Probablemente no haya en toda la historia del cine un tema tan tratado como es el de los vampiros, esos seres que una vez fueron humanos mortales, para convertirse posteriormente en criaturas no-muertas, es decir, a medio camino entre el cachondo y divertido más acá y el misterioso más allá.El mito vampírico se remonta a la más lejana antigüedad y hoy en día está tan desvirtuado que resulta realmente complicado esclarecer sus orígenes reales. Pero no temáis, no os aburriré aquí con un montón de datos e informaciones sobre los orígenes del vampirismo, sino que me centraré más bien en analizar ciertos detalles que me parecen interesantes desde el punto de vista científico. Dejadme antes que introduzca un poco el tema.
La imagen que casi todos tenemos de los vampiros se corresponde con la que nos han ido transmitiendo tanto el cine como la literatura. En el primero destacan las películas de la mítica productora británica Hammer, que durante las décadas de 1960 y 1970 filmó hasta 16 cintas sobre vampiros, casi siempre centradas en el personaje del conde Drácula y muchas de ellas protagonizadas por el famoso Christopher Lee. Podéis encontrar gran cantidad de información sobre el tema en el estupendo libro Hammer: la casa del terror, de Juan M. Corral, publicada por Calamar Ediciones en 2003. En la segunda, es obligatorio mencionar la inmortal novela de Bram Stoker, quizá la obra más influyente en toda la historia del tema. Ya es archisabido que el escritor irlandés se inspiró muy probablemente en personajes históricos como Vlad Tepes, un príncipe de Valaquia que vivió en el siglo XV, y en la noble transilvana Erzsébet Báthory, conocida como la “condesa sangrienta” por su afición a bañarse en sangre humana de las más de 600 jóvenes a las que contrataba a su servicio y asesinaba durante el siglo XVI.
A partir de la novela de Stoker, a los vampiros les han sido atribuidas toda clase de hazañas y poderes sobrenaturales. Son criaturas que se alimentan de sangre fresca, a poder ser humana, aunque en ocasiones pueden sobrevivir a base de sangre animal, como hacen los protagonistas de Entrevista con el vampiro (Interview with the vampire, 1994); otras veces absorben el “fluido vital”, como en Fuerza vital (Lifeforce, 1985). Pueden infectar a otras personas al morderlas y convertirlas, a su vez, en otros vampiros. Se pueden transformar a voluntad en murciélagos, lobos e incluso en humo o vapor fosforescente, como en Drácula, de Bram Stoker (Dracula, 1992). Se pueden ahuyentar utilizando crucifijos o cualquier otra forma de cruz, cabezas o flores de ajo (en Cataluña no hay vampiros debido a la gran afición por el alioli) y hasta el delicado aroma de las rosas (así, así, nada de mariconadas). Proyectan sombra, pudiéndola mover a voluntad (vaya una gilipollez, yo también la muevo a voluntad) y no se reflejan en los espejos. A semejanza de los superhéroes, están dotados de una descomunal fuerza, invulnerabilidad, rápida capacidad de curación y regeneración. Para acabar con ellos, es necesario exponerlos a la luz solar, empalarlos con una estaca atravesándoles el corazón o decapitarlos, tras lo cual suelen trocarse en un montoncillo de cenizas humeantes.
Consideremos algunas de estas curiosas propiedades de los vampiros y otras las dejaré para que vosotros mismos las podáis reflexionar o leer en los cientos de referencias que hay por el ancho y proceloso océano de la información. Me refiero en concreto a enfermedades como la rabia o la porfiria, que podrían dar cuenta de ciertos comportamientos atribuidos a las criaturas de la noche.

