A lo largo de las últimas semanas he revisado el concepto de terraformación, un proyecto de ingeniería planetaria enormemente atractivo, pero también sumamente exigente desde los puntos de vista científico y económico fundamentalmente.Un buen número de obras literarias (de ficción y científica), así como el cine han abordado el asunto de formas muy diversas, en ocasiones con relativo acierto y otras no tanto. Las dos alternativas que se contemplan siempre se centran, por un lado, en adaptar otros mundos al medio ambiente terrestre y, por el otro, en modificar al ser humano haciéndolo apto para sobrevivir en dichos medioambientes hostiles.
Sin embargo, no hemos contemplado en absoluto la cuestión no antropocéntrica. Dicho en palabras simples. ¿Pueden darse las condiciones para la existencia de vida no humana? ¿Qué características debe poseer un mundo extraterrestre para albergar vida compleja?
Evidentemente, hasta la fecha, no hemos sido capaces de detectar otros planetas dotados de esa vida. Sí que disponemos de un catálogo cada vez más amplio de mundos extrasolares, pero de aquí a que sean habitables o habitados por otras especies hay un enorme trecho. ¿O no?
Dejadme que os cuente muy brevemente tres historias increíbles, todas ellas frutos de la imaginación y el trabajo científico más audaces. Leed, leed y alucinaréis como hice yo en su momento.

En el año 1983 tuvo lugar la conferencia CONTACT: Cultures of the Imagination. En ella, se reunieron un numeroso grupo de científicos de diversas especialidades (físicos, químicos, biólogos, geólogos, etc.), escritores de ciencia ficción y artistas con el propósito de intercambiar ideas y especular sobre el futuro devenir de la civilización humana, tanto en la Tierra como fuera de ella.
Diez años después, en la edición de 1993 de la misma conferencia, Martyn J. Fogg presentó un diseño de un hipotético sistema solar en torno a la estrella 82 Eridani, en la constelación Eridanus. Desde entonces, la idea se ha ido desarrollando y un grupo de personas que aún hoy sigue creciendo decidieron unirse para formar un grupo de trabajo denominado los “WorldBuilders” (constructores de mundos).
El sistema solar diseñado a partir del trabajo pionero de Fogg está constituido por nueve planetas, cuyos nombres (por orden de proximidad a su estrella) son: Belenos, Grannos, Epona, Sucellus, Rosmerta, Borvo, Bormo, Bormanus y Sirona.
La estrella 82 Eridani fue bautizada con el nombre de Taranis. Situada a 21 años luz de la Tierra, pertenece a la clase espectral G y posee una masa aproximada de 0,91 veces la masa de nuestro sol.
En el tercer planeta del sistema, Epona, se dan las condiciones necesarias para la vida. Epona está constituido por una especie de continente hundido que es extremadamente sensible a los cambios del nivel oceánico, con lo que afloran por doquier innumerables islas. Los mares son cenagosos y poco profundos.
Aproximadamente cada 100 años ocurre una enorme erupción volcánica en Fire Island (Isla de Fuego), coronada por un enorme volcán de más de 11 kilómetros de altura. Las cenizas que expulsa afectan al clima, produciendo un enfriamiento global que se prolonga varios años.
Los casquetes polares son mucho mayores que los que poseemos en nuestro planeta y se extienden hasta los 60º de latitud. La inclinación del eje de rotación de Epona es de unos 32º (nueve más que el terrestre); su año dura 262 días. La gran excentricidad orbital provoca diferencias substanciales en la duración de las estaciones. En el hemisferio sur los veranos son largos y suaves y los inviernos cortos y templados, mientras que en el hemisferio norte son cortos y cálidos y largos y fríos, respectivamente.
Epona no posee satélites naturales y, por tanto, su eje de rotación oscila de forma caótica con un período de miles de años entre los 0º y los 60º.
La atmósfera guarda muchas similitudes con la de la Tierra, con una presión parcial de dióxido de carbono superior a causa de la actividad volcánica. Sin embargo, en la superficie la presión es tan sólo de unos 577 milibares. Como la capa atmosférica es más delgada, el cielo en Epona posee un azul brillante. Las gotas de lluvia, debido a la menor gravedad (7,5 m/s2), se precipitan al suelo con lentitud y poseen unos tamaños considerablemente mayores. Los arcoíris son espectaculares y duraderos.

