Si estos últimos días habéis estado pendientes de las noticias, los medios de prensa o las redes sociales habréis constatado el enorme revuelo que se ha originado con los tristes acontecimientos acaecidos en Japón. Suele ser ya más que habitual una terrible ensalada de confusión y conceptos malentendidos. Cuando esos conceptos involucran a mi sagrada ciencia, la física, la sangre me hierve. Es por ello que he decidido contaros aquí unas cuantas ideas básicas sobre el funcionamiento de esos increíbles fenómenos conocidos como tsunamis, las olas gigantescas que han sido protagonistas de no pocas películas: Al este de Java (Krakatoa: east of Java, 1969), La aventura del Poseidón (The Poseidon Adventure, 1972), Deep impact (Deep Impact, 1998), La tormenta perfecta (The Perfect Storm, 2000), El día de mañana (The Day After Tomorrow, 2004), por citar tan sólo unas cuantas.Hay que advertir que una sencilla pero a la vez correcta comprensión del comportamiento de un fenómeno como es un tsunami resulta de gran importancia, incluso más allá de la mera curiosidad científica insana que te pueda corroer las entrañas. Tened en cuenta que una gran proporción de las desgracias que tuvieron lugar, por ejemplo, en el año 2004 cuando acaeció el tristemente célebre tsunami de Indonesia, fue causada por el simple desconocimiento de los mecanismos físicos elementales, que se podrían haber aprendido en el colegio, si nos enseñaran de una vez por todas las cosas que interesan verdaderamente. Por ejemplo, la falta de conocimiento acerca de los intervalos de tiempo entre las diferentes fases del fenómeno tsunami impidieron a muchas personas adoptar las más simples medidas preventivas que hubiesen salvado con toda probabilidad sus vidas. Me estoy refiriendo a conceptos básicos, elementales, de la teoría de ondas, en concreto: longitud de onda, período, velocidad. Volveré sobre esto a lo largo del post. Antes, un poco de rollo introductorio.
La palabra tsunami procede del japonés y viene a significar "ola de puerto" u "ola de bahía" y los japoneses entienden de esto un rato. Existen tsunamis registrados históricamente desde tan pronto como el siglo XVII. Así, en 1605, en Nankaido (Japón) perecieron 5.000 personas; en 1703 en Tokaido y Kashima (Japón) otras tantas; el mismo año y también en Awa (Japón) otra ola asesina se llevó más de 100.000 vidas humanas; cuatro años más tarde, de nuevo en Tokaido y Nankaido fallecieron otros 30.000 seres humanos; 40.000 más en 1782 al sur del mar de China; el mítico suceso de Krakatoa en 1883 acabó con 36.000 vidas; ya en el siglo XX, en 1908, en Messina (Italia) fallecieron otras 70.000.
Desde el punto de vista de la física, un tsunami es sencillamente una onda sostenida por la gravedad terrestre (y no por el viento, como las olas de la playa. Tampoco es correcta la denominación de "ondas de marea", ya que no son las mareas la razón de su origen) en aguas poco profundas. Aquí cabe señalar que la gente suele confundirse con esta denominación. En efecto, quien más quien menos sabe que los tsunamis se producen en alta mar, donde la profundidad del océano puede alcanzar varios kilómetros. ¿Cómo es entonces que hablamos de ondas en aguas poco profundas? Pues muy fácil. Dejadme que os lo explique. Veréis, cuando los físicos afirmamos que algo es muy grande o muy pequeño, siempre lo hacemos por comparación. Así que, en este caso, hablar de aguas poco profundas significa que esa profundidad es pequeña si se la compara con la longitud de onda de las olas, es decir, con la distancia entre dos crestas (o dos valles) sucesivas.Existen varios tipos de tsunamis: los atmosféricos, los internos, los microtsunamis y los locales. Estos últimos son los que trataré a lo laaaaaargo de tooooodo el post. Normalmente, suelen originarse por causas de distinta naturaleza, ya se trate de impactos directos de meteoritos, deslizamientos de tierra en el océano, erupciones volcánicas o terremotos.
