Un melancólico, meditabundo y cabizbajo Luke Skywalker contempla el atardecer sobre el horizonte de Tattoine. Mientras sueña con aventuras espaciales y con alistarse en las filas de las fuerzas rebeldes que luchan contra el malvado Imperio, los dos soles de Tattoine siguen con su camino imparable hacia el ocaso, el doble ocaso.¿Quién no recuerda esta escena de La guerra de las galaxias (como se llamaba en mi época), también conocida como Star Wars IV: A New Hope? Aunque ya han pasado 33 años, sigue en las mentes de todos los aficionados al género de la ciencia ficción (no discutiré si es ciencia ficción o no, como se ha pretendido por parte de ciertos "intelectuales puretas") y se ha convertido en un clásico indiscutible. Quizá el cine de ciencia ficción, tal y como lo conocemos hoy, comenzó con la impresionante saga de George Lucas.
Pero dejaré esta discusión a un lado y me centraré en la escena anterior propiamente dicha. Y ésta no refleja otra cosa que una "doble puesta de sol". ¿Por qué no disfrutamos en la Tierra de un espectáculo así? La respuesta es obvia: nuestro querido y amado Sol no tiene una compañera conocida, aunque semejante idea se ha propuesto en más de una ocasión. Ahora bien, ¿sería posible contemplar un fenómeno semejante en otro mundo diferente al nuestro, como Tattoine?
Un sistema estelar formado por dos estrellas se conoce como sistema binario. Ambos astros describen órbitas alrededor de su común centro de masas. Aunque estos sistemas binarios pueden encontrarse con relativa frecuencia en el universo, lo que no resulta tan claro es la posibilidad que presentan de acoger planetas en los que se pueda desarrollar una vida similar a la nuestra, tal y como se nos muestra en el universo ficticio de Star Wars.
Tanto es así que, en efecto, la NASA ha hecho público recientemente un trabajo en el que descarta la posibilidad de vida en planetas alrededor de sistemas binarios. La razón parece apuntar al hallazgo de cantidades importantes de polvo en estos sistemas solares dobles. ¿De dónde proceden estas enormes masas de polvo halladas en varios sistemas binarios? Las evidencias señalan a colisiones frecuentes experimentadas por sus planetas. Dichas colisiones vienen provocadas, muy probablemente, por las enormes velocidades de rotación de las estrellas que conforman el sistema binario. Al girar tan rápido, se generan intensos campos magnéticos (de forma similar a lo que sucede con los púlsares) que, a su vez, provocan fuertes vientos estelares. Como consecuencia, las dos estrellas ven frenadas sus rotaciones, acercándose entre sí cada vez más hasta que describen órbitas en las que siempre muestran la misma cara la una hacia la otra (de la misma forma en que la Luna lo hace con nosotros o Mercurio con el Sol). Puede que sea este acomodamiento en sus órbitas de las estrellas lo que causa las turbulencias e inestabilidades gravitatorias en el resto de los cuerpos que deambulan por el sistema. Así, aunque lo habitual es que con el paso del tiempo (millones de años) el polvo se vaya disipando y desapareciendo paulatinamente de las cercanías de las estrellas a medida que éstas avanzan en edad, la observación por parte del telescopio Spitzer de la NASA de abundante polvo ha conducido a los científicos a sospechar que la causa no es otra que la colisión frecuente entre planetas, concluyendo que la vida es altamente improbable en ellos.
Pero incluso las órbitas potencialmente estables podrían muy probablemente ajustarse a trayectorias complejas y climas muy variables. Por ejemplo, cuando un planeta orbita la estrella más grande y caliente de las dos, el campo gravitatorio tan intenso acercará el planeta, dando inicio a un período de calor abrasador en su superficie. En cambio, a medida que se aleje de la estrella grande y se acerque paulatinamente a la más pequeña y fría, su débil fuerza gravitacional hará posible que el planeta se aleje e inicie un largo período de bajas temperaturas. Y todo, sin contar con que el sistema de ortos y ocasos ofrecerá una complejidad digna de la imaginación más audaz.
