26 enero 2011

¿Por qué eres azul, doctor Manhattan?

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Jonathan Osterman era un físico nuclear que desarrollaba su trabajo de investigación en el área de los campos intrínsecos de la materia durante la década de los años 50 del siglo XX. En un accidente desafortunado, queda atrapado en la cámara de su laboratorio y sufre la total extracción de su propio "campo intrínseco" (sic), desintegrándose por completo. Dado oficialmente por muerto, logra milagrosamente recomponer su estructura atómica, bajo una nueva apariencia y dotado de asombrosos superpoderes. Desnudo, excelentemente bien dotado y rodeado de un resplandor azulado, a partir de entonces será conocido por el mundo como el doctor Manhattan, uno de los miembros de los Watchmen, los superhéroes protagonistas de la novela gráfica creda por Alan Moore y Dave Gibbons, llevada recientemente al cine de la mano de Zack Snyder en Watchmen (Watchmen, 2009).

Cuenta James Kakalios en su libro The Amazing Story of Quantum Mechanics que el color azul del doctor Manhattan se le ocurrió a Dave Gibbons por simple descarte. Al parecer, por un lado, el color rojo hacía parecer al personaje estar rodeado de llamas, mientras que el color verde le asemejaba demasiado a Hulk. Por otro lado, el resto de la gama de tonos harían parecer que su piel era normal, cuando lo que se pretendía era lo contrario, dadas las circunstancias especiales de la terrible experiencia vivida por Osterman. Así pues, se optó por darle el tono azul brillante que todos conocemos. Y, según el mismo Kakalios, quizá la opción elegida fuese, al fin y al cabo, la más adecuada. ¿Por qué? Veamos.

Desde principios del siglo pasado era conocido que ciertos medios transparentes como el vidrio, el agua o algunas sustancias cristalinas emitían un débil resplandor blanco-azulado cuando se situaban en las proximidades de fuentes radiactivas intensas. La misma Marie Curie había llegado a informar sobre la observación del fenómeno en las botellas que contenían sus célebres sales de radio, brillando en la oscuridad de su laboratorio parisino. Eclipsado por la importancia intrínseca de los descubrimientos en el campo de la radiactividad de la época y también porque, en un principio, se atribuyó su origen a una clase de fluorescencia, el fenómeno anterior pasó desapercibido hasta el año 1929, cuando un francés llamado L. Mallet descubrió el efecto que hoy conocemos con el nombre de radiación Cherenkov. Su nombre no ha pasado a la historia debido a que su trabajo no aportaba una explicación teórica de las observaciones llevadas a cabo.

Las investigaciones básicas fueron realizadas desde 1934 hasta 1938 por el físico experimental Pavel A. Cherenkov, mientras se encontraba bajo la dirección del profesor Sergei I. Vavilov. En 1937, otros dos físicos teóricos, ambos miembros de la Academia de Ciencias de la URSS, Ilya Frank e Igor Tamm proporcionaron la base teórica. Tanto a Cherenkov, como a los dos últimos, se les otorgó el premio Nobel en 1958 por sus contribuciones.

Lo que conocemos como radiación Vavilov-Cherenkov o, simplemente, radiación Cherenkov, es un fenómeno óptico análogo al célebre "boom" supersónico producido por objetos voladores cuando superan la velocidad del sonido. También se puede contemplar un fenómeno similar cuando un barco se desplaza velozmente por el agua. Si la embarcación permanece quieta y perturbamos la superficie del agua (dejando caer una piedra, por ejemplo) observaremos un grupo de ondas circulares concéntricas (el centro coincide con el punto donde arrojamos la piedra) que se van alejando progresivamente. Por contra, si el barco comienza a moverse, las ondas dejan de ser concéntricas y conforme aumenta la velocidad, tienden a concentrarse cerca del punto donde se encuentra la proa. Si se supera la velocidad con la que las ondas se propagan en el agua, se llegan a formar dos frentes de onda (uno a cada lado del barco) que se aprecian al dejar un rastro en forma de V, en el que el vértice de la letra coincide con la proa. En el aire se observa un fenómeno totalmente análogo, sólo que en tres dimensiones, formándose una superficie en forma de cono cuyo eje coincide con la dirección en que se desplaza el objeto volador.

