IN MEMORIAM

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¡Menudo cuento!

¡A velocidad warp y... más allá!

Publicado por Sergio L. Palacios | miércoles, noviembre 12, 2008 | , | 10 comentarios »

"El espacio, la última frontera. Estos son los viajes de la nave Enterprise en una misión que durará cinco años, dedicada a la exploración de mundos desconocidos, al descubrimiento de nuevas vidas, de nuevas civilizaciones... hasta alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar."


¡Ay, qué recuerdos me trae esta frase! Sentado confortablemente en mi butaca, disfrutando de una Coca Cola bien fría una tarde de verano. De repente, el capitán Kirk se dirige al señor Sulu:

"Ahora, señor Sulu, poder impulsor"

¡Dios, qué sensación de velocidad! Allá iba a toda pastilla la nave Enterprise, rumbo a otra trepidante misión en los confines del universo conocido. En un abrir y cerrar de ojos, los protagonistas de Star Trek llegaban a su lugar de destino, dejaban atracada la nave y aparecían por arte de birlibirloque sobre la superficie de cualquier planeta inexplorado gracias al maravilloso transportador, impecablemente operado por el siempre eficiente señor Scott (Scotty para los amigos).

¿Cómo era posible tanta maravilla? ¿Qué era eso del “poder impulsor”? ¿Se trataba de la misma cosa que en otras ocasiones recibía el nombre de “velocidad warp”? ¿En qué consistía y de qué pasta estaba hecho? ¿Quién había sido el genio capaz de inventar algo semejante?

Cuenta la historia de la mítica serie que un tal Zefram Cochrane (2030-2117), a la tierna edad de 33 años terrestres, diseñó y construyó el motor warp, también conocido como motor de curvatura. Un ingenio capaz de llevar una nave espacial de un extremo del universo a otro a una velocidad prácticamente infinita o, dicho de otra manera, en un tiempo arbitrariamente pequeño. Desde ese mítico año de 2063, la historia de los viajes espaciales se vio cambiada para siempre, permitiendo el descubrimiento y posterior contacto con infinidad de razas extraterrestres.

Desafortunadamente, todos sabemos que el universo de Star Trek es puramente ficticio. Sin embargo, puede que el caso del motor de curvatura no sea una idea tan disparatada como parece. Es más, quizá se trate de uno de esos raros y peculiares ejemplos en que la ciencia ficción haya inspirado a los científicos reales.



Ya hace más de cien años que Albert Einstein propuso su teoría especial de la relatividad y diez menos que nos obsequió con su mayor legado: la teoría general de la relatividad. De entre las conclusiones que se pueden extraer de la primera, una resulta particularmente interesante y adecuada al tema que nos ocupa. Se trata de la imposibilidad de que un objeto con masa supere la velocidad de la luz en el vacío, es decir, unos 300.000 km/s aproximadamente. En cuanto a la segunda de las teorías, la relatividad general, establece (entre otras muchas cosas) que la materia es la causa de la deformación del espacio y también del tiempo, y estos dos conceptos están tan inextricablemente unidos para Einstein que suelen denominarse en conjunto y más adecuadamente espacio-tiempo. Todos los cuerpos que forman parte del Universo (gas, polvo, asteroides, planetas, estrellas, galaxias, etc.) se encuentran suspendidos en una especie de malla elástica que llamamos espacio, produciendo una deformación en aquélla tanto más grande cuanto mayor sea la masa del objeto que la provoca.

En la actualidad, se cree que nuestro universo se creó hace algo menos de 14.000 millones de años, durante una inmensa e inimaginable explosión, a partir de un punto primigenio de una densidad enorme y con una temperatura elevadísima, denominada Big Bang. Antes del Big Bang no existía nada (mejor dicho, sólo el punto del que se originó), ni siquiera el espacio o, más correctamente, el espacio-tiempo. Éste surgió con la misma explosión, expandiéndose sobre sí mismo y llevando toda la materia con él. Aún hoy continúa esta expansión y si miramos al cielo podemos ver a todas las galaxias alejándose de nosotros a unas velocidades tanto mayores cuanto mayores sean las distancias que de ellas nos separan.