En primer lugar, hablaré sobre la capacidad de transformarse en otras criaturas como murciélagos o lobos o en vapor (lo de la fosforescencia me lo saltaré). Bien, semejante propiedad debe verificar la ley de conservación de la masa-energía. Quiere esto decir que si un objeto o cuerpo de una cierta masa, como puede ser un vampiro, se convierte en un animal con una masa diferente, la diferencia entre ambas no puede desaparecer de cualquier forma. El ejemplo más sencillo es el del murciélago. Pongamos que el conde Drácula, bajo su aspecto humanoide, pesa unos 80 kg y que para asustarnos se transforma en un murciélago de 5 kg. ¿Qué ha pasado con los 75 kg de materia que faltan? ¿Se han perdido? ¿Dónde han ido a parar? Según la famosa ecuación de Einstein, la materia y la energía son equivalentes y, por lo tanto, esos 75 kg deberían haber dado lugar a un fogonazo de 1600 megatones (la décima parte del arsenal nuclear de todo el planeta). Pero esto no es todo. Efectivamente, ¿qué ocurrirá cuando quiera volver a recuperar su estado de conde Drácula? ¿De dónde sacará la masa necesaria? No le queda más remedio que sintetizarla a partir de una cantidad equivalente de energía. Pero es que aunque dispusiese de dicha cantidad de energía, la operación no resulta tan sencilla, pues a pesar de que la ecuación de Einstein predice tanto la conversión de masa en energía como viceversa, a la hora de la verdad resulta mucho más favorecida la primera. En las detonaciones nucleares tenemos la prueba. Es en ellas donde una pequeña cantidad de masa se libera en forma de energía con una violencia desatada. Por otro lado, la prueba de la segunda transformación se encuentra en los aceleradores de partículas, donde éstas son aceleradas hasta enormes velocidades (energía cinética) y tras hacerlas colisionar se producen partículas nuevas, es decir, materia nueva a partir de energía.
Casi que a la vista de las líneas anteriores, es preferible que nuestro succionador enemigo decida vaporizarse, pues dicha operación únicamente requeriría absorber una cantidad de energía correspondiente al calor de sublimación del cuerpo humano (no-humano, en este caso).
Me referiré a continuación a la extraordinaria capacidad de estos seres para no reflejar su imagen en los espejos. Normalmente, un espejo consta de dos superficies, una de ellas opaca al estar recubierta con una capa de estaño o de mercurio y la otra reflejante por estar cubierta con una capa de plata. Cuando una persona normal se mira en el espejo, se ve porque la luz que refleja su cuerpo rebota en la superficie del espejo y vuelve hacia sus ojos. Para que alguien o algo no se reflejase, tendría que suceder una de las dos cosas siguientes: o bien ese alguien (el vampiro) es capaz de absorber toda la luz que incide sobre él, no dejando escapar fotón alguno hacia el espejo, o bien la luz reflejada por el vampiro que llegase al espejo fuese toda ella absorbida por el mismo. En el primer caso, el vampiro sería completamente negro, cosa que no se observa en las películas. En el segundo, se da una contradicción flagrante, ya que no hay ninguna razón para que el espejo absorba la luz procedente del cuerpo del vampiro y no la de cualquier otra persona u objeto, no reflejándose tampoco ninguno de éstos. Cabría una tercera posibilidad y es que el vampiro fuese invisible, pero esto ya lo hemos hablado en alguna otra ocasión, ¿no?
Por último, quisiera terminar tratando el asunto de la reproducción de los vampiros. No me refiero a si echan polvetes o no, ponen huevos, depositan esporas o similar, sino más bien a la forma y las consecuencias de transmitir su estigma por el mundo, contagiando a seres humanos normales. Para ello, voy a seguir un razonamiento similar al llevado a cabo por el nada admirado profesor Costas Efthimiou, en su artículo Cinema Fiction vs Physics Reality: Ghosts, Vampires and Zombies, y que podéis encontrar gratis en este sitio.