El análogo óptico (electromagnético) a los dos efectos previos (mecánico y acústico) se conoce como efecto Cherenkov y tiene lugar cuando una partícula cargada eléctricamente se desplaza a través de un medio transparente con una velocidad superior a la de la luz (ondas electromagnéticas) en ese mismo medio. Y no debéis entender esto como una violación de los preceptos de la relatividad especial de Einstein. Efectivamente, la velocidad que ningún objeto material (dotado de masa) puede superar es la de la luz en el vacío (299.792, 458 km/s). Lo que sucede es que la luz viaja a distintas velocidades en los diferentes medios, siempre dependiendo del valor concreto del índice de refracción de los mismos. Así, en el agua, la velocidad de la luz es un 33% más lenta que en el vacío, ya que el índice de refracción es 1,33 en lugar de 1. No resulta extraño, entonces, encontrar ciertas sustancias radiactivas capaces de emitir electrones (radiación beta) y que éstos superen con relativa facilidad la velocidad de la luz en el medio concreto en que se encuentren.

Suponed que tenemos un electrón (vale cualquier partícula con carga eléctrica) que atraviesa en línea recta una lámina de vidrio. En las regiones próximas al paso del electrón, se produce una polarización, es decir, las nubes electrónicas de los átomos que forman el vidrio se desplazan respecto a las posiciones que ocupaban previamente debido a la repulsión culombiana originada por el electrón viajero, dando lugar a unas estructuras denominadas dipolos. Si la velocidad de la partícula cargada no supera a la de la luz en el vidrio, a los dipolos les da tiempo suficiente a ordenarse de forma simétrica con respecto a la posición instantánea del electrón. De esta manera, no emiten radiación alguna. En cambio, si la velocidad supera la de la luz en el vidrio, el escenario es totalmente distinto. Ahora, la disposición de los dipolos es asimétrica, ya que no tienen tiempo de seguir al electrón hiperlumínico. Los dipolos comienzan a emitir radiación todos ellos en un único ángulo con respecto a la dirección original de la partícula que atraviesa el medio (por tanto, todas las emisiones forman una superficie cónica, cuyo eje coincide con la dirección del movimiento). Las radiaciones de cada dipolo interfieren de forma constructiva y se produce una luz coherente similar a la de un láser. Esta luz es la radiación Cherenkov y, en el caso del agua o el vidrio, el ángulo del cono de emisión es de unos 41º. Para el aire, tan sólo algo superior a 1º.

El trabajo de Frank y Tamm permite deducir que la cantidad de energía que acompaña a la radiación Cherenkov varía inversamente con el cuadrado de la longitud de onda de la misma, es decir, se concentra en la región violeta-azul del espectro visible. Y este es el mismo tono azulado brillante que se observa en el agua de la piscina de un reactor nuclear. ¿Y sabéis dónde más? ¡Exacto! En la piel del doctor Manhattan. ¿Produce entonces, de alguna forma, el peculiar doctor, partículas cargadas eléctricamente a altas velocidades que emiten radiación Cherenkov? Preguntadle a su dibujante, Dave Gibbons, que fue quien eligió el color de puñetera casualidad, ¿no? Él sabrá...



Fuentes:

Cherenkov Radiation: its Origin, Properties and Applications. J.V. Jelley. The Physics Teacher. Vol. I(5), 203-209. Nov 1963.

The Amazing Story of Quantum Mechanics. James Kakalios. Gotham Books. 2010.

Mi puto cerebro, Sergio L. Palacios (Ph. D.), Journal of mental taraos and absolutely superior intelects, Vol. 69, p. 69-96. November 2010.




14 comentarios:

LAURE dijo...

Entonces tendría sentido que la gente a su alrededor contrajera cáncer... Muy buena la entrada!

Dani dijo...

Creo que usted, Sr. Palacios, es el verdadero Dr. Manhattan.
__

Fabulosa explicación, Sergio, y utilizando a uno de los mejores cómic-books que se han escrito. ¡Qué más se puede pedir!
Me quito el sombrero, la cabellera y m.p.c si hace falta también...

Gracias, gracias y gracias

DarkSapiens dijo...

Eres grande, Sergio :)

Si alguien no entiende por qué a los dipolos no les da tiempo a alinearse con la partícula cargada cuando ésta supera la velocidad de la luz en el medio, se podría decir lo siguiente:
El que la velocidad de la luz en un medio sea menor que la del vacío es precisamente consecuencia de este retardo de los dipolos en reaccionar, haciendo que la luz que emiten tenga un desfase respecto a la que tendría la luz sin impedimentos, y por tanto los vientres de la onda que viaja a través de ese medio material van a una velocidad más lenta que la propia luz (el espacio entre núcleos atómicos está también prácticamente vacío excepto por esas nubes electrónicas que son las que producen la influencia en el campo electromagnético).

Por cierto, Sergio, en el post dices que la velocidad de la luz es 299.792, 458 m/s, se te ha colado una errata :P El valor correcto es 299.792.458 m/s :)

Un saludo!

