En 1966, el escritor irlandés Robert “Bob” Shaw escribía el relato breve de ciencia ficción “Light of other days” (“Luz de otros días”). Seis años más tarde lo ampliaría para dar lugar a una novela titulada Other days, other eyes (Otros días, otros ojos, 1972).En ella se narra el descubrimiento de un material maravilloso, la retardita o "vidrio lento". Esta sustancia posee la cualidad de retrasar el paso de la luz a través de la misma, desde unos pocos segundos hasta decenas de años. Su inventor, Garrod, explica a un colega el hallazgo mostrándole dos bombillas que brillan de forma intermitente y acompasada. Al situar un cristal de retardita de 4 centímetros de grosor delante de una de ellas y observar desde el otro lado, ambas bombillas dejaban de iluminar de forma armónica, desacompasándose su luz, la cual empleaba ahora en recorrer el espesor de la lámina casi un segundo. A partir de este momento, se dice que dicha lámina posee un espesor de un segundo, algo que resulta chocante, pues se utiliza una unidad de tiempo para expresar una distancia; sin embargo, el significado queda claro, pues indica que la luz ya no se propaga a 300.000 km/s, sino que lo hace a una velocidad tal que recorre el grosor del vidrio en el tiempo estipulado como espesor.
La primera utilidad que se le ocurre a Garrod para su extraño material es hacer que su mujer sea la primera persona en contemplar la imagen de su propio rostro “tal y como es en realidad” y no invertida de izquierda a derecha, tal y como nos la devuelve la superficie de un espejo. Para ello se hace valer de una lámina de 11 segundos de espesor. Colocada delante del rostro un tiempo prudencial, se le da la vuelta y se observa por la otra cara. Al cabo de un instante igual al espesor del vidrio, aparece como por arte de magia la imagen allí registrada. En este punto de la novela, el autor parece confundir el tiempo de exposición del cristal con el tiempo empleado por la luz en atravesarlo, ya que afirma que la imagen de la mujer de Garrod pudo contemplarse durante 11 segundos, precisamente. Resulta bastante sencillo de entender que el tiempo durante el cual debería poder contemplarse la imagen “grabada” debe ser idéntico al que ha estado expuesto el material a la luz y no el tiempo que ha empleado ésta en recorrer el grosor del vidrio; éste último simplemente describe el lapso transcurrido hasta que aparece la imagen por primera vez. ¿No estáis de acuerdo conmigo? La única manera en que la imagen persistiese durante un tiempo igual al espesor de la lámina sería cuando ésta estuviese expuesta justo ese tiempo.
Más adelante en la novela, el error se corrige y Bob Shaw lo expresa correctamente. Explica que los cristales fabricados con retardita son completamente negros cuando son nuevos y no han sido aún expuestos a luz alguna. Así, se les puede disponer cerca de un lago, en medio de un bosque. Dejando allí el cristal durante un año y esperando un tiempo igual al espesor de éste, podríamos instalarlo en un deprimente piso urbano y disfrutar durante un año de una espléndida vista.
Otras aplicaciones maravillosas del descubrimiento de Garrod tenían que ver con el alumbrado nocturno, el cual era sustituido por láminas de retardita que habían estado recogiendo la luz diurna durante las horas de sol, permitiendo de esta manera obtener iluminación prácticamente gratuita.

Pero, claro, no todo podía ser tan bonito e ideal. Enseguida llegaron las aplicaciones malvadas, que son las que siempre nos muestran los autores de ciencia ficción en sus moralizantes obras literarias. Así, las cámaras de vigilancia y espionaje fueron sustituidas por cristales de vidrio lento que los agentes disimulaban en forma de espinillas, cicatrices y lunares por todo el cuerpo. Al volver a sus cuarteles, no tenían más que quitárselas y recopilar toda la información almacenada. Cuando se deseaba mantener una reunión fuera del alcance de ojos curiosos, se rociaban paredes, suelo y techo de la sala en cuestión justo un instante antes con plástico de endurecimiento rápido. Con estas premisas, no era de extrañar que la gente se mostrase reacia a instalar ventanas en sus casas, ya que las cosas que hiciesen quedarían allí registradas por quien sabe cuanto tiempo, pudiendo ser contempladas por otros. La intimidad había muerto para siempre.
A medida que mejoraba el conocimiento sobre la retardita, se pudo avanzar enormemente en la miniaturización de los dispositivos. Se demostró que el retraso temporal de los vidrios no guardaba relación con su grosor. De haber sido así, la luz que entrase con diferentes ángulos en la lámina invertiría diferentes lapsos de tiempo en salir. Sin embargo, esto no se observaba, pues al cortar el vidrio en láminas más delgadas resultaba del todo imposible acceder antes a la información.
