etiquetado sobre propiedades nutritivas de los productos alimenticios, aprobada por el Real Decreto 930/1992, de 17 de julio”. Allí dice que, tanto 1 gramo de proteínas como de carbohidratos, contienen 4 kcal, mientras que la misma cantidad de grasas aportan 9 kcal. Como el gobierno no me merece mucha confianza, trato de comprobarlo. Me dirijo a la despensa de mi humilde cocina y cojo tres paquetes diferentes: uno de cereales de desayuno Krispies, otro de galletas Chiquilín y un tercero de galletas integrales María (son cojonudas, las venden en el Lidl). Leo su contenido desglosado y aplico los parámetros anteriores. Me salen 381,5 kcal para los Krispies (en la caja pone 382 kcal), 466,7 kcal para Chiquilín (470,5 kcal figuran en la etiqueta) y 422,3 kcal para María Integral (el mismo número que en el paquete. Lidl siempre gana). Parece que mi desconfianza inicial se va desvaneciendo.

A la vista de este dato contundente, cabe pensar en alguna solución imaginativa. No quisiera terminar sin proponer yo mismo una (otra la podéis encontrar en la figura de al lado) y sin animaros a vosotros a hacer lo mismo. Pongamos por caso que una raza alienígena con intenciones benefactoras hubiese velado por nosotros desde el Neolítico (hace unos 7000 años) y hubiese ido reciclando a todos los “seres humanos” que iban feneciendo. De haber sido así, hoy en día dispondríamos de una megadespensa con casi 150 mil millones de cuerpos galletizados (aquí podéis ver una estimación de este número). Habría alimento suficiente para toda la población mundial actual durante casi 3 años y medio. Menos da un muerto, digo...una galleta.







Con éste te has superado a ti mismo, macho. Me veo tentado de cambiar mi top 5. ¡Lidl rules!
[Voz en off: "Y el público ruge enfervorecido..."]. Gracias, gracias, puedes cambiar tu top 5 cuando quieras. Si lo del 5 lo puse por hacéroslo difícil. Ya me imaginé que tendríais muy serias dificultades para seleccionar sólo unos pocos. La vida es dura...
Esta bien interesante.
Me pregunto yo la clase de aditivo para que las galletas tengan buen sabor.
Sencilla y sinceramente GENIAL. Leí ese libro hace casi 20 años y aún recuerdo al vejete en bicicleta estática generando electricidad. 8)
No sé si debo sentirme aliviado o sorprendido, solo espero que no me "galleticen" despues de muerto...
Esto aclara como se las ingeniaban las computadoras en "Matrix" para mantener a tantos humanos batería... creo...
Este comentario no tiene relación con el tema tratado pero si con el post dedicado al motorista fantasma y la subida de pendientes imposibles. ¿Habrán conseguido desarrollar en el infierno el siguiente sistema?
Leido en maikelnai's blog
http://www.maikelnai.es/?p=722
Quizás en un futuro no muy lejano superemos esos perjuicios morales adquiridos de nuestra etapa neolítica, vaya usted a saber... ¡pero que no me lo cuenten! Solo quiero conocer la composición química sin más detalles transgénicos.
Lo mejor del Lidl son los chocolates!
Salu2.
muy interesante realmente lo q postiaste.. a mi no me molestaria comer una galleta humana.. que diferencia hay en comer animales o humanos? es mas, no me molestaria comer humanos en forma de asado o hamburguesa.. creo q esto va mas alla de la moral, llegando al limite de la supervivencia y yo creo q los gobiernos de paises poderosos deben tener sus reservas de galletashumanas ya, no te quepa ninguna duda
Sobre gustos no hay nada escrito.
Mi primer día acá. Fui por café y galletas, me quedo un largo rato.
Y disculpada sea la Ciencia Ficción.
Quédate muchos días más, Aira. Bienvenida al mejor blog de la blogosfera mundial.
¡Quiero esa camiseta ya!
Bien por ti, Sergio, me encanta el blog.
Los calculos de calorias no ciertos. Basicamente se hace el calculo incinerando un gramo de grasa, de proteina o de azucar en un calorimetro (un recipiente rodeado de agua, en el que se mide cuanto aumente la temperatura de ese agua).
Eso no es extrapolable a nuestro organismo por varios motivos:
- No podemos quemar una proteina al 100%.
- El proceso de quemar una proteina o descomponer una grasa no tiene una eficiencia del 100%.
- Digerir los alimentos consume bastante energia. Hay alimentos energeticamente negativos, cuya digestion consume mas energia de la que aportan.
Las galletas corresponden con lo que dice el BOE por que estan obligadas por ley, no porque sea verdad.
Ciertamente los requerimientos energeticos de una persona tambien estan sobredimensionados, con lo que tu calculo seguiria siendo bastante correcto.
Por otra parte el cuerpo humano necesita nutrientes que no es encuentra en el, como las vitaminas. Alimentarse de mojama humana dista mucho de ser una alimentación equilibrada.
Finalmente hay un buen tabu en contra de comer muertos. Normalmente el muerto no se ha llegado a esta condicion por exceso de salud. Si nos lo comemos es probable que nos pase alguna enfermedad (acordaros de las vacas locas).
Finalmente vamos a tenerle que hacer caso a Malthus cuando dijo que esto era insostenible. Sus ideas inspiraron a Harry Harrison para su novela "hagan sitio, hagan sitio" en la cual se basa, muy libremente, soylent green.