Cuando se estrenó en 1956 la película Planeta prohibido (Forbidden Planet) pocos eran los que creían que el hombre podría alcanzar en tan sólo 13 años la superficie de la Luna, nuestro único satélite natural. Por ello, la voz en off que se escucha durante las primeras secuencias nos informa a los ya enterados espectadores que “… en la última década del siglo XXI los hombres y mujeres han conseguido poner el pie en la Luna…”. ¡Menuda hazaña! Y, claro, esto nos parece tan ingenuo hoy en día que no podemos dejar de asistir al resto de la cinta con una cierta mezcla de desconfianza y asombro. Un poco más adelante, sigue la misma voz en off diciendo que en el año 2200 se han alcanzado todos los planetas del sistema solar y que, más o menos por la misma época, se ha conseguido viajar a la velocidad de la luz, para superarla con creces poco tiempo después. Es en este mundo tecnológicamente superavanzado donde se desenvuelven los protagonistas, a bordo de la nave Planetas Unidos C-57-D, en misión de rescate hacia el planeta Altair IV, en órbita alrededor de la estrella de la secuencia principal Altair. Al descender sobre la superficie de Altair IV, un miembro de la tripulación queda sorprendido y estupefacto ante la visión del cielo, de un extraño tono verdoso. Otro compañero le contesta inmediatamente que prefiere el azul del firmamento de la Tierra. Me centraré hoy en este tema.Puede que muchos de vosotros, sobre todo los que sois aficionados a leer ciencia divulgativa, ya sepáis las razones profundas por las que el cielo que podemos observar desde la superficie de nuestro precioso planeta resulta de un azul espectacular. Pero yo voy a llevar la cuestión un poco más allá, si cabe. Supongamos que, efectivamente, el cielo es azul porque bla, bla, bla… Ahora bien, ¿puede haber cielos de otros colores en otros mundos? Dicho de otra manera: ¿es el azul de nuestro cielo exclusivo del planeta en que vivimos? ¿depende este color de la composición particular de nuestra atmósfera? A ver, listillos, ¿qué opináis ahora? ¿Cuántos sabéis la respuesta a estas preguntas? Ajá, me lo temía. Casi ninguno. Pues, hala, a leer y a disfrutar, que aún queda un rato de post…
En otro de los instantes iniciales de Planeta prohibido, el capitán se dirige a la tripulación para darles una serie de datos físicos sobre el planeta Altair IV, en el que se disponen a aterrizar. Más o menos, en estos términos:
“Estamos entrando en la atmósfera de Altair IV. No se necesitan trajes acondicionados para tomar tierra. El contenido en oxígeno es un 4,7 más rico que el de la Tierra. La gravedad es 0,897.”
De estas palabras, no resulta demasiado osado deducir que Altair IV es un planeta de tipo terrestre, no muy diferente al nuestro. Lo único que apreciaríamos al caminar por su superficie es que nuestro cuerpo sería casi un 10 % más ligero de lo habitual. Además, nos notaríamos un tanto más eufóricos y contentos debido al oxígeno extra. Ahora bien, si ambos planetas son tan parecidos (incluso en la composición de sus respectivas atmósferas) cómo es que los cielos son tan diferentes. ¿Puede cambiar el color de los mismos únicamente por una proporción ligeramente menor de oxígeno (y, consecuentemente, mayor de nitrógeno)?

