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La guerra de dos mundos

El consultorio del profesor Enigma (8): Solución

En los comentarios que habéis dejado en el post anterior, vuestro interés se ha centrado en la forma de obtención del oro que hipotéticamente podría haber llevado a cabo la gente que habita en la ciudad de oro sumergida de Templemer. Sin embargo, y como no soy en absoluto ninguna eminencia en el campo de la química, yo me centraré en otra cuestión, y ésta no es otra que aquella que tiene que ver con la cantidad de oro que hay en todo nuestro planeta, ya sea extraído de las minas o el que se puede encontrar disuelto en el agua de nuestros océanos.

Veréis, resulta que el oro ya fue descrito por los egipcios hace más de 4500 años. Sus propiedades físicas y químicas le hacen ser considerado como uno de los metales preciosos más apreciados por el ser humano a lo largo de la historia. Pero no quiero hablaros aquí tampoco de historia, sino de números. Bien, uno de los ejercicios que llevo a cabo todos los años en mi clase de la universidad durante la primera semana de curso consiste en proponer a mis estudiantes algunos problemas de Fermi. Ya os he hablado de ellos en alguna otra ocasión. Estos problemas consisten en hacer estimaciones de cosas tan aparentemente imposibles de lograr como pueden ser el número de cabellos de una cabeza medianamente poblada, cuántas letras hay en un libro de tamaño medio, el tamaño del recipiente donde podría estar contenida toda la sangre humana o el número de átomos que hay en un cuerpo humano. Los problemas de Fermi son de una extraordinaria ayuda para un científico, pues permiten, además de eliminar óxido de la maquinaria cerebral, desarrollar el sentido crítico y el espíritu escéptico. No es lo mismo tener 10.000 cabellos que tener un millón; es muy distinto creer que en el cuerpo humano hay un trillón de átomos que saber que se encuentran casi diez mil cuatrillones. En cada caso, el orden de magnitud es muy distinto.

Con el asunto del oro podemos hacer algo semejante a un problema de Fermi de los citados anteriormente. En efecto, partiendo de que conocemos la producción anual de oro, que resulta ser de unas 2.500 toneladas métricas, que la densidad del oro es 19,3 veces mayor que la del agua y suponiendo que la raza humana ha estado extrayendo el metal amarillo a un ritmo constante durante un lapso razonable de tiempo como puede ser unos 200 años, resulta que en todo el mundo puede haber aproximadamente 500.000 toneladas de oro. Si todo este oro pudiese juntarse en un cubo macizo, éste tendría unas aristas de algo menos de 30 metros de longitud. Todo el oro del mundo cabría en un edificio macizo de 10 plantas. Aunque hubiésemos supuesto una cantidad dos veces más grande de oro, el cubo sólo hubiese aumentado su arista hasta los 37 metros.



Sumerjámonos ahora en las profundidades del océano. Aunque paradójico, no sé si sabréis que en el mar no sólo hay agua, sino también materia sólida disuelta. Esta materia sólida puede alcanzar hasta un 3% de la masa total. Haciendo una nueva estimación, esta vez de la cantidad total de agua en la Tierra, llegamos a que ésta puede ascender hasta los 1.500 trillones de litros. En esta inmensa masa de agua se encuentran disueltos elementos como el sodio, cloro (ambos forman la sal común o cloruro sódico), magnesio, azufre, potasio, etc. Pero resulta que también podemos hallar plata y oro. Y aquí viene el problema, pues existen estimaciones para todos los gustos de la cantidad de oro disuelta en los océanos, unas más optimistas y otras menos. Yo me quedaré con la que proporcionaron en 1990 dos científicos del MIT y que fue publicada en el volumen 98 de la revista Earth and Planetary Science Letters. Estas dos personas, Kelly Kenison-Falkner y John Edmond, midieron concienzudamente las concentraciones de oro disuelto, tanto en el océano Atlántico como en el Pacífico norte y hallaron que, en promedio, tan sólo ascendían a, aproximadamente, 1 gramo de oro por cada 100 millones de toneladas de agua. Por lo tanto, si se pudiese extraer de alguna manera todo el oro de los océanos de nuestro planeta, únicamente nos haríamos con unas 15.000 toneladas, esto es, el 3% de la producción mundial de oro a lo largo de toda la historia que estimamos unas líneas más arriba. Al capitán Nemo y sus fieles les va a hacer falta un poco de paciencia para poder construir su ciudad sumergida de oro. Al fin y al cabo, no es oro todo lo que reluce...

