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La guerra de dos mundos

En ocasiones veo... hombres en la Luna

Tal día como hoy de hace 40 años, tres hombres audaces hicieron historia. Sus nombres: Neil A. Armstrong, Edwin E. Aldrin Jr. y Michael Collins (no, no era el célebre director de inteligencia del IRA). Poco después de las 22 horas (tiempo de Houston) del 20 de julio de 1969 su nave hollaba el suelo lunar. Aquel hito, llevado a cabo con una enorme presión política, durante la tristemente famosa Guerra Fría entre los Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, ha pasado a los anales de la Historia como el logro más grande de la Humanidad hasta la fecha.

Pero a pesar de ello, sigue habiendo sobre la superficie de este pequeño planeta personas que insisten en que semejante hazaña nunca tuvo lugar, que todo fue simulado, grabado en un estudio de televisión o similar y que constituyó una conspiración gubernamental sin precedentes. ¿Puede concebirse semejante argumento? ¿Tiene visos de ser real? ¿Nos engañan nuestros gobernantes? ¿En qué hechos y pruebas se basan los defensores de la teoría conspiranoica? ¿Ha llegado realmente el ser humano a la Luna?



Pues la verdad es que a poco que uno repase los anales de la Historia, se dará cuenta rápidamente, aunque no sea demasiado avispado, que la Luna ya había sido pisada por seres de este planeta mucho antes de que la tripulación del Apolo XI lo consiguiese. No hacía falta teoría de la conspiración ni nada que se le parezca. Solamente era necesario bucear un poco en los expedientes X de la ciencia ficción. No era tan difícil, caramba.

Bien, mis humildes conocimientos me indican que ya allá por el lejano 1750, Karl Friedrich Hieronymus, quizá más conocido como barón de Münchhausen, ya había alcanzado a poner el pie en la superficie del único satélite natural conocido de nuestro planeta. ¿Quién osaría dudar de la palabra de una persona a la que se le atribuyen hazañas como las de ser capaz de salir de una ciénaga sin más que tirar de su propia cabellera o viajar a horcajadas sobre una bala de cañón?

En 1835, otro intrépido aventurero, un tal Hans Pfaall, huyendo despavorido de sus numerosos acreedores, había abandonado cual alma que lleva el diablo la ciudad de Rotterdam a bordo de un globo aerostático rumbo a la Luna. La cosa, al parecer, no era difícil, ya que disponía en secreto de un gas de densidad 37,4 veces inferior a la del hidrógeno y es de dominio popular que existe una atmósfera que se extiende a lo largo de los casi 400.000 kilómetros que separan planeta y satélite. De no ser así, ¿cómo iba a actuar el empuje de Arquímedes? Los cálculos del señor Pfaall le indicaban que alcanzaría su objetivo, si todo iba como estaba previsto, en 161 días. Inesperadamente, al cabo de tan sólo 19 se encontró con los selenitas. ¿Algún conspiranoico osaría dudar de esto?

Treinta años después, la cosa no tuvo tanto éxito. A bordo de un proyectil de cañón, Impey Barbicane, el capitán Nicholl y el caballero francés Michel Ardan eran desviados de su rumbo por un segundo satélite natural de la Tierra. Su periplo hasta la órbita lunar había transcurrido a lo largo de 97 horas, tan sólo seis menos que la nada pionera ni original aventura del Apolo XI.

Hubo que esperar 36 años más para que el profesor Cavor tuviese éxito en su misión. A bordo de una nave esférica ideada por él mismo y haciendo uso de un innovador medio de propulsión, la cavorita (desaparecida desde entonces sin dejar rastro), la Luna volvía a ser pisada por un hombre. ¿Y a que no sabéis qué se encontró allí? Preguntad, preguntad a los abducidos, que haberlos haylos, y muchos.


Al año siguiente, un tipo estupendo de nombre George Méliès desempolvaba la viaja idea del proyectil de cañón y mandaba otra misión a la Luna, también con éxito y enorme puntería. Efectivamente, la bala alunizaba directamente sobre uno de los dos ojos de nuestro satélite. Una vez más, los selenitas hacían acto de presencia, pero serían rápidamente neutralizados a paraguazos por los intrépidos astronautas. No sé si habrá algún conspiranoico que tenga interés en saber que el mismo Méliès había traído la mismísima Luna hasta la Tierra en el año 1898. Resulta indudable que siempre será preferible que la montaña venga a Mahoma si lo contrario resulta mucho más difícil.