Para aquellos de vosotros que aún no sepáis por qué el cielo de la Tierra es azul, allá voy. Los que ya lo crean saber, mejor sigan leyendo, de todas formas. Bien, se trata de entender el comportamiento que tiene la luz cuando interacciona con la materia, pues puede hacerlo de formas distintas. Ojo, que no pretendo en absoluto disertar aquí y ahora sobre el sexo de los ángeles y aburriros con un montón de conceptos, leyes y principios sobre la óptica y el electromagnetismo, cosa que, por otra parte, es la que haría con mis pobrecillos estudiantes. A vosotros os lo pondré más fácil y me fijaré únicamente en los argumentos clave, expresándome con los términos más simples que sea capaz. Todos sabemos que la luz que proviene del Sol es blanca, más o menos. Esto no es más que una impresión puramente subjetiva de nuestros ojos, que la interpretan de ese color debido a que recibimos simultáneamente y de forma superpuesta todas las longitudes de onda (colores puros) distintas. La realidad es que nuestra estrella emite luz con un rango espectral muy definido y que se parece enormemente al de un cuerpo negro que se encontrase a unos 6000 ºC. Con esta palabrería tan rimbombante quiero expresar que del Sol recibimos luz de todos los colores posibles, pero en cantidades diferentes, siendo la componente amarilla verdosa la predominante. Pues bien, cuando esa luz llega hasta la atmósfera terrestre, interactúa con las moléculas de oxígeno y nitrógeno que allí se encuentran. Estas moléculas se ponen a vibrar sacudidas por la alegría luminosa que les llega de 150 millones de kilómetros de distancia y, tras un instante de tiempo muy breve, vuelven a reemitir la luz. Pero el tamaño de estas moléculas es tan pequeño (incluso menor que la longitud de onda de la luz que reciben) que ocurre un fenómeno muy curioso, llamado dispersión de Rayleigh, el cual consiste en que los fotones se ven desviados por aquéllas en todas las direcciones posibles. Y no solamente se ven desviadas, sino que este cambio de dirección que experimentan depende enormemente de la longitud de onda de los fotones procedentes del Sol. Cuando digo enormemente, me refiero en concreto a la cuarta potencia, es decir, que partículas de luz de una longitud de onda doble que otras experimentan una dispersión de Rayleigh 16 veces menor. La consecuencia es clara. La luz que se verá más desviada en todas direcciones (y, por tanto, abarcará todo el cielo) respecto de su dirección original es aquella que presente la longitud de onda más pequeña o, lo que es lo mismo, la correspondiente al color violeta del espectro visible. Luego vendrían la del azul, verde, amarillo, naranja y, por último, rojo. Así que, según esto, el color de nuestro cielo debería ser violeta. En cambio, lo vemos de un azul intenso, limpio, perfecto. ¿Cuál es la razón? ¿Está la Física equivocada? Bueno, lo cierto es que no (¿qué sería de mí y de mi sueldo?). La razón de que no veamos un precioso cielo violeta es doble. Por un lado, el Sol, nuestro Sol, emite muy poca cantidad de luz de ese color. Por otro lado, nuestros ojos están mucho más sensibilizados al color azul que al violeta (recordad que el cristalino absorbe fuertemente en ese rango). Así, pues, el siguiente color en la secuencia de más dispersados a menos dispersados es el azul y, por ello, es el que percibimos.

Pero aquí no acaba la cosa. Todos hemos visto nubes en el cielo y sabemos que son de un blanco resplandeciente o bien de un gris amenazador cuando se avecina lluvia. También, hemos presenciado cielos de un color rojo intenso, tanto al amanecer como durante el crepúsculo. ¿Dónde está ahora nuestra amada Física y qué tiene que decir al respecto? Tranquilos, que no cunda el pánico. ¿Recordáis que unas líneas más arriba os dije que el tamaño de las moléculas de oxígeno y nitrógeno presentes en la atmósfera poseían tamaños menores que la longitud de onda de la luz solar? Pues en el caso de las nubes eso deja de ser válido, ya que las moléculas de agua, que es de lo que están hechas las nubes, se encuentran más juntas formando gotitas de un tamaño que ya no es en absoluto comparable a la longitud de onda de los fotones. Cuando éstos interaccionan con las gotas de agua, la dispersión dominante no es la de Rayleigh, sino que recibe el nombre de dispersión de Mie. Una característica de esta dispersión es que resulta prácticamente independiente del color de la luz. Por lo tanto, como el agua es incolora y la luz que le llega del Sol es blanca, las nubes, tal y como las vemos, también serán blancas. En ocasiones, cuando las nubes son muy densas o gruesas, el efecto de la dispersión de Mie no es otro que atenuar o disminuir la intensidad de la luz que llega hasta nosotros, es decir, la propia nube absorbe gran cantidad de la luz que recibe. El resultado es que la vemos de color gris oscuro. Mejor ponerse a cubierto. Por contra, si las nubes son muy tenues, aún puede percibirse un tono azulado en las mismas. En cuanto al arrebol del orto y el ocaso, lo que sucede es que estamos observando el cielo en la misma dirección en la que proviene la luz. En este caso, como los colores violeta, azul y verde son los más dispersados y tienen que atravesar una capa de aire tanto más espesa cuanto más bajo esté el Sol sobre el horizonte, también les ocurrirá que, al final, perderán casi toda su energía (la energía de un fotón es inversamente proporcional a su longitud de onda, siendo más energéticos los violeta, luego los azules y así, sucesivamente, hasta el rojo) y no llegarán hasta nuestros ojos, permaneciendo únicamente los menos dispersados (los de mayor longitud de onda) como los amarillos, anaranjados y los rojos. Únicamente en ocasiones excepcionales de estabilidad atmosférica, resulta posible contemplar otros colores como el verde en el borde superior del astro solar (muy rara vez el azul) durante un lapso de tiempo de unos pocos segundos. Este fenómeno se denomina “el rayo verde” y ya fue tratado por el mismísimo Jules Verne en su novela homónima publicada en el año 1882. Verne se dejó seducir por una leyenda que afirmaba que dicho resplandor efímero era tan difícil de presenciar, que aquella pareja que lo consiguiese encontraría el verdadero amor para siempre. Actualmente, sabemos que, en realidad, no resulta tan dificultoso y que incluso puede darse dicho fenómeno en otros cuerpos astronómicos, como la Luna.

