10 septiembre 2008

Sopla o revienta

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De acuerdo. Voy a depositar toda mi confianza en nuestro amigo y vecino (¿o ese era otro?) y me voy a creer que su decisión de no apagar el incendio declarado en la planta química a base de soplidos, provocar una explosión o soltar un buen cuesco bien rebosante de gases incombustibles, ya sean procedentes de una fabada o de cualquier otra opípara comida, es la más adecuada. Ahora bien, ¿cuál puede ser la razón por la que decide enfriar por debajo del punto de fusión una gran porción de la superficie líquida de un lago cercano a base de zurrarle con la inestimable ayuda de su superaliento embriagador?

Evidentemente, nadie le puede negar que, aunque se trate de un ser procedente de otro mundo, haga uso de una técnica de lo más terrícola y humana como es la de enfriar un líquido a base de soplarlo. Para eso ha vivido entre nosotros todos estos años, alimentándose de las mismas materias primas, teniendo tiempo de sobra para aprender muchas de nuestras costumbres más cotidianas. Así pues, la pregunta formulada un poco más arriba puede sustituirse por una parecida, a saber, ¿por qué las personas soplamos un líquido caliente, como pueden ser una sopa o un café, antes de ingerirlo?

Antes de pasar a explicarlo, quiero deciros, amables lectores, que el asunto no es en absoluto trivial e involucra una cantidad no despreciable de física nada elemental. Quiero dejar claro esto porque quizá alguno de vosotros encuentre a faltar algo de rigor en los detalles que expondré a continuación. Soy plenamente consciente de ello y quiero deciros que es algo totalmente premeditado que hago en aras de una exposición sencilla y al alcance de todos. Si por casualidad alguien quisiese abordar la cuestión desde un punto de vista riguroso, mi consejo es que se armase de paciencia y acudiese a los tratados de la gloriosa termodinámica, que para eso están abandonados por esos estantes polvorientos y húmedos de las bibliotecas universitarias.

Bien, ahora que me he disculpado y también escaqueado de los problemas peliagudos que pudiesen aparecer, voy a comenzar con el asunto que me ocupa propiamente dicho. Una de las primeras cosas que aprende una persona, incluso a edad temprana, es que si introduce la sopa en la boca cuando está demasiado caliente, se quema, mientras que si previamente sopla sobre la cuchara, la cosa va mucho mejor. Parece mentira que un acto tan simple lleve detrás tanta física como para poder escribir un tratado monográfico sobre el tema. ¿Cómo es que la sopa se enfría al soplarla? Pues la razón descansa en un proceso físico denominado convección. La convección es una forma de transmisión o de transferencia del calor, es decir, es un procedimiento por el cual la energía térmica de un cuerpo puede viajar de un lugar a otro. Pero este trasvase en concreto ocurre de una forma muy particular, ya que no es la única manera en la que el calor se puede transmitir entre los cuerpos. Para que la convección tenga lugar es preciso que haya un desplazamiento físico de materia. Me explico. Supongo que muchos os habréis colocado en muchas ocasiones cerca de una estufa, un radiador o un horno. Y si habéis prestado atención, os habréis dado cuenta de que en la cara os golpea aire caliente. ¿De dónde surge? Pues se trata, ni más ni menos, que de aire caliente que asciende (por ser más ligero que el aire más frío; de ahí que los globos aerostáticos se calienten por medio de un quemador cuando quieren ascender) al encontrarse en las proximidades de la estufa, el radiador o el horno. El aire caliente, al subir, deja sitio libre al aire más frío, el cual es calentado, vuelve a ascender y así sucesivamente hasta que lo que se consigue es caldear el ambiente. El calor ha viajado de un punto de la habitación a otro transportado por las masas de aire de su interior. Decimos que el calor se ha transmitido por convección. Otros medios de transmisión del calor son la conducción y la radiación. El primero tiene lugar de forma parecida a la convección, sólo que sin movimiento de materia. Experimentamos esta forma de transporte si tocamos con nuestras manos el radiador. La radiación consiste en la emisión de ondas electromagnéticas por parte de los cuerpos. A temperaturas no demasiado elevadas, un objeto suele emitir radiación en la zona espectral del infrarrojo y, por tanto, no lo percibimos. Pero si la temperatura empieza a aumentar, enseguida se consigue una emisión en el rango visible. Así, podéis ver de color rojo el “grill” del horno cuando estáis gratinando vuestra pizza favorita.



Pero volvamos a la convección, que es la que nos interesa en este momento. No solamente hacemos uso de la convección cuando soplamos nuestro café o sopa. También es la forma principal por la que la sangre transporta el calor por todo nuestro cuerpo, manteniendo así una temperatura uniforme, lo que no es moco de pavo precisamente.