Cogeré a Vlad Tepes (Vlad Draculea) como primer vampiro de la historia y supondré que su aventura como chupador de sangre comenzó a finales del siglo XV, cuando el mundo contaba con unos 450 millones de habitantes. Suponed que semejante cabronazo mordiese a su primera desdichada víctima el mismo día de su muerte, el 14 de diciembre de 1476. En ese momento, habría en el mundo 2 vampiros y 449.999.999 humanos mortales. La siguiente vez que decidiesen salir de juerga y alimentarse de sangre y, suponiendo que cada uno de ellos picase, cual hercúleo mosquito, a una sola persona, nos encontraríamos con un planeta habitado por 4 vampiros y 449.999.997 afortunados. La orgía sangrienta iría creciendo rápidamente, con 8 vampiros y 449.999.993 humanos, 16 vampiros y 449.999.985 humanos y así, sucesivamente. Y la cosa aún iría peor si en lugar de atacar cada vampiro a una sola persona, lo hiciese a otras dos o tres, cuatro, etc. Resulta muy sencillo generalizar, y así me lo he permitido yo mismo, los resultados del malintencionado profesor Efthimiou obtenidos en su cálculo (él lo hizo con una sola mordedura por vampiro y con una frecuencia mensual, es decir, al parecer únicamente se aventuran fuera de sus ataúdes con la menstruación, un misterio aún por desvelar). Pues bien, llamando N a la población mundial inicial y m al número de víctimas mordidas por un solo vampiro en cada incursión nocturna, se obtiene que la cantidad de ataques requeridos por las hordas vampíricas para acabar con la especie humana viene dada por la sencilla expresión log(N+1)/log(m+1), donde “log” representa el logaritmo neperiano del número que aparece entre paréntesis. Con 450 millones de potenciales víctimas y un ataque por vampiro y por mes, la raza humana desaparecería de la faz de la Tierra en tan sólo 29 meses, es decir, hacia mayo de 1479. Con dos ataques por vampiro, nos extinguiríamos en 19 meses; con tres en 15 meses; con cuatro en 13 meses; con un frenesí devorador de 5 víctimas por vampiro, nuestra esperanza de vida sería de un año, como máximo. Por supuesto, los resultados anteriores son igualmente válidos cambiando la palabra “meses” por “días” si los vampiros decidiesen divertirse cada noche. Ni siquiera con una población mundial como la actual (unos 6500 millones) conseguiríamos subsistir más de 34 meses, tan sólo cinco más que en el ejemplo de arriba.
Evidentemente, he usado para todo este análisis un modelo demasiado simple, dejando evolucionar libremente un sistema formado por predadores (los vampiros) y presas (los humanos), despreciando cantidad de factores que podrían influir en el crecimiento o decrecimiento del número de individuos (tasas de natalidad y mortalidad, por ejemplo). Aún considerando modelos más sofisticados, conocidos como problemas de Volterra-Lotka (o viceversa), las conclusiones finales no diferirían sustancialmente. Por ejemplo, un comportamiento típico que suele aparecer cuando se estudia la dinámica de una cierta población de predadores y presas consiste en que, a medida que crece el número de los primeros, desciende consecuentemente el de las segundas. Esto trae como consecuencia que paulatinamente comience a descender, asimismo, la cantidad de predadores al no poder alimentarse todos. Una vez estabilizada la situación, las presas comienzan a reproducirse de nuevo, pues no hay suficientes predadores que acaben con ellas. Al crecer de forma incontrolada la cantidad de alimento, los predadores vuelven a proliferar y el ciclo se repite una y otra vez. Sin embargo, la pega de este argumento es que la población mundial nunca ha experimentado estos ciclos en su población a lo largo de su historia.

Así pues, surgen las siguientes cuestiones: ¿somos todos vampiros o, al menos, seres híbridos como Blade? ¿Existen Van Helsing, Buffy y otros cazadores de vampiros capaces de controlar la expansión incontrolada de éstos? ¿Se alimentan los vampiros solamente cada 1000 años? ¿Estamos todos locos o qué? ¿Cómo se puede divagar sobre semejantes chorradas? ¿No será todo mucho más sencillo y, aplicando la navaja de Occam, deberíamos concluir que los vampiros no existen? Mientras tanto, permaneced alerta, cerrad vuestras puertas y protegedlas con ristras de ajos, no frecuentéis los senderos oscuros y solitarios y llevad consigo siempre un crucifijo. Después de todo, puede que las matemáticas y la física no siempre estén en lo cierto. ¡Ñam, ñam…!
27 comentarios:
Muy interesante.
¿Cómo podrían los vampiros no ser reflejados en un espejo y en cambio ser normalmente visibles?. Sólo se me ocurre un método: ayudados por nanobots vampíricos. Convenientemente programados en la superficie de la piel y la ropa del vampiro podrían detectar la presencia de espejos enviando constantemente "pings de luz".
Una vez detectados y localizados se dedicarían a recoger los fotones que llegaran al vampiro y ,como ocurre con el efecto compton, disminuir sus frecuencias bajándolas por debajo del espectro visible, hacia el infrarojo. En ese rango la reflectancia de los espejos es muy baja así que el espejo no reflejaría esos fotones provenientes de la superficie del vampiro.
