14 febrero 2011

Con bata y a lo loco (2): doctor Andre Delambre

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Andre Delambre es un científico brillante y marido ejemplar. En el sótano de su casa posee un laboratorio donde desarrolla un dispositivo de teletransporte. En una de las pruebas, en la que intenta probarlo consigo mismo, una mosca se cuela inesperadamente en la cápsula teletransportadora. Los genes del doctor Delambre y del insecto se mezclan, con unos resultados trágicos.

Estas breves líneas, como muchos de vosotros ya os habréis dado cuenta, pertenecen por derecho propio a la historia del cine. En efecto, el argumento corresponde a la película La mosca (The Fly, 1958). Hace mucho, mucho tiempo que comenté la física involucrada en el teletransporte, así que no me detendré más en el asunto, sino que en esta ocasión centraré mi atención en los aspectos biológicos de la película. Sí, sé lo que estáis pensando: ¿quién me manda a mí meterme en este lío? Pues la verdad es que nadie, pero ya sabéis que la cruzada de este blog consiste en llevar la ciencia lo más lejos posible y contribuir en mi medida a la cultura científica de todo el mundo. Por eso quiero proponer este post para su participación en la primera edición del Carnaval de Biología que organiza Raven en su Micro Gaia. Antes de proceder, pido perdón por mi propia incultura en el tema y por los montones de errores que seguramente cometeré. Prometo ir aprendiendo, que falta me hace.

Bien, comienzo ya sin más dilación. Veréis, por lo visto, las moscas pertenecen al orden "Diptera" y podemos encontrar en nuestro querido planeta más de 150.000 especies, de las cuales casi 20.000 habitan en América del norte, lugar donde se desarrolla (concretamente, en Canadá) la acción de la película en cuestión. En un momento dado, la sirvienta de la casa se refiere al insecto como una "botella azul" (Calliphora vomitoria), clasificada como Nematocera y suborden Brachycera. Estas moscas son consideradas saprófagas, es decir, que se alimentan de materia orgánica en descomposición.

Después de que el doctor Delambre comience a transformarse en un a monstruosa criatura, mezcla de mosca y humano, solicita a su mujer que le proporcione como único alimento un tazón de leche con ron. Aunque rica en proteínas, vitamina D y calcio, la leche carece de otras vitaminas esenciales, como la B y la C (y también las solubles en grasa, como la E y la K). No parece probable que un organismo mayoritariamente humano pueda sobrevivir con semejante desnutrición.

Las moscas suelen tener esperanzas de vida relativamente cortas, entre unos cuantos días y unas pocas semanas. Quizá esto sea la causa por la que Delambre se muestre enormemente impaciente en revertir su estado. Cada día que pasa su personalidad cambia y su comportamiento se vuelve menos humano, más animal. Ya no logra pensar con claridad y su habilidad para teclear en la máquina de escribir o en la pizarra (a través las cuales se comunica con su esposa) va desapareciendo progresivamente. Muchas enfermedades relacionadas con el ADN presentan esta misma característica de la degeneración y avance progresivo.

Volvamos al cuenco de leche con ron. Las moscas poseen quimiorreceptores (pelos) en sus extremidades con los que analizan los alimentos y pueden distinguir una gran variedad de sabores. El engendro Delambre-mosca posee un brazo-pata y la cabeza de mosca y, por lo tanto, debe disponer de quimiorreceptores en el primero. Sin embargo, en ningún momento de la película se ve a la criatura utilizarlos. Más bien se pueden escuchar sonidos similares a los que se producen al sorber un líquido, por lo que parece que nuestro desdichado amigo está utilizando su probóscide. Tampoco se muestra el comportamiento de Nematocera y Brachycera relacionado con su costumbre de disolver en saliva o regurgitar elementos solubles de alimentos sólidos antes de ser tragados.