Entender la convección o cualquiera de los otros dos procedimientos de transmisión del calor de forma cualitativa parece al alcance de cualquiera. Sin embargo, la cosa cambia drásticamente cuando se los intenta caracterizar de forma cuantitativa. De hecho, incluso a nivel de los primeros cursos universitarios el problema queda muchas veces sin afrontar. La conducción viene bastante bien descrita por ecuaciones matemáticas relativamente sencillas; la radiación obedece a la archifamosa ley de Stefan-Boltzmann. En cambio, la convección resulta mucho más endemoniada, existiendo tratados completos sobre la misma.

Una forma sencilla de entender lo que sucede en la convección puede consistir en acudir a la llamada teoría cinética, es decir, al modelo microscópico de la materia. Efectivamente, si dejamos una taza de café hirviendo encima de la mesa, podemos ver el vapor ascendiendo. Si esperamos un rato, comprobaremos que su temperatura ha descendido lo suficiente como para poder beberlo sin riesgo alguno para nuestra salud. ¿Qué ha pasado? Pues sencillamente que las partículas más calientes (y que según la teoría cinética, son las que se mueven a mayores velocidades) han escapado de la superficie del líquido y han pasado al aire que está justo encima de aquél, evaporándose y llevándose el calor excesivo de la taza mediante el proceso de convección. Como las moléculas que se han escapado eran las más veloces, las que quedan en el seno del café poseen, en promedio, menores velocidades y, por tanto, la temperatura ha tenido que descender. A este fenómeno se le suele denominar enfriamiento por evaporación natural y, análogamente, tiene lugar cuando los poros de nuestra piel producen el sudor, el cual al evaporarse se lleva una buena cantidad de calor, dejándonos fresquitos. En cambio, si nos encontramos con prisa y queremos ir al trabajo, a una cita con nuestro/a amante o a sofocar un incendio en una planta química cualquiera, podemos optar por forzar la evaporación y consecuentemente acortar el tiempo de enfriamiento de nuestro desayuno. ¿Qué hacemos? Pues soplar. Al soplar, el aire que se encuentra encima del café se lleva consigo el calor de una forma mucho más eficiente ya que estamos removiendo las capas calientes continuamente, estableciendo una diferencia de temperaturas entre el café y el aire que lo que hace es favorecer la convección. Este proceso recibe el nombre de enfriamiento por evaporación (o convección) forzada y todos hemos hecho uso de él al abanicarnos en un día caluroso. Además, si os habéis fijado, cuando soplamos lo hacemos con los labios muy juntos, a nadie se le ocurre soplar con la boca en forma de O y también hay una explicación científica para ello. Se trata del efecto Joule-Thomson. Al cerrar la boca, lo que sucede es que el aire aumenta de velocidad debido al estrechamiento del orificio por el que sale. En este caso el principio de Bernoulli afirma que el aire debe disminuir de presión. El efecto Joule-Thomson hace el resto, con lo que el aire al expandirse se enfría. Al lanzar esta corriente de aire más frío sobre el café, provocamos una diferencia de temperaturas entre el mismo y el aire que, una vez más, favorece la evaporación y el consiguiente enfriamiento. Si soplásemos con la boca bien abierta notaríamos que el aire sale caliente ya que en lugar de disminuir su presión, ésta aumentaría.



Todo lo anterior está muy bien, pero lo que en realidad nos interesa es hasta qué punto resulta efectivo el soplar un líquido para enfriarlo. ¿Hasta qué valor se puede reducir la temperatura del café o la sopa? ¿Se puede conseguir congelarlos, al igual que hace el hombre de acero con el agua del lago? ¿De qué factores depende una hazaña como ésta? ¿Provocaremos una crisis mundial en el negocio de los frigoríficos? Aunque en verano no viene nada mal un "cafelito" con hielo, ¿a quién diablos le gusta una sopa fría? ¿No es mejor tomarse un gazpacho? Las respuestas a éstas y otras estrambóticas preguntas, en la última parte de esta trilogía, la semana que viene…

10 comentarios:

Darkrosalina dijo...

No estudio física, pero cuando a los "vientos catabáticos" de la antártida los califican de heladores, será por algo. Todo depende de la temperatura del "soplo".
¡Viva FCF!

Wis_Alien dijo...

Y nos dejas así hasta la semana que viene?? Joer...

Parece mentira que el simple hecho de soplar la sopa para enfriarla tenga tanta física detrás. Para que luego digan que no es importante y que es aburrida...

En cuanto a las preguntas que dejas yo creo que no puedes enfriar algo soplándolo de manera indefinida. Llegará un momento que la sopa alcance la misma temperatura que el aire que expulsas, por lo que no podrá enfriarse más, no?? Dichosa termodinámica... xDD

Anónimo dijo...

Creo que se por donde vas y sí, soplando sí que se podría lograr enfriar algo por debajo de la temperatura a la que está el soplido (que es de 37ºC).