Quien más, quien menos, sabe que en la Luna existe una atmósfera perfectamente respirable por los seres humanos. Por eso, en 1929, la primera mujer en visitar tierras selenitas fue capaz de pasear por el regolito lunar sin escafandra, una hazaña aún no superada por ninguna otra mujer ni ser que se le parezca. El regreso fue más peliagudo, pues una falta de oxígeno similar a lo que les sucedería años más tarde a los miembros de la tripulación del Apolo XIII, dejaría a algunos de ellos en tierra, digo en luna. Desgraciadamente, en 1937 la Gestapo confiscó todas las copias existentes de aquella asombrosa aventura, destruyéndolas, pues las semejanzas con los planos y diseños de las tristemente célebres bombas volantes V-2 parecían sospechosamente más allá de la simple coincidencia. Ay, si es que la Ciencia siempre ha sido un peligro muy peligroso.

Un viaje al espacio, aunque sea al astro más cercano, es una tarea de dificultad mínima. Y si no consigues llegar a la Luna porque se interpone en tu camino una persistente lluvia de meteoroides, siempre puedes desviarte ligeramente y emprender rumbo a Marte, que está ahí al lado, caramba. Los tripulantes del cohete K-1 (a veces también se le conoce como Rocketship X-M, donde estas dos últimas letras, perfectamente traducidas al español como K-1, significan algo tan trivial como e-X-pedition M-oon) pueden dar fe de ello desde que aconteciese su odisea en 1950. Así que, conspiranoicos del mundo que vivís, os reproducís y demás, chupaos ésta: no sólo hemos pisado la Luna, sino también Marte, que para eso el combustible anda barato…

Ese mismo año de 1950, otra misión con destino a la Luna, tenía éxito, aunque concluyese con un terrible contratiempo. Un excesivo consumo de combustible obligaba a la tripulación a desprenderse de todo el peso superfluo para poder regresar. Desgraciadamente, los partidarios de la teoría de la conspiración tienen aquí argumentos de peso a favor de su lucha. Todo lo anterior formaba parte de una película escrupulosamente rodada con las puertas del plató abiertas de par en par y la prohibición expresa de fumar, para que la atmósfera fuese clara y nítida, simulando la falta de atmósfera lunar. El alunizaje de la nave estaba previsto inicialmente en el interior del cráter Aristarco, pero alguien anduvo vivo y se dio cuenta de que desde allí no sería posible la visión de la Tierra, tal y como se mostraba en una escena. Todo se modificó a tiempo y el cráter Aristarco se sustituyó por el Harpalus. Buf, casi…

Así llegamos a 1953, un año histórico, pues en un mismo año se consiguió pisar dos veces la superficie lunar. Un muchachito rubio, acompañado de un simpático fox terrier llamado Milú (el primer cánido en la Luna) llegaban al satélite de mano del genial Hergé. La otra misión con éxito encontraría algo más siniestro: una raza selenita de mujeres-gato con aviesas intenciones que habitaban en el interior de una caverna lunar dotada de atmósfera ubicada en la cara oculta.

La verdad es que, aunque les diésemos un voto de confianza a los conspiranoicos, resulta tan difícil de creer que el hombre no ha llegado a la Luna, que uno no sabe muy bien a qué atenerse. Veréis, ni siquiera hace falta entrenarse especialmente, astronauta puede ser cualquiera, hasta un grupo de ancianetes decrépitos lo consigue, aunque uno de ellos desgraciadamente tenga que finalmente quedarse atrapado en la superficie de la Luna. Eso sí, todo el drama es más llevadero si se escucha de fondo el genial “Fly me to the moon” del no menos genial Frank Sinatra.