14 comentarios:

Felipe dijo...

El problema para ese cálculo es suponer que el aire se logra por la descomposición del agua en hidrógeno y oxígeno. Sin embargo, eso no sería posible por dos motivos:

1.- ¿Qué hacer con el hidrógeno (recordemos, gas altamente inflamable).

2.- ¿Cómo obtenemos el nitrógeno (presente en casi cuatro partes por cada una de oxígeno en la atmósfera).

La alternativa sería procesar algún depósito mineral del fondo del mar. Y ahí si que no podemos saber qué materiales resultarían de subproducto. De todas formas, el volumen de oro que se obtendría sería ridículo (incluso en comparación con el calculado en el blog).

Zeros dijo...

A mi se me está planteando una paradoja... Si quienes habitan la ciudad son del talante de Nemo (recordemos que odiaba con toda su alma la "civilización"), ¿cómo es posible que hayan fundado una ciudad, donde tiene que haber por narices alguien que gobierne y que ordene las cosas? :P

Respecto al oro, yo tengo entendido que hay yacimientos submarinos considerables, no hay que limitarse al obtenido del agua de mar... Aunque de todas formas, es un material demasiado valioso como para ser considerado "subproducto".

Un saludo

Wis_Alien dijo...

Así que un gramo de oro por cada 100 millones de toneladas de agua, eh?? Mmmm... Podíamos acercarnos a Gijón esta tarde y empezar a filtrar agua. Quizá en 50 ó 60 años nos dé para un pendiente :P xDD

Felipe dijo...

Zeros, la paradoja es que el valor de un producto viene dado por:

1.- Su utilidad
2.- Su rareza (por poca frecuencia).

Si un artículo muy caro y con pocas aplicaciones, salvo la ornamental se vuelve muy común, pasa a valer 0 y ser despreciado.

Francesc dijo...

¿Y si los gases que componen el aire se obtuvieran a partir de la fusión nuclear? ¿Sería posible que en un proceso de fusión de varios pasos -para obtener nitrógeno, por ejemplo- se produjera -residualmente- algún elemento pesado? Claro que el problema es la cantidad ( y el calor desprendido, y la tecnología necesaria, y por qué solo oro y no otros...)

Anónimo dijo...

Que curioso... Hace un rato vi esto:

http://www.microsiervos.com/archivo/curiosidades/oro-oceanos.html

Y ahora leo tu artículo... y pienso, ¿Pero donde he visto yo esto antes? Pero tranquilo, te citan...

José Luis dijo...

Y desde luego una ciudad que estuviese en el fondo del mar no vería diferencia entre los días y las noches, a mas de 50 m, mas o menos, de la superficie del mar no llega la luz del Sol, por debajo de esa profundidad siempre tendrían que iluminarse con luz eléctrica, por mucho oro que "produjese" esa ciudad sus habitantes vivirían como pollos en un granja intensiva. :S

DarkSapiens dijo...

Eso fue lo que pensé yo al leer la anterior entrada, en qué concentración de oro había en el agua de mar, porque la había leído en algún sitio. Sin embargo no la encontré…

Francesc, para producir oro por fusión nuclear se necesita "algo más" de energía que elementos más ligeros como el oxígeno o el nitrógeno. Todos los elementos más pesados que el hierro que se encuentran en la naturaleza se han formado en las increíbles condiciones de presión y temperatura que se dan en las supernovas ;)

Saludos!

Wis_Alien dijo...

DarkSapiens, querrás decir en las estrellas antes de explotar en supernovas, no?? :P

Zeros dijo...

Wis, creo que no. En las estrellas antes de explotar en supernovas, lo máximo que se puede formar es hierro, porque es entonces cuando colapsan. Al explotar, se forma energía suficiente como para sintetizar los elementos más pesados.

DarkSapiens dijo...

Exacto, Zeros. Todo el oro procede de las supernovas. Es algo que me encanta :)

Saludos.

Manuel Sánchez dijo...

Hola

Felicitaciones por este interesante blog (que acabo de añadir a mi blog roll). No se, se me ocurre que Nemo quizas tuviera algo de ayuda por parte de algún pariente de Cupriavidus metallidurans.

jorge maqueda dijo...

http://reddecienciaficcion.ning.com/
ayudame....

jm dijo...

voy a poner tu blog en la red es muy interesante, me gustaria que colaborases conmigo en la red...