Quién sabe, quizá la naturaleza vampírica da propiedades impensables a los átomos del vampiro que pueden ser aprovechadas por los nanobots. Un poco rebuscado pero, todo se andará...
Saludos.
Muy interesante lectura. Me permito recordarte, sólo para molestar, que el hecho de que un vampiro ataque a una persona no implica que ésta se convierta a su vez en vampiro.
Para esto es verdad universal que hace falta que la víctima mordida beba la sangre del vampiro que le muerde. Normalmente cuando la antedicha víctima está próxima a morir.
Respecto a las leyes físicas que hacen imposible las transformaciones, otra explicación comúnmente aceptada es que el vampiro original se convierte porque un demonio contamina su sangre. Introduciendo un elemento sobrenatural se entiende todo esto mucho mejor jejeje.
Por supuesto entiéndase este comentario con la ironía que merece el tema. Felicidades por el artículo, me ha proporcionado unos minutos de agradable lectura.
Bueno, tengo claro que los vampiros no existen, pero si existieran, no tienen porqué acabar con la raza humana como tu expones.
Partamos de que hay un vampiro original, que convierte a una persona. Luego, en principio tenemos a dos vampiros que morderán en el siguiente "ciclo". Pero no tiene porqué ser así. Si añadimos que todo el convertido por un vampiro (o un porcentaje muy alto) muere a los pocos días, la serie no crece lo suficiente como para poner en peligro a ninguna población (no he hecho los cálculos, esto está basado en la intuición). Y por cierto, en algunas novelas/películas hacen distinción entre morder para comer o morder para convertir. Si el vampiro puede elegir a que víctima convierte y a que víctima deja morir, puede controlar su población perfectamente.
Ender:
Me parece un poco avanzada la nanotecnología para el siglo XV.
Homotecno:
En algunas películas, sí es verdad lo que tú dices. En otras, sólo con ser mordida la víctima ya se transforma en vampiro. Hay cientos de películas sobre vampiros y no en todas se utilizan los mismos tópicos.
Anónimo:
Vale, anda, los vampiros existen.
Como siempre brillante, solo un pequeño e insignificante apunte, logaritmo neperiano normalmente se escribe Ln, siendo Log el logaritmo en base 10 (por regla general si no hay base definida).
Un saludo
Tienes razón. Sin embargo, escribí "log" a propósito porque cuando calculas el cociente entre dos logaritmos (como es el caso) la base es indiferente. Luego, la expresión utilizada en el post tiene el mismo valor numérico independientemente de que sea el logaritmo neperiano, en base 10, base 2, 3, etc.
Gracias de todos modos por participar.
Sigo el blog desde hace poco, me encanta, aunque se le venga un poco grande a mis pobres conocimientos físicos...
Por fin veo una aplicación interesante de las ecuaciones diferenciales!Porque la evolución de la relación vampiros/población se puede expresar con una ecuación diferencial ¿no?
¿Alguna reflexión sobre el por qué de que el ajo ahuyente a los vampiros? Partiendo del supuesto de que existieran, claro. ¿Quizá algún componente químico del ajo?
Creo que es erroneo decir que si capturan todos los fotones serian invisibles (esto seria si por el contrario los atravesaran sin obstaculo), al reves, si absorben todos los fotones serian "negros", el perfecto cuerpo negro.
Siento el anonimato, pero no tengo id por ahora. Kim.
El problema de la evolución de las poblaciones de vampiros y personas viene gobernado por un sistema de ecuaciones diferenciales acopladas.
En cuanto al ajo, ni idea.
Tienes toda la razón en lo de que el vampiro sería un cuerpo negro perfecto. Ya lo he corregido en el post.
Muchas gracias y mil perdones por la metedura de pata.
un apunte mas, en cuanto a las trasformaciones.
en dracula de bramstoker el murcielago es del mismo tamaño que dracula quizas incluso algo mayor, se transforma en un super murcielago.
^Pero si vamos al dracula mas clasico si no recuerdo mal, en algunas peliculas y en dibujos animados, no se transforma en un unico murcielago sino en una bandada de varias decenas, algo que si es mas facil dde comprender fisicamente y no hay que recurrir al alarmismo de 1600 megatones.