¿Cuál era, entonces, la explicación de la increíble propiedad de la retardita? Pues, inicialmente, se pensó que se trataba de un material con un índice de refracción infinito o, por lo menos, muy grande. Esta explicación, mis queridos e intrigados lectores, podría parecer satisfactoria para una gran mayoría de vosotros con unos pobres conocimientos de óptica. Efectivamente, recordando brevemente que el índice de refracción de un material es el cociente entre la velocidad de la luz en el vacío y la velocidad de la luz en ese material, rápidamente nos podemos dar cuenta de que para que se ralentice la luz es necesario que el índice de refracción aumente. Así, el agua presenta un valor de su índice de refracción de 1,33 queriendo decir que la luz viaja un 33% más lentamente que en el vacío o el aire; análogamente, en el diamante lo hace a una velocidad 2,4 veces menor. Si tuviésemos un trozo de vidrio lento con un índice de refracción de 300.000, la luz se propagaría por su interior a una velocidad de tan sólo 1 km/s. A medida que fuese aumentando más y más el índice de refracción, la velocidad de la luz iría haciéndose más y más pequeña.

Pero ahora es cuando aparecen los problemas. Cuando un haz de luz incide sobre la superficie de separación entre dos medios con diferentes índices de refracción, las leyes de la óptica nos permiten afirmar (la experiencia también) que una cierta fracción de energía de la luz incidente desde el primer medio se transmite al segundo mediante el fenómeno que conocemos como refracción, y la fracción restante (justo la necesaria para que se conserve la energía total) sale despedida de nuevo hacia el primer medio, proceso que se denomina reflexión. El físico francés Augustin Jean Fresnel (1788-1827) dedujo las expresiones correspondientes a dichas fracciones, conocidas como ecuaciones de Fresnel. Pues bien, si se observan detenidamente, resulta muy sencillo comprobar que en el caso de que la luz incidiese desde un medio como el aire (con un índice de refracción muy pequeño) sobre un cristal de retardita (con un índice de refracción infinito o muy grande), toda la luz saldría reflejada. Dicho de otra manera: nuestro vidrio lento maravilloso no dejaría pasar nada de luz a su través, comportándose como un espejo perfecto. Adiós al espionaje en las duchas de los vestuarios femeninos (y masculinos)…
22 comentarios:
Muy, muy interesante, como todas las entradas de tu blog.
Hola, muy interesante, sin embargo es un dispositivo que hoy llamamos "linea de retardo" y se ha usado realmente en videotapes para grabar una imagen y leer la cinta con otro cabezal unos segundos despues (retardo de eventos en directo para control).
Desde este punto de vista no estoy de acuerdo contigo, Garrod tenia razon sobre el experimento con su mujer. La "cinta" almacena solo los ultimos 11 segundos en su "bufer" y si su mujer ha estado expuesta un tiempo prudencial segun dice (un tiempo suficiente) habra llenado los 11 segundos y al pasar al lado receptor vera esos 11 segundos exactamente.
Respecto al cristal de un año, si es de un "grosor" de un año, se vera en el lado receptor el ultimo año grabado, y empezara a verse un año despues de "estrenado".
Kim
Que curiosa la novela... a ver si la encuentro por algun lado
Kim, me has chafado lo de la línea de retardo. En el próximo post pensaba hablar de ello (y de otras cosas muy interesantes).
Milú, la novela te la puedes bajar gratis en el enlace que puse en el post. ¿No los miras o qué?
mmmmhhh. Esta vez tiene agujeros tu post. O así me lo parece.
No he leido el libro, pero también se podría entender que cuando se dice que tiene un grosor de 4 segundos es que la luz va a tardar ese lapso de tiempo en salir por el otro lado. Lo cual no implica que se ralentice su velocidad necesariamente, también se puede alargar la distancia a recorrer.
Si en vez de centrarte en la refracción de la luz te centras en un efecto similar al de los laser, que no es más que mantener "encarcelados" los haces de luz dentro del cristal hasta que se llega a un punto crítico de energía en donde consiguen salir por el lado semitransparente, pues incluso se podría realizar cuando la tecnología lo permita (estamos hablando de obtener un material con "caminitos" de millones de kilómetros, o de niveles energéticos impresionantes).
