Los dos vídeos que os dejé para vuestro gozo y disfrute en la entrada anterior muestran muchas similitudes: asteroides, más asteroides, muchos asteroides, asteroides amontonados, asteroides bailarines y asteroides asesinos, entre otros asteroides y algunos asteroides más en un mar de asteroides.Como todos habréis seguramente identificado sin ningún tipo de problema, las escenas corresponden a la ya inmortal saga de Star Wars, del no menos inmortal George Lucas. Permitidme centrarme en el clip correspondiente a la quinta de las seis películas de la que consta la serie, El imperio contraataca (The Empire Strikes Back, 1980). En él, vemos al inconfundible Han Solo en compañía de sus amigos a bordo del Halcón Milenario, mientras tratan de huir del feroz ataque de las tropas imperiales. Como suele ser habitual, el sistema de propulsión mediante salto hiperespacial de la nave no funciona. Para no estar en clara desventaja con respecto al enemigo, Solo decide adentrarse en un campo de asteroides, donde tiene muchas más posibilidades de salir bien parado.
El susodicho huerto de piedras, que es más bien a lo que se asemeja el pretendido campo de asteroides, pertenece al sistema estelar de Hoth, el mismo planeta helado, hogar de tauntauns y wampas, donde se ocultan las tropas rebeldes que luchan contra el malvado Imperio. Hoth es un mundo muy peculiar, con tres lunas y que sufre un incesante bombardeo de meteoritos. Debido precisamente a esta enorme frecuencia de impactos, el mismísimo Luke Skywalker, durante una de sus misiones de exploración, llega a confundir una sonda imperial con uno de estos meteoritos.
Creo recordar, si no me falla la memoria, que en cierto lugar os cuento precisamente que la Tierra recibe a diario una dosis nada despreciable de castañazos meteoríticos, más o menos varios miles de toneladas. Y todo ello aun a pesar de que estamos bastante bien protegidos por planetas gigantes como son Júpiter y Saturno, los cuales ejercen una impagable labor de escudos anti cuerpos amenazadores, bien desviándolos, bien atrayéndolos hacia sus propias superficies, evitando así que impacten contra otros planetas más pequeños del sistema solar.
Si alguno de vosotros, al leer el párrafo anterior, se ha sentido tentado de pensar que varios miles de toneladas de piedras y rocas podrían hacer que se incrementase peligrosamente la masa de la Tierra, llegando a modificar la gravedad en su superficie, quiero deciros que no alberguéis temor alguno en vuestros corazones, pues se necesitaría la friolera de varias decenas de billones de años para acumular tan sólo un exiguo 1% de la masa total de nuestro planeta.

Pero volvamos a Hoth. Evidentemente, parece que su actividad meteorítica es claramente superior a la de la Tierra y también que los cuerpos rocosos que impactan contra la superficie deben ser considerablemente mayores, ya que los seres humanos no vamos por la calle observando meteoritos caer a tierra, precisamente por el reducido tamaño que presentan la mayoría de los que penetran en nuestra atmósfera.
Parece haber entre la comunidad científica una unanimidad bastante grande en que cuanto más joven sea un sistema planetario, mayor número de impactos tendrán lugar. Si los modelos actuales sobre la formación de los planetas son correctos, un sistema joven poseerá aún muchos pedazos de roca y hielo, fundamentalmente, que aún no han sido capturados e incorporados por los planetas. En cambio, un sistema más antiguo, de más edad, habrá seguramente anexionado ya muchos de esos escombros y restos o, alternativamente, los habrá expulsado hacia las regiones exteriores de su sistema solar.
De todas maneras, aun si teorizáramos que el sistema al que pertenece Hoth es joven nos encontraríamos con una aparente inconsistencia lógica. En concreto, la mera existencia de criaturas vivas complejas, como los anteriormente aludidos tauntauns y wampas. Estas especies bien evolucionadas, son autóctonas y se han desarrollado en el planeta. Para ello se requiere un lapso de tiempo no precisamente pequeño, quizá de miles de millones de años, tal y como sucedió en la Tierra. Así que la hipótesis de que el sistema solar al que pertenece Hoth es joven, no parece sostenerse o, al menos, resulta bastante improbable. Pero, entonces, si el sistema no es joven sino todo lo contrario, ¿cómo se explica la enorme actividad meteorítica? Bien, vayamos por partes.