Más recientemente, la compañía británica Big Wave encomendó a un grupo de diez científicos la creación de dos mundos extrasolares. Eligieron para ellos los nombres de Aurelia y Blue Moon.
Aurelia es un planeta que orbita una enana roja mucho más cerca que la Tierra del Sol. Debido a ello, siempre muestra la misma cara a su estrella. No hay estaciones. El lado oscuro vive en invierno permanente, mientras que el lado brillante tiene en su centro una enorme tormenta que gira constantemente produciendo huracanes y lluvias torrenciales a su paso. Las zonas de penumbra que limitan con el borde oscuro muestran un clima templado y en ellas prosperan seres vivos.
El planeta posee continentes y agua en estado líquido. Debido a la lucha por la luz, se han desarrollado unos seres híbridos (conocidos como “stinger fans”) mitad planta mitad animal de unos 8 metros de altura, que me recuerdan a la extraña criatura de El enigma… ¡de otro mundo! (The thing… from another world!, 1951). Poseen diez tentáculos con los que son capaces de desplazarse gracias a una secreción mucosa. Detectan, asimismo, la radiación ultravioleta y tienen la capacidad de producir fotosíntesis. Su sistema vascular consta de cinco corazones.
Otras criaturas que conviven en el mismo ambiente son los “mudpods”, una especie clave, pues construyen embalses para los stinger fans y luego se alimentan de ellos. Alcanzan un metro de longitud y un peso de unos 10 kilogramos. Se desplazan por el suelo mediante seis patas, tres a cada lado de su cuerpo alargado, impulsándose para nadar con su cola.
Los “gulphogs” son depredadores bípedos de unos 500 kilogramos de peso y 4,5 metros de altura. Se alimentan de mudpods y stinger fans. Se desplazan a 60 km/h. Poseen dientes sensitivos y se protegen los ojos de la radiación ultravioleta mediante una especie de capuchón que los recubre. Un tercer ojo les sirve como órgano detector de los dañinos rayos.
Finalmente, los “hysteria” son depredadores multicelulares de medio milímetro de longitud que se agrupan en enormes cardúmenes de más de un millón de individuos. Sobreviven a base de mudpods y gulphogs, a los que atacan con un veneno paralizante.
Blue Moon es un satélite en órbita alrededor de un planeta gigante gaseoso mucho mayor que Júpiter y perteneciente a un sistema estelar binario. Su tamaño es similar al de la Tierra y su atmósfera tiene un 30% de oxígeno. El dióxido de carbono muestra una concentración treinta veces superior a la terrestre. Así, las plantas crecen exhuberantes. La densidad del aire es el triple que en nuestro planeta, con lo que el vuelo, el planeo y la flotabilidad resultan enormemente sencillas.
Aquí habitan los árboles pagoda, que cubren enormes áreas de la superficie de Blue Moon. Alcanzan alturas de hasta 1 km. Reflejan luz azul. Cada tres años producen frutos. El diámetro de sus hojas es de unos dos metros y el volumen de agua que pueden recoger alcanza los 2000 litros.
Los “kites” son enormes seres en forma de cometa dotados de tentáculos. Se fijan a los árboles pagoda y se alimentan elevando el alimento hasta un estómago central. Pesan entre 200 gramos y 5 kg y poseen una envergadura de entre uno y cinco metros. Su carne es tóxica.
Otros organismos son los “ghost traps” y los “helibugs”. Estos últimos están dotados de tres alas, tres piernas y otros tantos ojos con los que dominan un campo visual de 360º; las “skywhales”, con cinco metros de longitud y diez metros de envergadura, se alimentan de plancton aéreo; y los “stalkers” que atacan a las skywhales formando enormes bandadas.
EPÍLOGO:
Si después de haber leído los párrafos anteriores se os han desbocado las neuronas, preparaos para lo que os voy a contar a continuación.
Los “WorldBuilders” tienen una página en Internet donde se puede adquirir software necesario para que podáis diseñar vosotros mismos vuestro propio mundo extraterrestre. No tiene desperdicio y, como afirma Miquel Barceló, hay que tener sumo cuidado, pues produce adicción.
Aurelia podéis visualizarla en el siguiente documental, producido por National Geographic. La lástima es que está doblado al portugués que, por otra parte, se entiende bastante bien. ¡Disfrutadlo!







Pues por más que he buscado ese software no lo he encontrado :(
No es un software específico, sino que en la página web aparecen una serie de enlaces a pequeños programas que pueden ser utilizados como herramientas auxiliares en el diseño de tu propio mundo alienígena. Hay que tener paciencia, pues tienes a tu disposición un montón de ficheros, presentaciones en powerpoint, pdf's, y una buena cantidad de información sobre la física, química, biología y geología de un hipotético mundo.
Hay que mirarlo y revisarlo poco a poco y recuerda que algunos programas tienen versiones de prueba gratuitas durante un tiempo limitado. Luego hay que soltar la pasta.
Nadie dijo que fuera fácil...
yo ya los he visto en ingles, tambien estan interesantes los dos documentales 'safari cosmico' donde hblan de vida en planetas con mayor gravedad y de seres flotadores en planetas jovianos como los de sagan
Gracias :)
¿alguien conoce el futuro juego llamado Spore? Creo que se relaciona bastante con el tema.
Ya que mencionas Aurelia y Blue Moon, los de Discovery Channel hicieron algo parecido con Darwin IV en un documental llamado Alien Planet. Me hizo gracia que entre los científicos intercalaran a George Lucas. Hice la reseña del documental hace algún tiempo.
Gracias, Jesús. Muy interesante también tu reseña.
A mi me parece bastante más creible el documental del viaje a Darwin IV, en el del nacional los bichos me parecen demasiado terrestres la verdad, aunque es una impresión totalmente subjetiva claro, aunque la de que está mucho menos currado es totalmente objetiva.
Gouki gracias por mencionar los documentales "safari cósmico" ya están bajando :D