Lo de no poder usar ventanas por miedo a que te espien, se cae por su propio peso. Primero porque este material NO es transparente en el sentido coloquial en el que usamos esta palabra. Y segundo y más simple, con solo abrirlas y mirar a la calle sabrian si les están vigilando o no.
Por último, el espionaje en los vestuarios gana enteros cuanto más en tiempo real sea. Es mucho más excitante poner un cristal como los de la policía, que una cámara de vídeo. Y mucho más que un cristal que tienes que poner mirando a las techo dos meses, para que esté camuflado, y dos meses despúes tengas que despegar para encontrarte que el equipo de animadores se han ido, ocupando la vacante la asociación de octogenarias amantes del chotis (y sus sudorosos y arrugados pechos).
No estoy de acuerdo contigo en casi nada.
Hombre, si lo que haces es aumentar la distancia a recorrer por la luz sin ralentizarla, un cristal de 4 segundos (como el que dices tú) tendría que tener 1.200.000 km. de espesor. Peaso ventana, ¿no?
Lo del espionaje, tal y como tú lo cuentas, no encaja con lo que digo yo en el post y Bob Shaw en la novela. No es que te estén espiando desde fuera, sino más bien que lo que haces queda registrado en el vidrio y se puede acceder a ello tiempo después, según el grosor del mismo. Por supuesto que si abres la ventana, puedes ver que te están espiando, aunque si el espía se deja ver, menuda mierda de espía, ¿no te parece? Es mucho mejor dejar la cámara bien camuflada y volver a por ella un tiempo después.
En lo de las duchas, sí estoy de acuerdo contigo. Molaría mucho más en tiempo real, pero para eso no necesitas la retardita. Cásate y solucionado.
Sergio, me parece que Juan Quijano se refiere a aumentar la distancia recorrida por la luz mediante reflexiones internas en el cristal, no solamente aumentando el grosor del mismo. Claro está que se necesitarían muuuchas :P
Y respecto a lo de las ventanas, no sé yo si me cuadra mucho… En primer lugar, ¿por qué iba a querer instalar alguien ventanas "transparentes" pero que no permiten ver en tiempo real lo que hay fuera? Y en segundo, para que se pudiera espiar lo que ocurre dentro de la casa con estas ventanas, o el cristal tiene un tiempo de retardo muy largo (y fácilmente detectable por el enorme atraso de lo que se ve a través de ellas), o poco tiempo va a poder ser espiado… recordemos que no es que el cristal "almacene" toda la información, sino que sólo la retiene durante un tiempo limitado…
Yo sólo me he limitado a contar lo que narra Bob Shaw en su novela, esto es, que la gente era reacia a instalar los vidrios lentos en sus casas. Puede ser un temor fundado o no. Quizá Shaw sólo pretendió reflejar la ignorancia o la poca información de la sociedad que les provoca miedos infundados. Cosas parecidas suceden ahora mismo, como con el tema del LHC, las emisiones de los móviles, etc.
Por supuesto que la retardita tiene pegas, pero es que es un material de ciencia ficción. De todos modos, está bien que haya discrepancias y opiniones de todo tipo. Me gustaría que discutieseis más entre vosotros y no que tenga que responder yo siempre. Echo de menos algo más de interacción por parte vosotros, los lectores. Por supuesto, eso no quita que yo pueda interpretar algo mal o equivocarme. Soy humano, no cyborg.
No eres un cyborg, pero se supone que vienes del año 802701, ¿no? Eso debería contar algo… :D
Y respecto a lo de los 11 segundos que comenta la persona anónima en el segundo comentario, estoy de acuerdo con él: si la imagen tarda 11 segundos en atravesar el cristal, la mujer podrá verse sólo 11 segundos desde que da la vuelta para mirar por el otro lado, ya que transcurrido ese tiempo se la verá yéndose hacia la otra parte del espejo (¿o era éste el que se daba la vuelta?). Me parece que visto así no sería un error del autor, pero no he leído la novela aún, ya que me voy de viaje en pocas horas.
Saludos!
La "linea de retardo" de la que se habla en los primeros comentarios es un dispositivo que "ralentiza" las señales eléctricas, algo muy sencillo de conseguir, me imagino que a base de condensadores y poco más. Nada que ver con la retardita, no es lo mismo ralentizar la luz que la señal eléctrica que se usa para transportar una imagen
Pues realmente no, no les miro.
Aun asi, prefiero leer sobre papel que en la pantalla (será por eso que tambien compré tu libro)
Sólo necesitas una impresora. Así puedes leerlo en papel, como hice yo. En las librerías está descatalogado desde hace años.