Hay creo que te has colado un poco puesto que siguiendo la misma lógica que usas un simple estornudo desttrozaria la tierra...
saludos.
Querido Quimijose:
Creo que te has pasado un poco de rosca y te has columpiado en exceso. Veamos, hay cientos de películas de vampiros y recuerdo ahora mismo más de una docena de ellas en las que Drácula o similar se transforma en un vampirillo de mierda, más bien canijo. Aunque se transformara en un supermurciélago de 80 kg, ya me dirás cómo demonios vuela, más bien se arrastraría los huevos por el suelo. Lo de la bandada de animalejos, ya me parece un poco más sofisticado, pero no me negarás que no hay que tener más puntería que Robin Hood para transformar 80 kg de vampiro en 16 vampiros de 5 kg cada uno, todos idénticos exactamente.
Finalmente, te tengo que decir que la ley de conservación masa-energía se cumple estrictamente para sistemas físicos aislados. No es lo mismo sacar energía o masa de la nada (como hacen los vampiros o el mismísimo Hulk) y transformarla así como así en masa o energía, respectivamente. En estos casos, la materia o la energía desaparecen como por arte de magia, sin saberse de donde salen o a donde van a parar. Eso no tiene nada que ver en absoluto con estornudar, como tú dices, o con tirarse un pedo, un eructo o con cortarse las uñas y escupirlas. Ahí la masa no se pierde, ni se transforma en nada. Solamente la has intercambiado, pero la cantidad de masa-energía total se mantiene constante.
Te has pasao 1600 megatones, digo... pueblos.
No se donde lei yo una tira comica (creo) donde un tipo le decia a otro:
-¿quieres ver un vampiro? pues mirate al espejo
-no puedo, ¡soy un vampiro!
(y de paso recomiendo la peli de "el baile de los vampiros", que es buenisima)
Una peli cojonuda, Milú. Con Roman Polanski y su impresionante mujer (antes de que la liquidara la familia Manson, hijos de puta). Con todos los tópicos de los vampiros y una especie de Van Helsing-Einstein.
Tambien es posible que todo el mundo este formado por vampiros menos los españoles ya que según esa gran filosofa existencialista llamada Victoria Beckam, "los españoles huelen a ajo".
Y además estoy seguro que Van Helsing no se llamaba asi sino Pedro Garcia o Evaristo Sanchéz y era natural de la Pedroñeras (Cuenca). Solo un auténtico cazador de vampiros tendría que ser natural de esa localidad: "la capital del ajo"
Buenas, llevo leyendo este blog ya algun tiempo y nose muy bien porque pero desde hace unos meses (no es literal solo una forma de hablar ^_^) he notado que los temas tienden a escaparse ligeramente de la ciencia ficcion y la fisica. Eso podria ser que fuera solo cosa mia y de mi mente enfermiza. Pero en este ultimo post, me he convencido definitivamente, querido sergio l. palacios de que te estas metiendo en temas, digamoslo suavemente, un tanto conflictivos. Y es que Dracula y los vampiros son seres sobrenaturales y solo con esa premisa las leyes de la fisica se las pueden pasar por los mismisimos y quedarse tan anchos. Asi que ¿Porque no se reflejan en los espejos o no se volatilizan en medio de una mega-explosion al metamorfosearse? Pues porque Dios, que es un cachondo cuando quiere, decidio inventarse nuevas leyes fisicas solo para nuestros amiguitos vampiricos. Por cierto hablo de Dios porque, en el libro de Dracula de Bram Stoker, es este (si mi memoria no me falla) quien maldice a nuestro amigo el conde. Y porcierto en ese mismo libro los vampiros necesitan alimentarse repetidas veces de un mortal para que este se convierta en un nuevo vampiro. Por lo que, si son lo bastante listos y en el libro lo son, podrian alimentarse perfectamente sin crear una plaga de chupa sangres.