El comportamiento de los tsunamis está bastante bien comprendido, a diferencia de lo que sucede con los terremotos. Los primeros resultan relativamente difíciles de predecir (como quedará puesto en evidencia más adelante); en cambio, una vez generados, su proceder posterior no presenta grandes dificultades, pues poseen ecuaciones bien conocidas. Por otro lado, las ondas sísmicas producidas por los terremotos, aunque también se comprenden razonablemente bien, no sucede así con el proceso de ruptura o fractura del suelo o con las energías elásticas y gravitatorias puestas en juego, cuyas ecuaciones asociadas se desconocen.
Existen tres longitudes características a considerar en un terremoto: la longitud de la fractura, L; la anchura de la fractura, W y el desplazamiento vertical neto que tiene lugar en la superficie de la fractura, d. El área A = L x W es un parámetro de gran importancia a la hora de definir la magnitud del terremoto. De forma aproximada, se puede considerar que las tensiones provocadas por la fractura se almacenan en un volumen proporcional a A3/2, y la energía del seísmo es, por tanto, proporcional a esta misma cantidad. La magnitud del terremoto (aún a menudo referida a la escala de Richter) está basada en el logaritmo decimal de la energía anterior. Resulta directo concluir que dos terremotos cuyas magnitudes se diferencien en una unidad (7 y 8, por ejemplo; 8 y 9, etc.) se corresponden con energías relativas de 103/2 = 31,6. Esto significa que un terremoto de magnitud 8 libera 31,6 veces más energía que otro de magnitud 7.La estimación precisa de la anchura A de la ruptura presenta dificultades y por ello se suelen dar distintas estimaciones en la magnitud de los seísmos. En el de 2004, en el océano Índico, se han llegado a dar valores de la ruptura comprendidos entre 1200 km x 150 km hasta 1200 km x 900 km. La elevación del terreno varía entre los 5 y los 20 metros.
Cuando toda esta tremenda energía se libera y pasa al agua del océano, casi un 99% de la misma se pierde en distintos procesos disipativos. Del 1% tomado, al tsunami posterior propiamente dicho, aún se transmite escasamente un 10% de ese valor. Dicho en cifras, un temblor que produjese una liberación de energía de unos 2 exajoules (2 trillones de joules), lo cual corresponde a una magnitud de 9,2 depositaría en el agua la centésima parte de ese valor y al tsunami únicamente llegarían 2 petajoules (2.000 billones de joules), más o menos la milésima parte del valor inicial.
El modelo más simple que se suele establecer para describir el comportamiento de un tsunami consiste básicamente en suponer que éste se propaga en una sola dirección, es decir, lo que los físicos denominamos un modelo unidimensional, con ausencia de pérdidas y considerando el agua como un fluido incompresible y sin viscosidad. Si se escriben las ecuaciones que verifica una onda unidimensional para el caso en que la longitud de onda sea mucho mayor que la profundidad del agua (lo que más arriba llamé ondas en aguas poco profundas), se puede demostrar con tan sólo unas sencillas manipulaciones algebraicas que la velocidad de la ola gigante es independiente de su longitud de onda, dependiendo única y exclusivamente de la profundidad de las aguas. Si además se aplica el principio de conservación de la energía, se encuentra que la amplitud de la onda (la distancia entre la cresta de la ola y el nivel de la superficie del mar) disminuye en razón inversa a la raíz cuadrada de la longitud de onda. ¿Qué consecuencias presentan estos hechos? Atentos...