Una de las hipótesis más defendidas por los partidarios de la conspiración consiste en afirmar que la bandera estadounidense plantada en el regolito ondeaba cual si hubiese aire en la atmósfera selenita. Y digo yo, ¿qué esperaban? ¿Acaso no puede ondear una bandera en ausencia de atmósfera? Pero si todo el mundo la ha visto ondear al viento, al compás de los motores de la imponente nave nodriza de los malvados extraterrestres de Indepenence Day, a su paso por las cercanías de la Luna. Quizá tengan razón. Después de todo, una bandera quizá no pueda ondear, pero entonces ¿por qué ondean las capas de Superman o del Hombre Nuclear? ¿O es que me van a negar que Superman no puede llegar a la Luna cuando quiera, en un pispás? Superman no es humano, es un alienígena, y éstos conocen la Luna, la Tierra y todos los planetas y galaxias que les salgan de los alienígenas huevos (si es que los tienen y poseen esa forma tan característica, que vaya usted a saber). ¿No han visto el monolito que en 2001 se encontraba el doctor Floyd? Si hasta los tres supervillanos archienemigos de Superman, el general Zod, Ursa y Non corroboraron, a su paso por la Luna camino del planeta Houston, que el hombre estaba allí. Anda, hombre, venga ya. Si es que es negar por negar, caray.


En honor a la verdad, tengo que reconocer que lo que ahora vemos en el cielo (siempre que no se halle en su fase de luna nueva) no es la verdadera Luna. No, no, se trata de una simulación, una proyección, una especie de holograma súper-avanzado hecho con tecnología ultrasecreta. ¿Por qué? Pues porque hace unos diez años, en 1999, tuvo lugar un terrible accidente, que ha sido mantenido oculto hasta ahora. En la cara oculta, para que no la viésemos, existía una base humana permanente que se dedicaba a almacenar residuos nucleares (aquí en la Tierra no sabíamos qué hacer con ellos) procedentes de Garoña y otros cuchitriles semejantes. Desgraciadamente, tuvo lugar una explosión, un Chernobyl a gran escala y la Luna salió despedida fuera de su órbita. Hoy en día se encuentra vagando sin rumbo por el espacio, más allá del cinturón de Kuiper y nunca más regresará. Nunca más podremos enviar un hombre allá arriba, como estaba previsto hacerlo el próximo mes de octubre, para poder recolectar una prometedora fuente de energía: el helio 3.

Y todo ese rollo patatero que nos han contado hace muy poco en Cuatro, sobre que un fragmento de estrella enana marrón había colisionado con la Luna y ésta se dirigía hacia nosotros en rumbo de colisión inminente no es más que un bulo sin fundamento. Ah, se me olvidaba. Hancock tampoco ha ido a la Luna. Es un superhéroe de pacotilla, borracho y deprimido y no lleva capa. Ese logotipo en forma de corazón que pintó en la Luna nunca existió…


Post Data: Bueno, como broma ya está bien. Al menos, ha sido divertido. Para haberlo escrito esta mañana deprisa y corriendo y apenas sin prepararlo, no ha estado mal del todo. Simplemente, eran fragmentos que me estaban dando vueltas en la memoria. Quizá algún día los prepare adecuadamente y salga algo decente de todo ello.

En fin, al grano, que es lo que importa. He querido hacer un homenaje, pequeño, eso sí, a aquellos tres hombres que hace hoy 40 años lograron, y no me cabe la menor duda sobre la veracidad de semejante hazaña, pisar la superficie de la Luna. Lo he hecho a mi estilo, con el estilo inconfundible de este blog, es decir, con películas y novelas de ciencia ficción, algunas que recordaba. Seguro que me he olvidado de un buen montón de ellas y les pido perdón.

Pero lo más importante, y por eso lo he dejado para el final, es que me he propuesto ridiculizar un poco a toda esa gente que aún hoy, en pleno siglo XXI, siguen creyendo que todo fue un engaño, que aquella aventura nunca tuvo lugar. Pobrecillos. Un poco de ciencia no les vendría nada mal. Y aquí es donde quería llegar, o alunizar, como prefiráis. Si queréis conocer a fondo muchas de las hipótesis propuestas por los partidarios de la teoría de la conspiración y descubrir cómo desmontarlas pieza a pieza, una por una, con la única arma del conocimiento científico, dejadme que os recomiende un libro publicado hace tan sólo unos días por un gran amigo, colega y seguro que mejor persona aún. Eugenio Manuel Fernández Aguilar, sevillano de pura cepa, pero como él mismo dice roteño de adopción y a mucha honra. La conspiración lunar ¡vaya timo! es el título de su libro, publicado por la editorial Laetoli. Merece mucho la pena, de verdad de la buena… ¡Va por ti, Eugenio!



16 comentarios:

alpoma dijo...

Ay, lo que daría por tener la fórmula de la cavorita. ;-)

Julio dijo...