Como puedes notar solo he hecho referencia al libro de Bram Stoker y esto es, porque como tu mismo has dicho, ese libro fue el principal cuasante de todos los males vampiricos actuales asi que me parecio una buena base para analizar este tema. ^_^
Y bueno ya para terminar, solo sugerirte que si quieres meterte en temas sobrenaturales, sin que estos sean sobrenaturales, ahi tienes las maravillosas peliculas de "Resident evil" donde los zombis son un virus (juas) y el mismo virus llega a dar poderes psiquicos a la protagonista en la tercera entrega de la pelicula. En fin, que pa que hablar.
Nada mas, espero que no te sigas metiendo en terrenos pantanosos donde nuestra amiga la fisica tiene poco que hacer.
Un saludo, yo.
¡Vaya cantidad de chorradas todas juntas!
No sé por qué cojones sigue habiendo gente empeñada en decirme sobre qué cojones debo o no debo escribir en mi puto blog.
Es la enésima vez que tengo que decir que si a alguien no le gustan los temas que trato, que se largue con viento fresco a otros blogs, que los hay y a montones. Pero, por favor, dejad ya de tocarme los huevos con la misma murga, que si esto es ciencia ficción y aquello no lo es, etc, etc, etc.
Por último, aunque los vampiros sean personajes de ciencia ficción, fantasía, sobrenaturalidad o lo llames como lo llames, díselo a Richard Matheson y sus vampiros en "Soy leyenda", por ejemplo. Además, aunque tuvieran que morder varias veces a alguien para llevárselo a su banda, las conclusiones de mi post no cambiarían sustancialmente. ¿Qué más da extinguirnos en 29 meses que en 29 años?
¡A rascarla!
Un momento, nunca he dicho que no puedas escribir de lo que se te antoje en tu blog.
Lo unico que pretendia constatar es que desde mi punto de vista ultimamente te dedicas a tratar temas poco aceptables como ciencia ficcion, y esa desde luego es mi opinion, que creo que tengo derecho a tener. Dicho esto no tengo nada mas que añadir, salvo que tu contestacion me ha parecido un poco desmedida. Pero tambien es cierto que no suelo leer los comentarios a los post que publicas asi que es probable que efectivamente esto que he escrito ya lo hayan echo muchos.
Nada mas, un saludo con todos mis respetos a lo que escribes.
el asunto de la conversión en murciélago plantea que la densidad del vampiro en forma humana es la misma que la del bicho volador... ¿y si al convertirse se vuelve hiperdenso? si... ya sé, tendría algunos problemas para volar, pero podría rodar y ver un ratón alado rodando también es aterrador. Además si el vampiro se convierte en un murciélago muy pequeño quizás colapse sobre si mismo creando un agujero negro vampírico que eso si es aterradorsísimo... meterle física a estas cosas asusta mucho.
PD encontré este blog y por fin siento que no estoy solo en el universo, lo estudiaré y le dañaré las películas a mis congéneres de manera mas profesional y como aficionado que era como venia haciendolo. felicitaciones
Divagando sobre el ajo, que he leido en un post, precisamente en el libro de Soy Leyenda lo tratan como algo inexplicable, porque analizandolo bajo microscopio y separando componentes no encuentra ningun motivo para que sea repelente hacia los vampirizados.
Otra parte de este libro que me encandilo era que los cristianos temian la cruz cristiana, pero los judios no porque no significabba nada para ellos.
El tema sobre la "masa perdida" resulta muy interesante pero candente desde mi punto de vista porque participan elementos sobrenaturales que emplean una "fisica" exclusiva. Efectivamente la fisica de Dios, creador de todo con nada. Con esto encima de la mesa la materia que pierde o gana Dracula en su transformacion es mas bien poca cosa.
Un saludo.
A ver como he dicho antes lo normal es que se vea un solo vampiro pero como he dicho hay varias películas y dibujos animados, donde se ve eso de la bandada de murciélagos, eso de la puntería no lo entiendo, ¿Por qué tiene que ser todos los murciélagos iguales?
De hecho en la vida real los hay mas grandes y mas pequeños.
Vamos que aunque no era lo normal si hay casos de películas donde es mas creible la transformación.
Y en la de Bramstoker la película, el murciélago es tan grande como el drácula y por supuesto no se ve volar ni nada, pero si tiene alas.
Vamos que es un pedazo de bicho que no volara pero al menos andará o se arrastrara y daba mucho miedo era feo de narices.
