
El camarero de Pop’s Place y Madre Soltera (os recuerdo que era un hombre de 25 años) viajan con ayuda de la máquina del tiempo hasta el 3 de abril de 1963. A diferencia del artilugio estático que poseía el Viajero a Través del Tiempo, el protagonista de la célebre novela e H.G. Wells, que únicamente permitía el viaje temporal, con la máquina ocupando siempre el mismo lugar del espacio (y paradójicamente, no colisionando consigo misma), ahora el artilugio permite a los protagonistas trasladarse también a otro lugar. Así, hacen acto de presencia, como dije antes, el 3 de abril de 1963, pero esta vez a las 10:30 horas en Cleveland. Una vez allí, el camarero entrega a Madre Soltera un buen fajo con billetes de cien dólares y lo abandona. Éste conoce a una muchacha joven llamada Jane y entabla una breve relación con ella, que acaba con sexo ocasional y embarazo no deseado.
Transcurren los días (en tiempo lineal, el normalito de toda la vida) hasta que el día 24 de abril de 1963, mientras vigila a la feliz pareja, el camarero espera hasta que ambos se despiden. En ese momento, se acerca a Madre Soltera, lo agarra por el brazo y le dice: “Eso es todo, hijo. He vuelto para recogerte.” Acto seguido, vuelve a poner en acción la máquina del tiempo y ambos se trasladan al 12 de agosto de 1985, junto a la base de las Montañas Rocosas, donde se encuentran los cuarteles generales temporales. Allí, Madre Soltera es abandonado una vez más y emprende una vida normal mientras hace carrera en el cuerpo de viajeros en el tiempo. En una de las misiones que le son encomendadas es enviado hasta una fecha indeterminada poco antes del 7 de noviembre de 1970, se hace camarero y empieza a trabajar en un bar conocido como Pop’s Place, en la ciudad de New York. Cuando llega el día antes aludido, a las 22:17 horas, se encuentra con un hombre joven, de unos 25 años de edad conocido como Madre Soltera, cuya obsesión consiste en vengarse del hombre que la dejó embarazada siete años atrás y encontrar a su hija secuestrada poco después del parto, cuando antes de una operación de cambio de sexo era una chica de 18 años llamada Jane. El camarero le ofrece ayuda, a cambio de que se aliste en el cuerpo de viajeros del tiempo, una profesión bien remunerada y plena de emociones y aventuras. Madre Soltera acepta y ambos parten en una máquina del tiempo hasta el 3 de abril de 1963, donde éste último es abandonado con unos cuantos fajos de billetes de cien dólares. El camarero, a su vez, continúa viaje hasta el 10 de marzo de 1964 a las 17:00 horas en Cleveland. Allí coge un taxi, se dirige al hospital donde había alumbrado Jane a su hija cuatro semanas antes (hacia el 10 de febrero de 1964) y la secuestra haciéndose pasar por su tío. Con el bebé en su poder, viaja nuevamente hasta el 20 de septiembre de 1945 a las 00:10 horas de Cleveland y lo abandona a las puertas de un orfanato. Pone en marcha una vez más la máquina del tiempo y se traslada hasta el 24 de abril de 1963 hacia las 11:00 en Cleveland. Sigilosamente, vigila en secreto a Jane, que se encuentra en compañía de un individuo. Tras despedirse, después de una noche de amor, el camarero coge por un brazo al desconcertado individuo y se lo lleva hasta el 12 de agosto de 1985, justo en la base de las Montañas Rocosas.

Un nuevo salto hasta el 7 de noviembre de 1970, pero esta vez a las 23:01 horas en el bar Pop’s Place de New York, tan sólo un minuto después de haber abandonado el mismo lugar en compañía de Madre Soltera. Cierra el bar y deja una nota al encargado del turno de día en el que le comunica que acepta la oferta de compra. Por último, salta hasta el 12 de enero de 1993 a las 22:00 horas en la misma base de las Montañas Rocosas, dentro del cuartel general temporal DOL.
Si habéis aguantado hasta aquí, habéis sido testigos y víctimas de la probablemente más célebre historia de viajes en el tiempo que haya pergeñado una mente humana. Como muchos de vosotros ya habíais adivinado en el post anterior, se trata en efecto del cuento “Todos vosotros zombis”, de
Robert A. Heinlein. La historia de Heinlein constituye el ejemplo perfecto de la denominada paradoja sexual del viaje en el tiempo. Si no os suena esta denominación, que suele aparecer en los textos especializados en el tema de los viajes temporales, os lo diré con otras palabras. Es algo así como la famosa pregunta de “qué fue antes, el huevo o la gallina”, la cual parece conducirnos una y otra vez al punto de partida. Es como una serpiente que se muerde la cola, un Uróboros, el símbolo de la Gran Paradoja.
¿De dónde proceden Jane, su bebé, Madre Soltera, el enigmático personaje cargado de fajos con billetes de cien dólares y el camarero sabihondo? Pues si uno lee atentamente la historia y se dopa un poco con alguna que otra pastilla contra el mareo, enseguida caerá en la cuenta que son todos ellos el mismo personaje que se va encontrando en todas las situaciones con versiones de sí mismo, ya sean del futuro o del pasado. Jane es su propia madre porque nació de sí misma cuando se dio a luz a sí misma, tras quedar embarazada de sí misma cuando era también su propio padre enamorado de sí mismo pero en forma de mujer, antes de someterse a una operación de cambio de sexo. Así, pues, igualmente Jane es su propio padre. Más aún, es su propia hija porque siendo niña fue abandonada después de ser secuestrada poco tiempo después de su nacimiento, abandonada en un orfanato y años después embarazada de sí misma para parirse igualmente a sí misma. Y como hubo cambio de sexo por el camino, pues también, cómo no, y bien mirado, Jane o Madre Soltera es su propio hijo, que se hizo camarero, viajero del tiempo y en una misión sin precedentes viajó al pasado para conocerse a sí mismo, secuestrarse, abandonarse en un orfanato, enamorarse de sí mismo y quedarse preñado de su misma persona. Y bla, bla, bla tantas veces como queráis. Huevo y gallina, gallina y huevo, huevo y gallina, gallina y huevo hasta los idem.

¿Es posible el viaje en el tiempo? ¿Se puede viajar al futuro? ¿Y al pasado? ¿Hay alguna ley física que lo permita o lo impida, aunque aún no la conozcamos? ¿Tienen solución las paradojas? ¿Nos trasladamos a otro universo paralelo cuando viajamos en el tiempo?
Sean cuales sean las respuestas a las cuestiones anteriores, a las que no pienso responder, dejadme que os plantee un enigma al que llevo un rato dando vueltas. Es un problema biológico, más que físico, y quiero dedicárselo a mi amigo Carlos Lobato, del magnífico blog
La ciencia de la vida (y también a ti,
Milú). Ahí os va, Carlos, Milú, a ver si vosotros me lo resolvéis:
¿Cometió Jane incesto? ¿Cuál es el genotipo de Jane? Por un lado, Jane tiene la mitad de los genes de su madre y la otra mitad de su padre. Por otro, como ella es su propio padre y también su propia madre, asimismo deberá ser genéticamente idéntica a cada uno de ellos. ¿Cómo puede tener, al mismo tiempo, sólo la mitad de los genes de cada uno y también la totalidad de los mismos?
Necesito otra pastilla para el mareo. Creo que voy a vomitar…
Fuentes:Time Machines, by Paul J. Nahin, Springer, 2001.Hyperspace, by Michio Kaku, Anchor, 1995.