El truco está en comprimir. La expansión adiabática de un gas haría el trabajo sucio según la ley de PV = nRT.

Por eso el CO2 de un extintor sale frío (de hecho, una vez me contaron que en una empresa filial de Telefónica se encontraban con regularidad los extintores vacíos. Ya mosqueados, pusieron una cámara de seguridad y vieron que eran los vigilantes jurados de por las noches que los usaban para enfriar cervezas).

El truco para enfriar el lago sería que Supermán cogiese aire, lo comprimiese fuertemente dentro de sus pulmones. Esa compresión haría que dentro se alcanzasen temperaturas gigantescas. Para ello Supermán debería de tener un sistema sanguíneo super eficaz capaz de distribuir las altas temperaturas que el gas comprimido tendría en sus pulmones a todo su cuerpo y así lograr enfriar el gas. Una vez que tenga el gas comprimido a una temperatura ambiente no tendría más que soltarlo y este directamente saldría más frío.

Alex dijo...

No es sobre el articulo pero me parecia un buen sitio para poner una noticia muy curiosa.

La ciencia legitima Armageddon

En Armageddon a la hora de discutir como acabar con el asteroide una de las propuestas era colocarle una capa de Mylar (a modo de "vela") para que el viento solar empujara el asteroide lejos de la orbita de la tierra.

Una estudiante de la escuela de ingenieria de Queensland (Australia) acaba de recibir un importante premio en un concurso internacional por proponer exactamente lo mismo.

Fuente: http://www.theregister.co...te_collision_catastrophe/

Web de la organizadora del concurso: http://www.spacegeneration.org/asteroid

alex2.0 dijo...

Sergio:
Me parece que esta vez le falto algo, tal vez sea que ya lo sabia,pero definitivamente me quede picado con las preguntas del final, ¡¡¡no puedo aguantar toda la semana!!!
alex:
Estoy con tigo, si hay un lugar donde difundir tal noticia es aqui
Por cierto, no creas que te estoy robando el nombre.

Saludos desde México

Haplo dijo...

¿Y no existe conducción entre la sopa y la cucharilla fría? ¿Y no hay radiación desde esta cucharilla metálica al entorno? ¿Y si la sopa es de arroz en vez de fideos, influye en el proceso de convección?... cuantas preguntas sin contestar me quedan. La próxima vez, como dices, gazpacho xDxD

Genial artículo como siempre

expada dijo...

!Vaya si da de sí el soplido de superman¡, y eso que no te has metido con el resto de poderes del kryptoniano, que tambien tienen tela, :), pues hablando del tema del enfriamiento de la sopa, tambien tendría que ver (corrigeme si me equivoco), el tamaño del plato, es decir, si echamos la sopa sobre un plato normal, la sopa tardara un tiempo en enfriarse, si echamos la misma cantidad de sopa en una ensaladera, por ejemplo, tardará mucho menos, porque la mayor superficie de la ensaladera hace de radiador, es la razón, precisamente, por la que los radiadores tienen estrías, para ofrecer la mayor superficie de radiación posible, aunque por lo que he leído en tu articulo, los radiadores en realidad,¿no se deberián llamar "conductores"?, porque, transmiten el calor sin movimiento de materia, de la sopa al plato, y del plato al aire.

Un saludo

La mujer Quijote dijo...

He llegado aquí por medio de Golemblog y la verdad, echaba de menos enfoques para explicar la física como éste. Si no te importa, pondré un enlace en mi blog al tuyo, a ver si alguno de mis casi inexistentes visitantes descubre de una vez que la ciencia puede ser divertida.
Un saludo

Sergio L. Palacios dijo...

Expada, todos los cuerpos transmiten calor por los tres procedimientos: conducción, convección y radiación. El radiador transporta el calor por conducción a lo largo de todo él y también pasa por conducción del radiador a la capa de aire que está en contacto, pero el aire al desplazarse se lleva el calor por convección de unos lugares a otros. En la radiación influye el área de la superficie del cuerpo y por eso los bebés se enfrían mucho más rápidamente que los adultos y hay que tenerlos bien abrigaditos.

Mujer quijote, muchas gracias por tu apoyo. Me pasaré a dar una vuelta por tu blog, a ver qué me parece.

Un saludo.

La Simple Lectora dijo...

Con mucho temor a equivocarme, creo que si hay una cucharilla en la sopa sin moverse, hay conducción entre el líquido y la cucharilla, pero si la sopa se mueve, hay convección forzada entre la cucharilla y la sopa. Ahora, si la sopa es de arroz o de fideos, puede que haya que estudiar los coeficientes de conducción de ambos a ver cuál de los dos conduce mejor el calor.

Los fideos como que se cocinan más rápido, deben tener un coeficiente mayor.

Muy bueno este blog. Me ha encantado.