Cuando se produce por primera vez el tsunami, habitualmente en alta mar, la profundidad del agua suele ser del orden de varios kilómetros, mientras que a medida que el tsunami se aproxima a la costa, la profundidad del agua disminuye drásticamente y lo mismo acaba sucediendo con la velocidad de aquél. Hagamos unos números.Alrededor de las 00:58 (UTC) del 26 de diciembre de 2004, a unos 160 kilómetros al norte de Sumatra, en Indonesia, se produjo el ya célebre terremoto que posteriormente originaría el tsunami que aún muchos mantenemos en la memoria y que desgraciadamente hemos vuelto a recordar con los acontecimientos de los últimos días en las costas de Japón. Situado en pleno océano Índico, que abarca casi 10.000 km de un extremo a otro y cubre una extensión de casi 70 millones de kilómetros cuadrados, su profundidad máxima alcanza los 7.725 metros en la costa meridional de Java, mientras que la promedio ronda los 4.200 metros. Pues bien, tomando 4.000 metros como cifra redonda se obtiene para la velocidad de la ola asesina nada menos que 720 km/h, comparable a la velocidad de crucero de un Boeing 737 (si la perturbación se llegase a originar en la fosa de las Marianas, la velocidad alcanzaría los 1.200 km/h, semejante a la de un Boeing 747). Incluso para cuando casi llegue a la playa, a una profundidad de tan sólo unos escasos 10 metros, la velocidad alcanzará los 36 km/h, prácticamente la velocidad media de un atleta de élite, especialista en la prueba de 100 metros lisos. Así pues, se comprende que no sea posible huir de ella, una vez te has dado cuenta que viene a por ti y no te has puesto fuera de su alcance. Ya ves, con un poquito de física básica, de la que nunca te enseñaron en el colegio o al menos no te mostraste mínimamente interesado en aprender, te podrías haber librado del mortal chapuzón. Y no te creas, que aún falta más. Me vas a escuchar quieras o no, porque la próxima vez que tu profesor te hable de ondas y movimiento oscilatorio quizá quieras prestar más atención. Lee, lee un poco más.
Las longitudes de onda de los tsunamis (os recuerdo que la longitud de onda es la distancia entre dos crestas consecutivas o, equivalentemente, entre dos valles) suelen ser del orden de los centenares de kilómetros (un valor muy grande si se lo compara con los miles de metros de la profundidad del océano y, por tanto, se cumple la condición de ondas en aguas poco profundas). Como la amplitud (la altura de la ola) varía inversamente con la raíz cuadrada de la longitud de onda, un tsunami que alcanzase la costa con olas de unos 15 metros de altura, habría comenzado mar adentro, en aguas de unos 4.000 metros de profundidad, con una altura de unos escasos 38 centímetros. Ahora comprenderéis por qué al principio del post os dije que resultaban extremadamente difíciles de predecir. Una ola de 38 centímetros es prácticamente imposible de percibir como el terrorífico engendro en que se acabará convirtiendo. De hecho, hay propuestas para utilizar detectores de ondas gravitatorias para localizar desplazamientos rápidos de enormes masas. Dispositivos como VIRGO o LIGO rastrean frecuencias demasiado altas (del orden de las decenas de Hz) mientras que la señal proveniente de un tsunami ronda típicamente las décimas de Hz. Si un sistema como LISA se situase entre los 3.000 km y los 10.000 km de distancia podría servir. Desafortunadamente, su lugar de emplazamiento caerá demasiado lejos, en uno de los puntos de Lagrange del sistema Tierra-Sol, el L2, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Alternativas como satélites tipo GOCE podrían también servir en un futuro cercano, en cuanto su sensibilidad y precisión alcancen los umbrales de detección requeridos. Así, quizá constituirían los sistemas de alarma más rápidos.