Una primera posibilidad es que Hoth no esté acompañado por planetas gigantes del tipo Júpiter o Saturno que ejerzan las anteriormente citadas labores de protección. De no ser por ellos, se estima que nuestro maravilloso planeta podría recibir hasta mil veces más impactos que en su estado actual.
La segunda opción puede ser intuida a partir de la propia película, en concreto observando con atención la escena de la batalla en el campo de asteroides. ¿No parece bastante plausible que sean fragmentos de estos mismos asteroides los que caen en forma de meteoritos sobre la helada superficie de Hoth? Al fin y al cabo, en la Tierra tiene lugar algo muy similar. La mayor parte del material que se precipita sobre nosotros proviene de nuestro propio cinturón de asteroides, esa región situada entre las órbitas de Marte y Júpiter. De entre los millones de cuerpos rocosos que pueblan esta zona, menos de una docena presentan diámetros mayores de 300-400 km; unos 250 poseen tamaños que rondan los 100 km; la gran mayoría de los restantes no superan el kilómetro.
En nuestro sistema solar los mayores asteroides presentan forma esférica (por las razones que ya os conté aquí), mientras que los más pequeños son irregulares. En El imperio contraataca se pueden apreciar estas mismas características (el enorme asteroide que sirve de refugio y escondite al Halcón Milenario tiene un más que evidente aspecto redondo). Y esto no es todo. Otro detalle a destacar es que los asteroides están animados de movimientos de rotación, incluso relativamente complejos. Los períodos de giro medidos en más de 400 de estos cuerpos arrojan un rango de valores que oscila entre algo más de 2 horas y varias semanas. Aunque hay excepciones, en general, los asteroides más pequeños poseen los períodos de rotación más grandes. La razón para esto parece clara: han sufrido un mayor número de impactos y, por tanto, se han fragmentado más veces, perdiendo más energía. Lo anterior no parece cumplirse tampoco durante la trepidante batalla en el campo de asteroides del sistema Hoth, donde grandes rocas giran sobre sí mismas en tan sólo unos pocos segundos y, en ocasiones, las más diminutas sobrepasan claramente en velocidad a los fragmentos más grandes. Como hasta la fecha no se ha observado jamás un asteroide con un período rotacional inferior a 2,2 horas se piensa, con bastante fundamento, que la enorme fuerza centrífuga a la que estuviese sometido acabaría por destruirlo y fragmentarlo. También cabe la posibilidad de que los asteroides de Hoth estén constituidos por materiales muy diferentes a los de los asteroides de nuestro sistema solar, mucho más resistentes.

Otro aspecto interesante a señalar es que, a pesar de los varios millones de objetos que pueblan nuestro cinturón de asteroides, muy raramente se hallan a distancias mutuas inferiores al millón de kilómetros; en promedio se localiza un solo asteroide por cada 300 billones de kilómetros cúbicos. Incluso en un cinturón de asteroides tan disperso como el nuestro, tienen lugar de vez en cuando colisiones. Éstas son infrecuentes, pues en definitiva han tenido lugar a lo largo de más de 4.000 millones de años (no hay más que ver los cráteres en las superficies de muchos de ellos). Durante las etapas iniciales de la formación del sistema solar, los asteroides eran, simplemente, algunos de los planetesimales que orbitaban el Sol. Algunos colisionaron suavemente y se fusionaron, formando cuerpos de mayor tamaño, de forma similar a como los propios planetesimales crecieron para dar lugar a los planetas. Aun así, los científicos creen que el proceso de acreción fue interrumpido por la cercana aparición de Júpiter. Su tremendo campo gravitatorio debió de perturbar las órbitas de los asteroides. Mientras muchos de ellos habían permanecido en órbitas bastante circulares, a partir de la irrupción del gigante gaseoso, se habrían visto desplazados y obligados a ocupar otras más elípticas. De esta forma, más que golpearse entre sí con suavidad y permanecer unidos, se veían forzados a colisionar violentamente a velocidades superiores a los 150.000 km/h, fragmentándose repetidamente.