Cuando empezaste a hablar de la problemática que tenía el índice de refracción creía que te ibas a ir a las frecuencias de plasma y las materiales electromagnéticas que ello implicaría sobre el hipotético materiaal :P
Como siempre, todo es mucho más sencillo de lo que pensamos :D
En cierto modo, la retardita existe. Lene Hau, de la Universidad de Harvard, diseñó un sistema para ralentizar un haz de láser que atravesara cierto material. Un segundo láser perpendicular es el encargado de controlar el material en cuestión, determinando si pasa la luz normalmente, o a ¿15 Km/h?.
Posteriormente, mejoró el diseño hasta lograr detener completamente el haz, y que posteriormente continuara su treyectoria con normalidad.
La fuente es una revista Newton que leí en su día, así que puede haber alguna laguna.
Felicitaciones por el blog.
Aprovecho para dejar un enlace que no puede no interesar.
http://www.caosyciencia.com/ideas/articulo.php?id=180708
Hola, lo primero felicitarte por tu blog, lo conozco hace poco tiempo y me encanta.
Respecto a los comentarios respecto a la física de la retardita, nada que decir puesto que obviamente sobrepasan mi conocimiento.
Pero respecto a los comentarios que se han publicado aquí con respecto a lo del espionaje, que si es absurdo poner esas ventanas, que si la gente se daría cuenta, etc. solo me queda recomendar a la gente que lea el libro (muy interesante por otro lado) y no tendrán más dudas. En primer lugar, es que las ventanas de retardita se ponen de moda, imaginaos la posibilidad de que en una gran ciudad puedas colocar una ventana en la que en lugar del edificio de enfrente veas el mar, con sus barquitos paseando y todo eso, obviamente hasta que no surgen los primeros casos nadie cae en la cuenta de que al cabo de un tiempo hay que cambiar el cristal porque se vuelve a ver el exterior "real", y quien se lleva el cristal puede ver toda tu vida durante el periodo que ha estado colocada la retardita. Los servicios de espionaje, la policía y por supuesto los malos no tardan en ver las aplicaciones prácticas de todo esto.
Un saludo a todos.
Muy interesante...
Creo que algo de esto era la oferta de la SONY con sus cabezales D1 y D5 para television.
Voy a veriguar el tema y te comento en el caso de tener la informacion conrrecta
Sergio: como siempre es gigantesca tu capacidad pedagógica. Juegas con la CF como pocos, gracias.
Gracias a ti, Carlos Orlando. Desgraciadamente, sigue habiendo gente que no opina igual que tú e insiste en poner pegas insulsas, ociosas y absurdas. Creo que aún no han captado el verdadero espíritu del blog y se han quedado simplemente en lo superficial.
Pero, en fin, debe de ser el precio que tengo que pagar por ciertas cosas.
Un saludo.
Hola: muy bueno el blog, rcién ayer lo descubrí.
Respecto a lo de los 11 segundos de espesor, no coincido contigo. Supongamos que expones a la mujer a un tiempo más largo, digamos 15 segundos; después d elos 11, delotro lado comienza a salir luz, alos 15, ya salieron 4, y al dar vuelta el cristal, la mujer verá sólo los últimos 11 segundos. Por supuesto, vale para cualquier lapso de tiempo mayor a 11 segundos. Puedes "grabar" cualquier lapso de tiempo entre 0 y 11, pero no más.
Saludos
Todo depende de quien sea el observador. Si en lugar de mirarse uno mismo, te contempla un espectador, verá tu imagen durante el mismo tiempo que has estado expuesto. Así pues, aunque estés delante del vidrio 15 segundos y el espesor sea tan sólo de 11 segundos, el que te esté observando al otro lado te verá durante 15 segundos, no durante los últimos 11.
Me parece que varios de vosotros estáis interpretando las cosas de forma diferente a como lo hago yo. O también puede ser que yo no os entienda. A saber...
Gracias por tus felicitaciones y bienvenido. Ojalá te quedes mucho tiempo.
Hay algo a tener en cuenta en todo esto. Si la luz no recupera su velocidad original después de atravesar la retardita, todo lo que se vea a traves de ella estará ralentizado en proporción a la nueva velocidad. Por esta misma razón, por cada segundo que pasa se tendría que añadir un tanto por ciento más de retardo al que ya da el cristal de por si, ya que la cantidad de luz por segundo al que queda expuesta la retardita es mayor que la que "sale". Interesante novela y muy buen blog. Felicidades.
Edu
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