Sergio L. Palacios dijo...

Gracias a todos por los comentarios. Excelente explicación, Dark.

Ahora mismo corrijo la errata. Simplemente quería decir que eran km/s y no m/s...

Carlos Lobato dijo...

Grande la entrada Sergio! Me ha recordado a un par de conferencias tuyas a las que asistí hace ya algún tiempo, donde tuve la oportunidad de aprender lo que hoy nos cuentas en primicia... las recuerdo como si hubieran pasado sólo unos días...ah! que han pasado sólo unos días??? jajaja.
A ver cuando nos juntamos en otra!
Un abrazo! ;)

Nicolás dijo...

Muy buena entrada, Sergio. No me había puesto a pensar en el posible por qué del Dr. Manhattan.

Saludos.

cybormoon dijo...

Qué curioso y qué chulo.
Si eso fuese así, el Dr Manhatan se vería como una bombilla monocromática y, vista la película, vendría a emitir como una tele LED de no mucha intensidad, o sea, unas 300 Candelas/m2 (qué nombre más bonito). Si ese efecto lo tenemos a una distancia de un metro aproximadamente y la superficie de una persona viene a ser de unos 2 m2, veremos esa intensidad más o menos a 1 esteroradián del Dr. Y como la Candela es 1/683 W por esteroradián, viene a emitir en torno a 300 Cd/m2 x 2m2 / 683 W, o sea 1 W más o menos.
Si al principio tenía una masa, redondeando, de 100 Kg, aplicando la ecuación E=mc2, da unos 10 elevado a 19 Julios.
Como E=PxT, si no me he equivocado en los cálculos, el Dr Manhatan viene a tener en torno a unos 30.000 millones de años de vida, si no hace escesivos gastos y si no repone la energía gastada.
¡Qué fuerte!

Davidmh dijo...

Yo sólo quiero una subscripción al Journal of mental taraos and absolutely superior intelects. Si puede ser de por vida mejor.

Ofrezco ornitorrincos.

Milú el Bárbaro dijo...

O sea, que por eso el doctor Manhattan usa condones XL, ¡claro!

Nicolas Romero dijo...

Wow!

No puedo decir nada mas que fascinante... Muy buena entrada, muy buen blog.

Saludos.

"Who watch the watchmen"

Çhuffo dijo...

Se te han adelantado en la solución 24 y de la que estoy más de acuerdo.

http://www.ehtio.es/comic/24º-solucion-a-la-paradoja-de-fermi/787

Morán siempre tan grande aunque no tanto como una Onda solitaria.

cybormoon dijo...

Se me olvidaó el condón. Aunque deduzco que el Dr no los utilizaba porque en la peli su primera novia (a la que sustituyó cuando empezó a perder turgencia)le acusó de "contagiarle" el cáncer (acusación falsa a todas luces pues el malvado Comediante era el llorica culpable), pongamos que un condón XL de plomo viene a ser 10 kg, o sea unos 3.000 millones de años más de vida, si fuese capaz de absorberlo...
[8:)))))))))))

Daniel Martín Reina dijo...

Genial la entrada, Sergio. Como siempre. Por profundizar un poco más en el tema, quería añadir que la radiación Cherenkov es fundamental para detectar neutrinos procedentes del Sol. Los neutrinos son partículas que no tienen carga eléctrica, apenas tienen masa y que sienten la fuerza débil. Son, por tanto, partículas muy elusivas. Sin entrar en mucho detalle, lo que se hace para detectarlos es llenar un enorme depósito con centenares de toneladas de agua pesada (agua en la que el átomo de hidrógeno se sustituye por un átomo de deuterio, un isótopo del hidrógeno que tiene un neutrón, además de un protón). Cuando un neutrino impacta con un átomo de deuterio del agua pesada, se desprende un electrón de alta energía que emite radiación de Cherenkov. Ésta es registrada luego por alguno de los miles de detectores de luz que rodean el depósito…

Un cordial saludo, fenómeno!

Jorge Fernández Pastor dijo...

LAURE, creo que te confundes. El Dr. Manhattan no producía el cáncer en la gente a su alrededor. Es Ozymandias el que se las ingenia para que ciertas personas que han tenido relación con el Dr. Manhattan contraigan cáncer, para así hacer sentir culpable al Dr. Manhattan y utilizar ese sentimiento de culpa junto al hecho de que Espectro de Seda lo abandona para dejarlo dolido y provocar su "huída" a Marte. Todo forma parte del plan de Ozymandias, pero en ningún momento el Dr. Manhattan provoca cánder a nadie.