Teniendo en cuenta todo lo expuesto más arriba, los astrofísicos contemplan dos situaciones diferentes en que los planetas podrían formarse y albergar vida, siempre que todas las dificultades anteriores pudiesen evitarse (muy poco probablemente, según la NASA).
La primera posibilidad consistiría en que las dos estrellas estuvieran muy alejadas entre sí, a miles de millones de kilómetros. Los planetas en estos sistemas solares orbitarían una de las estrellas lo suficientemente lejos de la otra. Desde la superficie de estos planetas, la segunda estrella no se diferenciaría gran cosa del resto de estrellas de la galaxia.
La segunda posibilidad admite que las estrellas se encuentren relativamente próximas, separadas tan sólo por unos pocos millones de kilómetros. De esta manera, el planeta que las orbitara desde una distancia suficientemente grande sentiría un campo gravitatorio equivalente al de una sola de ellas. Para que la órbita resultase estable sería suficiente con que la distancia entre las dos estrellas del sistema binario fuese únicamente la décima parte de la distancia al planeta. En tal situación, la órbita planetaria debería ser casi circular y la temperatura en su superficie podría mantenerse sin demasiadas variaciones bruscas. Al estar cercanas entre sí las estrellas, ambas se verían en el cielo con tamaños aparentes muy similares. Los amaneceres y atardeceres mostrarían dos soles elevándose y ocultándose, respectivamente. Justamente, lo que tiene lugar en Tattoine...
Fuente: The Science of Star Wars, by Jeanne Cavelos. St. Martin's Press, 1999.

15 comentarios:
¡Saludos! Quisiera recordar la posibilidad que presenta la película 2010 (la segunda parte de 2001 odisea del espacio) en la cual Júpiter logra hacer ignición y se convierte en estrella. ¿Alteraría las condiciones de vida en la tierra al emitir radiación?
Carlos, Júpiter nunca podrá convertirse en estrella. No tiene la masa suficiente como para desencadenar las reacciones de fusión nuclear necesarias.
En todo caso, habría que saber la longitud de onda de la radiación, así como su intensidad.
¡Cómo que Júpiter no se puede convertir en estrella! ¡En 2010 pasa! ¡2010! ¡ahora mismo! XD
Los titulares del tipo.
"Se confirma que es imposible la vida en planetas con sistemas de estrellas binarias"
Esos "imposible" unido a "vida" suena tan poco científico... El día que lo vi por twitter pensé..."vida.., cómo la nuestra si acaso..." Menos mal que lo has puesto al principio. La vida en últimas y en casos extremos no depende ni tan siquiera de la luz solar. Pero supongo que mientras más suene, más gente lo mirará, aunque yo sigo prefiriendo un título cómo el de esta entrada. Mucho más ilustrativo y con mejor banda sonora :D
Por cierto, pregunta de un ignorante en el tema:
¿El que las estrellas giren más rápido entre ellas, afecta a los planetas en el sentido que lo hace una centrífuga? ¿O sólo les modifica las órbitas sin acelerarlos?. La verda es que me cuesta bastante dibujar esto en mi cabeza
Comparto la emoción que despierta todo el universo star wars.
Que tengas buen curso, oompañero.
Por cierto, me suena haber leído que Júpiter emite cierta radiación propia, no sólo la reflexión del sol, me equivoco?
Yo siempre he tenido en la cabeza un sistema con dos estrellas, suficientemente alejadas.
Tal y como los planetas describen una elipse con la estrella en uno de los focos, pues que hubiera una estrella en cada foco.
Eso sí, la elipse debería ser muy excéntrica.
No sé si sería muy estable a nivel gravitatorio, pero ahí queda la idea.
Salud!
Creo recordar que en la película K-Pax (atención pequeño spoiler) el protagonista asegura venir de un planeta de un sistema binario y dibuja la órbita de su planeta siendo esta muy rara(fin spoiler).
Por otro lado, lo he encontrado interesante pues estoy escribiendo una historieta en mi blog que ocurre en el sistema binario de Sirius. La separación entre ambas estrellas es de 20 UAs con lo cual me cogí a que el planeta solo órbita a la más grande y que en el periodo de frio (cuando el planeta se ve afectado por la gravedad de la otra estrella y se separa un poco) la vida entra en un estado de invernación y como que ya no tendría noche, el planeta podría conservar parte de su calor. (¡Vaya rollo que he metido!)