Podríamos admitir que ciertas fuerzas gravitatorias similares a las anteriores están presentes y actúan en el campo de asteroides del sistema Hoth, ya que tampoco parecen haber dado lugar a planeta alguno. Ni siquiera la extremadamente alta densidad de objetos parece compatible con los cuerpos de gran tamaño que se observan en la película. Si se encontrasen tan próximos entre sí, deberían haber colisionado en múltiples ocasiones, dando lugar a un proceso de erosión mucho más acelerado que en nuestro propio cinturón de asteroides. Poseemos la evidencia de choques entre los asteroides de Hoth en los cráteres de impacto que se observan en sus superficies. Si estos colisionan a velocidades similares a las de los nuestros (y algunos de ellos parecen ser realmente rápidos, a tenor de lo que vemos a través de las ventanas del Halcón Milenario) entonces deberían haberse reducido a escombros muy rápidamente, quizá en menos de unas cuantas décadas. Para mantenerse en esa forma y con esa distribución de tamaños y formas durante miles de millones de años, los choques deberían suceder mucho más frecuentemente o, alternativamente, deberían compensarse el número de colisiones destructivas a altas velocidades con el número de colisiones "constructivas", más suaves. Al fin y al cabo, Hoth es un planeta ficticio del universo ficticio de Star Wars.

Sea como fuere, si multitud de asteroides caen con tan enorme frecuencia sobre Hoth, ¿cómo es que aún no se ha precipitado ninguno de un tamaño suficientemente grande como para haber provocado un evento de extinción global? En la Tierra impactan rocas de tamaño superior a 1,5 km con períodos de unos 300.000 años. Si en Hoth dicha frecuencia fuese mil veces mayor (tal y como ya os señalé anteriormente, en el supuesto de que no existiesen planetas gigantes protectores) los impactos podrían tener lugar cada 300 años solamente. Si el tamaño fuera suficientemente grande, podría levantar una cantidad de polvo tal que, bloqueando la luz solar, diese paso a una era glacial. ¿Acaso un fenómeno como éste es lo que sucedió en Hoth, decenas de años antes de que las tropas rebeldes decidiesen ocultar allí sus bases y por eso contemplamos un mundo congelado? ¿Qué pasaría si volviese a suceder durante su permanencia? ¿Debería mostrarse excesivamente preocupado Darth Vader por atraparlos? ¿O es que pretende salvarles la vida?
Fuente original:
The Science of Star Wars. Jeanne Cavelos. St. Martin’s Griffin. 2000.
11 comentarios:
Sergio, si dijera insuperable tendría que desdecirme en tu próximo post. ¡Qué manera de disfrutar leyendo! Que gozada recordando a "El imperio contraataca" la mejor película de la serie de "La guerra de las galaxias".
Muchas gracias por tu generosidad.
Saludos
PD.- ¿El libro de Cavelos está traducido al español?
¿Y qué me dicen del enorme gusano que vive en un túnel dentro de uno de los asteroides mayores? sería muy interesante elucidar los mecanismos de evolución que han llevado a semejante forma de vida... eso sin contar con que su fuente de alimentación ha de ser muy errática, totalmente incompatible con esa capacidad de movimiento que demostró al final, cuando su presa (el Halcón Milenario) se escapaba.
Dani, tan amable como siempre. Desafortunadamente, el maravilloso libro de Jeanne Cavelos no está traducido al español.
De todas formas, yo acabo de traducirlo bastante bien para todos vosotros.