Muy bueno. Solo echo en falta a Cyrano de Bergerac (http://es.wikipedia.org/wiki/Cyrano_de_Bergerac#L.E2.80.99autre_monde_.2F_El_otro_mundo_.281657.2F62.29)que no solo fue a la Luna sino tambien al sol (supongo que de noche).

Milú el Bárbaro dijo...

Qué bien me lo pasé yo en la luna... el viaje me proporcionó una longevidad extraordinaria (para ser un perro), y un ordenador portátil :D

Armaggedon dijo...

Me encanta ese sarcasmo xDD

Por cierto, hace un rato oí en las noticias de Antena 3 que en EE.UU., una de cada cinco personas cree que todo fue un montaje. En España aún vamos peor, si cabe.

Alunizante. Perdón, alucinante.

unodetantos dijo...

Te olvidas de el proyecto de crear una base en la luna por parte de los nazis:

http://www.youtube.com/watch?v=4KEueJnsu80

Anónimo dijo...

Muy bueno. me encantó :)



uno para agregar a los que intentaron llegar a la luna (4 en realidad) en el origen original de los 4 fantásticos el viaje era para llegar a la Luna

Asgard dijo...

Sobre el hecho de que la Luna es actualmente un holograma, estoy totalmente de acuerdo. Sin embargo, discrepo de las causas. Como todo el mundo sabe, fue Picollo quien destruyó la Luna original para evitar que Gohan se convirtiera en un simio gigante.

Y ya fuera de cachondeo, la verdad, me da pena y rabia ver como personas que deberían tener un
mínimo de conocimiento y sentido común son arrastrados por las teorías de conspiración y paranoias de cuatro charlatanes. A veces pienso, ¿Cómo puede ser la gente tan estúpida, tan iletrada? Vale que en general la sociedad no entiende de ciencia (y mira que me duele) pero esto ya roza el absurdo. Casi la mitad de la gente diciendo que el hombre no ha llegado a la Luna, que fue un montaje... La verdad, me da vergüenza compartir nacionalidad con semejantes borregos, felices en su ignorancia, insultando al que le expone argumentos y cegados con sus creencias.
Pobres.

Juan Jesús dijo...

Muy bueno Sergio. Con tu permiso lo pillo pa La Linterna Mágica. Sé que tenemos aún algo pendiente, y después del verano, seguramente, nos pongamos la día.

Un abrazo.

José L. Castillo dijo...

Muy bueno...

He llegado a la conclusión de que hay una conspiración para hacernos creer que hubo una conspiración.

Creo que el pastafarismo es una buena guía espiritual para tomarse esto a coña...

...y este post es digno de un buen pastafarista!!!

Cada mes deberíamos postear en clave pastafarista al menos una vez...

Felicidades

trnc dijo...

Sergio, cuando decías algo de cuatro y de una enana marrón que estaba provocando que la luna se cayese, en lo primero que he pensado ha sido en cuarto milenio... (no digo más y lo digo todo)

por cierto, Asgard, no fue picolo, sino jackie chun (o sea, el maestro mutenroi de incógnito) XDXD

Eugenio Manuel dijo...

Genial, como siempre, genial. El tema final ha alegrado este sábado por la mañana.

titin dijo...

Estoy de acuerdo con José L. Castillo: el pastafarismo ayuda a no tomarse demasiado a la tremenda los absurdos rollos conspiratorios. En el fondo, ser escéptico y crítico constituye la base del carácter científico.
Impagable el vídeo de Ol' Blue Eyes, y muy bueno el de Diana Krall. De hecho, me has tocado la fibra sensible. Siempre quise ser un crooner desde que vi a Gabino Diego cantando Under my skin de Cole Porter en Los peores años de nuestra vida.
Y siento la poca Física del comentario, ;-)

Anónimo dijo...

Y ya que se habla tanto del viaje a la Luna...
...deberíamos recordar los viajes no tripulados (menos espectaculares y menos difundidos en los medios de comunicación) pero que han sido de gran utilidad científica.
Atención. El hombre (por medio de sondas no tripuladas) ya ha llegado a Saturno.

Ambros dijo...

Bueno, realmente bueno. La de libros y buenos ratos que me has hecho recordar. Sencillamente genial.

Sergio L. Palacios dijo...

Gracias a todos. Muy amables.

Wis_Alien dijo...

Por fin he podido leer la entrada y vaya risa haciéndolo!! xDD Esperemos que los cospiranoicos no se crean a pies juntillas todo porque conociéndolos... :P

Saludos ;)