A la vista de todo lo anterior, parece bastante claro (aunque no me atrevo a poner las manos en el fuego) que el color de los cielos es una función más del tamaño relativo de las partículas que conforman la atmósfera en relación con la longitud de onda de la luz que de la propia composición particular del aire. Al menos, así opinan los expertos de la NASA, que pudieron observar atónitos las fotografías enviadas el pasado mes de enero de 2005 por la sonda espacial Cassini, donde se apreciaban los maravillosos cielos azules del hemisferio norte del planeta Saturno, a pesar de que la atmósfera de nuestro vecino anillado es completamente distinta a la nuestra. Sin embargo, lo que les resultó extraño a los científicos norteamericanos es que en el hemisferio sur la cosa era totalmente diferente, pues allí resultaba que el cielo era amarillo, algo que también parece tener lugar en Venus. La explicación más plausible es que, tanto en nuestro vecino más próximo como en el hemisferio austral de Saturno, haya una gran presencia de nubes (de ácido sulfúrico en el primero y de hidrógeno en el segundo).
Para ir finalizando, quizá lo que han contemplado nuestros amigos del C-57-D no haya sido otra cosa que un espejismo producido por la repentina borrachera de oxígeno. Después de todo, ¿qué se puede esperar de unos tipos que han superado la velocidad de la luz, viajan a toda pastilla durante más de un año, frenan de sopetón y se sorprenden de ver un robot al que no le encuentran mejor uso que fabricar hectólitros de güisqui?







Podías haber acortado un poco la entrada, eh?? xDD La verdad es que es interesante el porqué de que el cielo sea azul ya que la explicación que te dan los profesores cuando eres pequeño (en mi caso por lo menos) es que se debe a que se refleja el mar...
De todas maneras tienes razón en que no hay fiarse mucho de estos viajeros galácticos tan borrachines. xDD
Por cierto, ya le echarías un ojo a mi análisis físico de Kyle XY, no?
Saludos
Saludos!
Vaya, muy interesante. Lo cierto es que no sabía de la existencia de los fenómenos de dispersión de Rayleigh y Mie. Me limitaba a suponer que se produciría algún tipo de refracción (como si de un sólido transparente o de un líquido se tratase) causada porque la atmósfera es una capa mucho más gruesa que la distancia que suele haber entre los objetos que vemos y nuestros ojos.
También me alegra ver que el famoso rayo verde de Verne tiene su razón de ser.
No obstante, cuando afirmas en tu conclusión que "el color de los cielos es una función más del tamaño relativo de las partículas que conforman la atmósfera en relación con la longitud de onda de la luz que de la propia composición particular del aire", habría que tener en cuenta que el tamaño de esas partículas (y en qué proporción se encuentren) será determinado por la composición del aire, ¿no? Es decir, que nos has aclarado cómo influye la composición del aire en el color que percibimos del cielo, pero que si en vez de 78%N2 y 21%O2 nuestra atmósfera tuviera otra proporción u otras moléculas diferentes, cambiaría consecuentemente el color, ¿no es así? Bueno, supongo que tan solo se trata de un matiz.
Nada más que decir, me ha gustado el artículo y también encontré amenas las referencias a "Forbidden Planet" (película que porsupuesto no he visto, no lo dudes).