Si nos vamos a la pelicula "Pitch Black" en la que los protagonistas llegan a una luna ,de un gigante gaseoso, en la que hay dos soles diametralmente opuestos y no anochece nunca... ¿deberían haberse encontrado sólo un monton de polvo de planetoides?.
Una pregunta mas en serio, la ausencia de planetas en los sistemas binarios, ¿es por la inestabilidad de sus órbitas o por que no llegan nunca a formarse a partir del polvo?
Creo que no has leído el post con atención. Vuelve a hacerlo y, sobre todo, haz click en los enlaces. Para eso los pongo ;-)
Un saludo.
Ah, y creo que en Pitch Black había 3 soles, no 2.
Otro saludo.
Bueno, post releído.
La pregunta, la segunda, la de verdad (la primera era un simple comentario), estaba referida a si el disco de polvo que se observa en los sistemas binarios no podía ser debido a un de disco de acrección que nunca llegará a convertirse en planetas; y que debido a las fuerzas gravitatorias nunca hubiera llegado a formar algo que pudieramos llamar planeta.
No es que me coma por dentro la pregunta, mas bien quería aclarar por dónde iban los tiros...
Creo que no nos hemos entendido. En el post se dice que ese polvo procede de las colisiones de los planetas y no que esté allí antes de la formación de los mismos.
Con la edad que tienen los sistemas binarios investigados por Spitzer el polvo primigenio que hubiese formado los planetas alrededor de estas estrellas ya habría tenido tiempo de desaparecer. En cambio, como no se observa esa desaparición, la conclusión a que han llegado los astrofísicos es que el polvo lo generan los propios planetas al colisionar.
¿Lo has entendido ahora? ;-)
Saludos.
Como en astronomía, las números son grandes, esto de que ya se hubiesen formado planetas que después colisionaron y se hicieron polvo...¿por qué tuvieron tiempo de formarse y no colisionaron antes, o sea, nunca pudieron formarse? Esto de los números...son millones de años...
Buen post.
Creo que una de las cosas que más he aprendido con la ciencia es que la palabra "imposible" nunca va sola, sino siempre acompañada de "condiciones"... por tanto puedo decir que aprendí finalmente que nada es realmente imposible, puede ser "imposible en ciertas condiciones", pero nunca en todas, creo que este post refleja algo de eso jejejejeje
Ya refiriéndome a lo que dice el artículo creo (siempre puedo equivocarme no?) que la forma en que ambos "soles" describan órbitas alrededor de un común centro de masas sería que tuvieran aproximadamente el mismo tamaño, ya que habiendo una diferencia significativa entre ambos habría también una diferencia significativa en sus campos gravitatorios (eso creo), por tanto el astro mayor ejercería también mayor fuerza sobre el menor haciendo que este describa, en realidad, una órbita alrededor suyo y las órbitas de los planetas del sistema sería muy variantes de acuerdo a la proximidad del planeta y la posición de ambos soles...
Estoy en lo correcto o estoy divagando demasiado :P jajajajaja Es que mi esposa está en la universidad ahora y no está aquí para correjirme ;)
Efectivamente, por lo que yo sé, las binarias casi siempre son una estrella "mu" grande, acompañada de otra "mu" pequeña, que no tienen por qué orbitar un centro de masas comunes.
La pequeña puede orbitar a la grande como si fuera otro planeta más. Así, si sería posible la existencia de planetas girando la estrella principal (la mu grande), y acompañados de la segunda. Incluso podría haber posibilidad de que hubiera una “franja de oro” en la que el agua pudiera encontrarse en estado líquido, y un planeta tuviera dicha órbita en esa franja.
En cuanto al clima... seguro que tendría dos ciclos, uno generado por la estrella principal y otro que se superpondría al primero originado por la lejanía o cercanía a la estrella secundaria. Vamos una locura, de la que se pueden sacar multitud de novelas cifi duras y blandas.
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