Yo, después de darle vueltas durante los últimos 10 años o más (y tengo veintidós XD), he llegado a la conclusión de que la única explicación posible a ese campo de asteroides es que su formación es reciente.
Y sí, es posible que la era glacial la haya producido un impacto. En ese caso tal vez el número de especies esté disminuyendo rápidamente y los wampas y tauntauns que se ven estén a punto de desaparecer. Sin embargo, la base rebelde estaba diseñada para una rápida evacuación, y creo que las probabilidades de que impactase un asteroide eran muchísimo menores de que el imperio les encontrara :P (además sus escáneres lo hubieran detectado aproximándose, al igual que hicieron con las naves imperiales)
Por cierto, dado que la civilización de Star Wars lleva 25000 años con tecnología de hiperespacio, ¿quién dice que el planeta no hubiera podido ser colonizado por alguna partida independiente siglos o milenios antes, llevando estas especies desde otro lugar? El sistema de Hoth podría ser joven después de todo teniendo esto en cuenta.
Sí, soy un pedazo de friki de esta saga :D
Saludos!
¿Y si el "campo de asteroides" de Hoth es el subproducto de la megaingeniería espacial? Digamos que el Imperio (o la República) encontró una luna alrededor de Hoth que contenía minerales, la trocearon, sacaron el mineral y dejaron los cascotes en órbita.
O, puestos a liarla parda, lo mismo esa luna fue la primera diana para prácticas de tiro de la primera Estrella de la Muerte. Algo cogido por los pelos, vale, pero si nos creemos lo del gusano gigante...
La Tierra recibe "varios miles de toneladas" diarias de material procedente del sistema solar???
Mucho me parece, pero no he encontrado el dato por ninguna parte. Podrías dar la fuente, por favor?
La fuente original figura al final del post. De todas formas, si haces una simple búsqueda en Google poniendo términos del estilo de "meteorite fall daily earth" verás que aparecen varios sitios donde figuran cifras parecidas.
Saludos.
Arturo, la hipótesis de la luna desintegrada explicaría la existencia del gusano gigante. Está claro que esa forma de vida no puede desarrollarse en un entorno tan limitado como un asteroide de 1 km, pero sí puede ser un superviviente de un cataclismo.
Por cierto, ondasolitaria, me ha encantado el análisis. Quizá te robe ideas de estas para una clase...
Siempre tarde, pero lo digo.
Tengo entendido que un pasado el planeta de Hoth era un lugar para esconderse piratas y contrabandistas, y que toda la fauna que hay fue importada.
Sobre el campo de asteroides siempre he pensado que es de creación reciente. Lo de la megaminería no lo había pensado nunca, pero suena muy bien.
Lo del gusano... Bueno, si eso era una mina, y en las minas hay perros guardianes, pues es el gusano guardián, versión espacio exterior.
tse tse yo pienso que los cascotes vienen de un intento (anterior o posterior por el coste) de construir una luna artificial tipo estrella de la muerte(EM a partir de ahora). Mucho más barato recoger basura espacial e irla arrejuntando para que vaya colisionando y agregando, que hacerla de metales mas valiosos (y no te digo na del mantenimiento solo de limpiar las ventanas ....), quizás con un poco de ayuda masiva al final. la EM se usaba al principio de "vagon de carga" gravitacional, de pastor de asteroides, vaya, para ir empujandolos a un sitio donde tenerlos a mano. Luego un espabilao penso que poniendole un cañón podían empujarlos más deprisa. de ahi a pensar que dandole caña a algún que otro planeta inconveniente tenian más materia a mano solo hay un paso (de militar, claro ...) luego vino el imperio y lo que era la estrella de los piedros se convirtió en lo que ya sabemos.
los gusanos originales vivian en la trituradora de desperdicios de la EM y como de vez en cuando evacuaban en los asteroides (mas material de construccion ...) pues la falta de presion los fue inflando. De ahí su apetito por los metales, que es lo que comian en la EM (ver episodio 4)
lamento romper el encanto de la EM, pero la vida es asi ... practica lo primero
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