Los estímulos sensoriales de Delambre-mosca constituyen otro problema. Aunque incapaz del todo para hablar, sí que puede oír y entender a su mujer, Elaine. ¿Cómo lo logra si posee una cabeza enorme de mosca? Más aún, las moscas "oyen" gracias a unas membranas timpánicas alojadas en su cabeza, pero su anatomía es completamente distinta a la de los mamíferos, siendo incapaces de procesar las mismas longitudes de onda acústicas. Por otro lado, los órganos de visión también son enormemente diferentes en las moscas y los seres humanos. Los ojos compuestos de las primeras no parecen muy adecuados a la hora de identificar las teclas de una máquina de escribir. Además, tanto el oído como la vista sirven para captar información que es transmitida al cerebro mediante fibras nerviosas. ¿Posee Delambre-mosca un cerebro de mosca, humano o mezcla de los dos?

La imposibilidad de emitir sonidos audibles y las frecuencias involucradas ya lo traté también en su momento, así que no me extenderé más. Tan sólo señalar que un cuerpo de mosca unido a una diminuta cabeza humana requeriría de unos pulmones que serían los encargados de insuflar aire a las cuerdas vocales, si es que queremos que éstas realicen su función. La pega es que las moscas no poseen pulmones.

Cambiando de tema, resultaría interesante conocer el grado de viabilidad de lo que se muestra en la película, ¿no creéis? Venga, voy con ello.

El ADN, en definitiva, es ADN, sin importar de qué especie venga en concreto. Puede considerarse, en cierto sentido, como las letras de un lenguaje. Las letras de los lenguajes occidentales son esencialmente las mismas y son la secuencia y orden de estas letras los que determinan una lengua específica. Con el ADN sucede lo mismo. Aunque expresado muy sencillamente tan sólo existen cuatro letras distintas: C, G, T y A; al ordenarlas de distintas maneras surge toda la enorme variedad biológica que conocemos en este planeta. Cambia una sola letra de las anteriores y lo que consigues puede ser radicalmente distinto. Y no sólo eso, es también la "sintaxis" y la "puntuación" del ADN lo que regula cómo se expresan los genes individuales. La madre naturaleza ha procedido de esta manera para que las distintas especies de ADN no se mezclen y las especies se mantengan genéticamente puras.

Dicho lo anterior, resulta posible mezclar ADN y tener, digamos, enzimas humanas que lean y traduzcan ADN de mosca. Por supuesto, se puede hacer al nivel de genes individuales; en cambio, en sistemas más complejos como los órganos resultaría enormemente dificultoso (no digamos ya en organismos completos).

La mosca más conocida y estudiada desde un punto de vista científico es la Drosophila melanogaster, también conocida como mosca de la fruta. La mayoría de sus genes (genoma) han sido caracterizados, básicamente induciendo mutaciones en ellos y observando los resultados. Así, se han generado multitud de especímenes extraños: individuos con ojos en las antenas, con conjuntos adicionales de alas o con patas en lugar de antenas. Modificando genes en este pequeño insecto, los científicos han aprendido mucho acerca de la estructura, organización y función de los mismos. Ciertas secciones anatómicas como las alas, la cabeza, las patas, etc. se desarrollan a partir de segmentos génicos, controlados por los llamados genes homeóticos (genes hox, más brevemente). Son las mutaciones de estos genes hox las que conllevan sustituciones anormales de unas partes del cuerpo por otras en el organismo al que pertenecen. Básicamente, una mezcla de genes hox introduciría en el cuerpo del doctor Delambre instrucciones del tipo "la pata de la mosca va aquí" y "la cabeza de mosca va aquí". Esto podría tener ciertos visos de realidad, ya que la región de genes hox, con sus 180 nucleótidos, en las moscas es sorprendentemente similar a la encontrada en los seres humanos.

A medida que las terapias génicas van avanzando y la tecnología se hace más accesible, quizá seamos capaces de introducir en el hombre genes con evidentes ventajas evolutivas (por ejemplo, la capacidad para metabolizar la celulosa, la fuente más abundante de carbono en la Tierra). Al fin y al cabo, como ya dije, el ADN es ADN y, en principio, la fusión de genes resulta posible. En el futuro, cuando se comprendan mejor los elementos reguladores de ciertos genes, con toda probabilidad nos encontraremos a las puertas de sucesos extraordinarios y... puede que terroríficos. ¡Permaneced atentos!