Y lo de los megatones que no tiene nada que ver pues no se yo, asi a lo tonto si con 75 kg consigo 1600 megatones , con 25 gramitos de un súper escupitajo si hacemos la transformación serian 30 megatones que es considerable.
(usada la cuenta de la vieja par alo de arriba)
No se yo si me he columpiado no se donde, ya que no me lo indicas, y hombre que si que todos hemos estudiado un poco de física (solo un poco) así que no veo donde no ves la relación, quizás no me explique bien me refería a que un simple estornudo (no la fuerza de este, sin la masa de este, vamos lo que se escupe, seria brutal), lo mismo con la masa de gases de un pedo.
No soy yo el que ha dicho la transformación de 75 kg. Puede equivaler a 1600 megatones.
Y no se yo teniendo en cuenta que la masa critica de una bomba normalita de 5 generación tiene un peso de unos 60 kg y produce mas o menos 1 megaton, ……. No se yo.
Querido Quimijose:
1º.- Los murciélagos, efectivamente, no tienes por qué ser todos idénticos, pero eso no cambia mi conclusión. Si todos fueran diferentes, aún tendría que tener más puntería y que la suma de todas sus masas fuese igual a 80 kg debería estar bastante premeditado.
2º.- El post se refiere a todas las películas de vampiros, en general. Si tú quieres fijarte en casos concretos, es asunto tuyo. Me parece bien.
3º.- Me parece un poco estúpido por parte de Drácula, transformarse en un murciélago de 80 kg, con alas y no utilizarlas para volar. ¿Es tonto o qué? Para eso mejor se hubiera transformado en avestruz.
4º.- No sé cómo será la cuenta de la vieja que tú usas, pero desde luego no se parece en nada a la que yo conozco. A mí me sale que 25 gramitos equivalen a 0,5 megatoncitos.
5º.- Yo creo que sí te he indicado en mi respuesta anterior dónde te columpias. Lee otra vez despacito y medita.
6º.- Por supuesto que si transformas toda la masa de un estornudo en energía sale una barbaridad, pero yo no creo que lo dijeras en ese sentido (o por lo menos yo no lo entendí así). De hecho, 1 megatón equivale tan sólo a 46 gramitos. Lo que pasa es que las bombas nucleares no funcionan convirtiendo toda la masa en energía, sino sólo una pequeña parte. Si fuese verdad lo que tú dices, 60 kg liberarían una energía de 1280 megatones, una auténtica barbaridad.
7º.- De hecho, lo que acabo de decir aún corrobora más si cabe lo de la puntería. Con que Drácula se equivocase al transformarse en murciélago tan sólo en 46 gramos, ya se debería de liberar un megatón.
8º.- Me he cansado, así que lo dejo.
Hombre.... en avestruz no, que son muy poco oscuras y siniestras (aunque tienen un punto terrorífico que pa qué), le quita todo el glamour al personaje... pero por qué no un vampigavioto maligno???? :)
No es un vampiro al uso, pero el biólogo marino y escritor de CF Peter Watts decidió tontear un poco y se inventó algo parecido para su novela Blindsight (disponible gratuitamente bajo licencia tipo Creative Commons. Está realmente bien :)
http://rifters.com/blindsight/BS_main.htm
http://rifters.com/real/Blindsight.htm
En este apéndice describe un poco su Homo sapiens vampiris.
http://rifters.com/real/Blindsight.htm#Notes
Pero bueno! El error sobre el número de vampiros viene de pensar que cada mordido acaba en vampiro... buena la tendríamos! No hombre, para vampirizarse se necesita mucho más.
Recuerdo un cómic que leí hace bastantes años y que tuvo bastante polémica en aquel momento. Se trata de "Black kiss", de Howard Chaykin. En él, se sugiere que los vampiros han descubierto que pueden alimentarse también de otros fluidos corporales humanos además de la sangre, así que te puedes imaginar que las vampiresas son más bien felatrices :-D
Con todo y con eso, el cómic está muy chulo
¡Mola lo de las felatrices!
Buenisimo, gracias, sobre todo ahora que (una vez más) se han puesto de moda... y en las novelas de Anita Blake (exterminadora y amante de ) a los vampiros judíos les hace la estrella de david... así que habrá que ir cargado de signos de otras religiones... malo si te toca un vampiro agnóstico... ¡chin!
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