Tan sólo 1000 billonésimas de billonésima de billonésima de segundo después del Big Bang, tuvo lugar un suceso muy extraño y fue que el espacio-tiempo que se estaba expandiendo justamente a partir de ese instante, lo hizo a una velocidad superior a la de la luz. Este lapso de tiempo se conoce como inflación cósmica y no se sabe a ciencia cierta cuánto tiempo duró.



Y tuvieron que transcurrir casi 14.000 millones de años desde que se produjo el nacimiento del Universo hasta que viniese al mundo un niño mexicano de nombre Miguel y de apellido Alcubierre. Este muchacho, como tantos otros en su época, estaba fascinado por la serie Star Trek. Pero Miguel Alcubierre decidió ir más allá que el resto de los admiradores del capitán Kirk. En 1990 decidió llevar a cabo sus estudios de doctorado en la universidad galesa de Cardiff. Cuando los concluyó, en el año 1994, escribió un artículo de cinco páginas que fue publicado en la revista Classical and Quantum Gravity. Su título lo decía todo: “The warp drive: hyperfast travel within general relativity” (para los hispanos, “El motor warp o de curvatura: viaje hiperveloz en el marco de la relatividad general”). ¡Zefram Cochrane existía!

10 comentarios

  1. ÓsQar // miércoles, noviembre 12, 2008 3:58:00 PM  

    Nos has dejado con las ganas de más... tendré que mirar en la wikipedia para ver cómo acaba esta historia...

  2. Sergio L. Palacios // miércoles, noviembre 12, 2008 6:26:00 PM  

    Tranquilos. Aún no he terminado.

  3. Milú el Bárbaro // miércoles, noviembre 12, 2008 8:57:00 PM  

    Esperemos que no lo hayas hecho :D

    De todas maneras me mola mas la energía de la improbabilidad infinita (y seguro que ÓsQar está conmigo... por el avatar, digo :D)

  4. Cuke Zapater // miércoles, noviembre 12, 2008 11:34:00 PM  

    Sin palabras.
    Todos queremos más.

  5. Wis_Alien // jueves, noviembre 13, 2008 1:26:00 AM  

    Pues no tardes con la segunda parte que tiene que ser realmente interesante. Tener un motor warp molaría muchísimo!! xDD

  6. NaN // jueves, noviembre 13, 2008 3:45:00 AM  

    Joer, que susto, pensaba que te habia dado algo a mitad escribirlo, porque vaya manera de cortarlo, en lo mas interesante :D
    El tema del motor de curvatura, perdon si me equivoco, no es esa teoria que dice que si en un disco, se hace girar el centro a velocidades cercanas a la de la luz, el exterios del disco viajaría más rápido? Soportarian los enlaces de electrones y átomos el tirón? o se desintegraria el disco?

  7. Alucard Saeba // jueves, noviembre 13, 2008 10:17:00 AM  

    Jajaja nos dejas con la intriga.

    Desde luego tus clases tienen que ser geniales, si son la mitad de buenas que este blog.

  8. Haplo // jueves, noviembre 13, 2008 12:34:00 PM  

    Ahora solo nos queda saber que es y como funciona el motor Warp para poder construirnos todos uno y viajar libremente por el universo.

    ¡Qué placer! :)

  9. Gouki // jueves, noviembre 13, 2008 9:42:00 PM  

    yo no digo nada porque hace ya un tiempo que me he leido el paper,jeje;)

  10. Manuel // martes, noviembre 25, 2008 1:38:00 AM  

    Este post me hizo reflexionar, alguien conoce la serie de documentales de 1985, creo, que se llamaba, Universo Mecánico?

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