Fuentes:

The Biology of Science Fiction Cinema. Mark C. Glassy. McFarland & Company. 2001.



7 comentarios:

Pak dijo...

¡Me quito el sombrero! ¡Un gran Biopost, que no tiene nada que envidiar de los blogs biológicos!

Puede que alguien te diga algo por lo de "La madre naturaleza ha procedido de esta manera para que las distintas especies de ADN no se mezclen y las especies se mantengan genéticamente puras" pero es un texto divulgativo, meterse en mecanismos evolutivos para esta explicación estaría fuera de lugar.

Lo dicho, una gran incorporación al Carnaval! A ver si acabo el mio y lo subo!

Un saludo

JUAN dijo...

Es verdad que se puede “mezclar” ADN, ya hay tecnología para hacerlo a pequeña escala con algunos genes en particular (por ej algunos fármacos como anticuerpos monoclonales antitumorales se obtienen a partir de ratones a los que se les introduce células tumorales humanas, y luego los anticuerpos creados por el ratón se pueden inyectar como tratamiento a las personas); e incluso es posible la creación de embriones híbridos a partir de ADN humano y un óvulo animal (ej vaca) para utilizarlos para obtener células madre, durante un tiempo y luego destruirlos. ¿Qué pasaría si un “mad doctor” implantase uno de eso embriones híbridos en un útero de una mujer?. Si ese embrión-feto se llegase a desarrollar (poco probable), el problema fundamental de ese híbrido humano-animal sería ético: ¿qué sería el producto resultante: un humano con su derechos, etc, ó un animal “para experimentar”?.
Por cierto, la hibridación inter-especies ya la probabon ampliamente los Aliens con varias de sus víctimas (en distintas películas), incluso se hibridaron con los Predators, y ya viste que cosas más feas salieron…
¿Qué os parecería un híbrido con cuerpo de hombre y cabeza de vaca con cuernos?, a mí no sé a quién me recordaría….
Por cierto, con la leche un humano puede sobrevivir mucho tiempo, xq la leche es uno de los alimentos más completos, tiene proteínas, hidratos de carbono, grasas, calcio y varias vitaminas. Por supuesto que no tiene todo lo que necesitamos para una “dieta equilibrada”, pero si para sobrevivir. Y si no mira a los bebes como mamando leche van que chutan durante meses… (Por eso, no al destete precoz…bueno, ese es otro tema…)

Raven dijo...

Digo lo mismo que Pak, una entrada genial... no he podido evitar pensar que se podría montar perfectamente un "biología de la ciencia ficción" Me ha encantado, a ver si los grandes directores y guionistas leen, y se informan un poco...

¡ Un saludo y gracias por participar !

Veronica Akle dijo...

Disfrute tu entraba para el Carnaval de Biologia. Bastante ingenioso y divertido.

Neville dijo...

Interesante el post... pero una aclarición respecto a la historia original que considero necesaria. "La mosca" es un relato corto de George Langelaan incluido en un pequeño libro junto a otros cuentos titulado "Relatos del antimundo", considerado uno de los mejores escritores en su genero. El cine, como siempre (o casi) viene despues.
Como se suele decir "Al César lo que es del César".

Recomiendo la lectura de la obra de Langelaan, imprescindible.

Un saludo, y felicidades por el post, me he enganchado al blog.

Sergio L. Palacios dijo...

Neville:

Si pinchas en el enlace que doy en el post verás que ya hablé hace mucho tiempo sobre George Langelaan y su relación con el tema aquí tratado. Así que no lo he olvidado.

Al césar lo que es del césar...

P.D. ¡¡Bienvenido!!

sebas dijo...

Lo que siempre me pregunté yo respecto de esta historia es: ¿por qué se mezclan sólo el ADN humano y el de la mosca? ¿Qué pasó con el ADN de las miles de especies de parásitos, ácaros, bichos varios, bacterias, y no sé cuánta porquería más que cargamos en el cuerpo, además de las células propias? Si la teleportación mezcla ADN, ¿no tendría que salir una inmunda sopa genética SIEMPRE, mosca o no mosca?