Un saludo!
Adan.
Saludos,
Encuentro muy interesante la explicacion de los colores, ha ampliado los básicos conocimientos previos que tenia.
Sin embargo, me ha surgido una duda cuando hablas del color de las nubes. Si no he entendido mal, y simplificando, la luz(blanca) sale del Sol, entra en la nube, y como se dispersa por igual, pues el resultante que llega a nosotros sigue siendo blanco. Sin embargo, esa misma luz blanca que sale del Sol, antes de llegar a la nube atraviesa una gran capa de atmósfera. ¿No se supone que ha perdido gran parte de su componente violeta y azul por la dispersión? Por tanto, la luz que entra en la nube no es blanca, sino blanca-azul-violeta. ¿Porque vuelve a emerger blanca?
Se me ocurren un par de explicaciones (aparte de que lo haya entendido mal). Puede ser que en la atmósfera se pierda muy poca luz azul, de manera que la nube, aunque no es blanco "total", sigue pareciendo muy blanca. Aunque me da la sensación de que si se dispersaría la suficiente cantidad como para que la nube no la viéramos blanca.
O bien puede ser que la luz azul dispersada en la atmósfera, vuelva a entrar en la nube sumando así de nuevo el blanco. Sin embargo, si la luz azul se dispersa en todas direcciones, supongo que la luz azul que vuelve a entrar en la nube es significativamente menor a la que hubiera entrado si no hubiera atmósfera, por lo que tampoco me sale azul.
Obviamente estoy equivocado en algo, pero no acierto a verlo (o en dos minutos he reventado las dos teorias de los señores Rayleigh y Mie :). ¿En que me equivoco?
Gracias por tu estupendo blog.
El quid de la cuestión reside en la distinta forma que tiene de comportarse la luz en un sistema de partículas pequeñas y muy separadas entre sí (aire) o en un sistema de partículas grandes muy juntas (nube). Cuando la explicación de un fenómeno complejo se simplifica demasiado, como es el caso, se corre el riesgo de dejar cabos sueltos. Dado que responder a tu pregunta sería demasiado largo (involucra un conocimiento de la óptica ondulatoria y la teoría de osciladores electrónicos) para un comentario, te voy a dar una referencia donde puedes satisfacer tus ansias de conocimiento.
http://www.unalmed.edu.co/~cpgarcia/luzmateria.PDF
Me estoy acordando de la película "Desafío total" y me surge la duda... ¿De qué color sería realmente el amanecer en Marte?
El color del cielo de Marte no es azul a causa de la cantidad de partículas de óxido de hierro en suspensión que hay, dándole un tono rojizo. En esta web tienes alguna fotografía:
http://www.astrosafor.net/Huygens/2006/60/CieloMarte.htm
¡Eh! el robot de Planeta Prohibido era el mejor. Le pedias algo y te lo hacía.
Para que no te decepciones como en clase y veas que la conozco xD
Por lo demás muy buen post, aunque un poco largo.
Si no recuerdo mal gran parte de la dispersión que provoca el color azul es provocada por el ozono presente en la capa del mismo nombre y no del dioxígeno en sí, al menos eso cuentan los profesores de Inórganica de la Facultad de químicas de UniOvi xD
Se me ocurre una manera de que el cielo sea verde.
Imaginemos un sol mas frio, como una esteella roja. Esta estrella apenas emitira radiacion en color azul, siendo su principal emision en rojo. Tambien emitiria en amarillo, verde e infrarojo.
El infrarojo seria rapidamente absorbido por el CO2, el metano y los oxido de nitrogeno. Por tanto solo quedaria el rojo, amarillo y verde. La dispersion en este caso nos daria un hermoso cielo de color verde amarillento, ya que apenas habria luz azul para dispersar. Las nubes serian de un glorioso color rojo. ¿Me equivoco?
Otro problema es que estos colores no los notariamos. Nuestra retina se desensibiliza a los colores dominantes (se destruye rapidamente a rodopsina) lo que en a practica hace que no percibamos el color dominante. Al cabo de pocos minutos pasaremos a no notar las diferencias.
Así que el paquete de Recall debería llamarse "Amanecer rojizo en Marte"...
Una respuesta para anonimo.
Que el cielo disperse la luz no quiere decir que funcione como un filtro (aunque parcialmente lo hace).
Cuando tu miras al sol veras que es de un color blanco con un lijero tinte amarillo. La atmosfera no lo vuelve de color azul.
El cielo esta hecho de aire (vaya perogrullada) y el aire es transparente (otra perogrullada). Por tanto lo logico seria que el cielo fuera negro, ya que estariamos viendo el espacio (es decir, la nada).
Que lo veamos azul quiere decir que las moleculas de aire (da igual su composicion quimica) estan enviandonos un rayo de color azul. Eso precisamente es la dispersion, Reciben un rayo de luz del sol, y deja seguir su camino (recto) a todos los colores. Pero el color azul (principalmente) cambia de direccion. Esto hace que a nuestros ojos aparente ser azul.
Las nubes son blancas porque reciben todos los colores del sol (fijate que el aire no ha retirado ninguno). Por tanto es erroneo que les falte el azul.
Al anochecer la porcion de atmosfera atravesada por la luz es muy gruesa. En este momento la atmosfera si actua como un filtro. Ese filtro elimina el azul y por eso vemos el sol rojizo, las nubes rojizas y todo rojizo.
No se si me he explicado.
En cuanto al comentario Wis_Alien.
La cosa es mas bien al reves. El mar es azul porque refleja el cielo. Cuando el cielo esta nublado sule tomar un color grisaceo (al igual que el cielo).
A veces es verdoso, por las algas microscopicas en suspension.
Sergio, ¿Me equivoco?
Aunque es cierto que debido a la existencia de partículas en suspensión o algas y otros organismos, el color del mar puede variar, también lo es que el color azul NO se debe al reflejo del cielo. El color del mar es debido a fenómenos de dispersión y absorción de unas determinadas longitudes de onda con respecto a otras. Fíjate que desde el espacio, el mar también se ve azul.
Un post "admirable". Yo soy uno de esos listillos que comentas y te puedo asegurar que he leído en mucho sitios la explicación de este fenómeno. Sin embargo esta es la vez que mejor lo he encontrado explicado, te lo digo sinceramente.
Además has sabido explicar lo necesario para una buena comprensión sin hacer un artículo difícil.
Desde el punto de vista divulgativo dificilmente mejorable.
Algún día supongo que pondré algo sobre esto en Museo de la Ciencia. Sería buena idea poner cuando lo haga un enlace a este post, ¿que te parece?
También me ha gustado bastante la intervención en comentarios de blog master con la posibilidad de cielos de diferentes colores.
El tema del color del mar me parece muy interesante también.
De un día a otro la tonalidad del azul del mar cambia :)
Por cierto Sergio, hay un momento en que dices "al de un cuerpo negro que se encontrase a unos 6000 ºC". ¿No sería 6000 K?
Bueno, saludos :)
Muchas gracias, Héctor. No hay problema en que me enlaces desde Museo de la Ciencia.
En cuanto a la temperatura, cuando es muy grande (como es el caso) es indiferente expresarla en grados Celsius o en kelvin, ya que la diferencia es de 273,15. Al ser el 6000 una cifra estimativa, lo mismo da poner 6000 que 6273. Lo que cuenta es el orden de magnitud.
Ok. Suponía que igual era ese el motivo. Pero como habitualmente lo he visto siempre con Kelvin al hablar de temperatura de color me ha chocado.
Tardaré supongo bastante en poner el nuestro sobre este mismo tema, pero cuando lo haga enlazaré este post :) Gracias
Sergio, colocas bastantes referencias a la wiki; ¿podrias poner las referencias bibliograficas que tambien emplees?, seria muy beneficioso para muchos curiosos. Si, yo incluido.
¡Gracias!
Hecho.
Ma gustao el Blog, me lo guardo :)
P.D: recuerdo un profe de la uni...ke todos los años ke me tocaba nos explicaba porke el cielo es azul XD de todas maneras muy bien traido el tema, con la peli ;)
¡Bienvenid@!
Bueno, yo no puedo contribuir a la discusion fisica de este estupendo post sobre mi pelicula favorita, pero me gustaria aportar mi granito de arena con un enlace a una comparacion entre dos versiones distintas de la pelicula.
http://www.dvdbeaver.com/film2/DVDreviews26/forbidden_planet.htm
Ultimate Collectors Edition es una autentica gozada :)