Avancemos otro poco más. Cojamos la ola anterior, la que viajaba a 720 km/h. Si se calcula su período, es decir, el tiempo que emplea en recorrer una distancia igual a su longitud de onda y admitimos para ésta un valor típico de 100 km, veremos que aquél asciende a poco más de 8 minutos. Este tiempo se mantendrá inalterado cuando la ola alcance finalmente la costa, ya que aunque la profundidad del agua se reduzca hasta los 10 metros, la longitud de onda disminuirá proporcionalmente hasta los 5 kilómetros y lo mismo sucederá con la velocidad. Y este hecho es el que desconoce la mayoría de las personas que se acercan a la playa tras contemplar cómo las aguas se retiran misteriosamente, pues efectivamente el período de la onda será el tiempo que transcurrirá hasta que llegue de nuevo la masa de agua, con toda su rabia y furia contenidas.Aunque el modelo teórico que hemos considerado es muy elemental describe con considerable precisión el comportamiento de los tsunamis, al menos en lo que se refiere al período y velocidad de las olas. Obviamente, existen otros modelos distintos y más sofisticados, que pueden incluso aplicarse cuando se incluye en ellos las variaciones en la profundidad del agua, por ejemplo. Así, dependiendo de la distancia del tsunami a la costa, se puede demostrar que el frente de onda describirá un cambio de orientación, trazando una curva con un radio que se puede calcular sin demasiadas dificultades. En el tsunami de 2004, al sur de la India el océano pasa de una profundidad de 2.000 metros a unos 500 km de la costa hasta otra de unos 100 metros cerca de ésta. El radio de la curva descrita por las crestas al cambiar de dirección pasó de los 640 kilómetros a tan sólo unos 140 kilómetros al aproximarse al litoral.
Mejoras aún más afinadas tienen en cuenta la naturaleza bidimensional de la propagación de las olas por toda la superficie del océano. En este sentido, se pueden considerar dos variaciones: una en la que la Tierra se trata como si fuera plana y otra en la que se tiene en cuenta la curvatura del planeta; obviamente, esta última variante es la que proporciona mejores resultados empíricos (aunque los resultados predichos por ambas coinciden prácticamente hasta distancias inferiores a los 4.000 kilómetros del epicentro), pero no en lo que se refiere a la velocidad o al período de las ondas (para esto se basta muy bien nuestro sencillito modelo unidimensional previo), sino más bien a su amplitud, es decir, la altura de las mismas. Este modelo reproduce bastante bien los valores de las amplitudes, tanto en el aspecto cuantitativo como en el cualitativo. Me explico. Considerad un tsunami que se originase en uno de los polos del planeta (es una simple suposición, algo meramente hipotético). A partir de ese punto, las ondas se van propagando y extendiendo concéntricamente, dispersándose desde su origen. Con esto, sus amplitudes deben ir disminuyendo con la distancia, pero únicamente hasta que hayan recorrido una distancia sobre la superficie de la Tierra de unos 10.000 km, el equivalente a la cuarta parte de la longitud de un meridiano. A partir de ahí, y debido a la curvatura de la superficie terrestre, las ondas habrán atravesado el ecuador y deben volver a converger, con lo cual sus amplitudes tenderán a aumentar de nuevo. Si no se disipase energía, en el momento de alcanzar el polo opuesto deberían recuperarse asimismo los valores originales. Por supuesto, todo este razonamiento sigue siendo válido independientemente del punto de origen del tsunami.
En este sentido, el océano Pacífico constituye un laboratorio de pruebas estupendo a la hora de estudiar y contrastar los distintos modelos teóricos que simulen la propagación de un tsunami, por varias razones: cubre casi la tercera parte de la superficie terrestre; los tsunamis que se producen a lo largo de su "anillo de fuego" pueden atravesar distancias enormes con relativa facilidad y se encuentra salpicado por multitud de pequeñas islas que apenas suponen puntos de interferencia con las olas, pero que en cambio proporcionan plataformas ideales a la hora de registrar las amplitudes de las ondas.
El 15 de noviembre de 2006 un terremoto de magnitud 8,3 tuvo lugar en la costa sudeste de las islas Kuril. Las amplitudes de las olas del tsunami posterior fueron registradas a sus pasos por nada menos que 93 posiciones distintas, junto con sus respectivas distancias al epicentro. El valor de la máxima amplitud se registró en la estación de observación más próxima a éste, al sur de las islas y resultó ser de 88 centímetros.
Los efectos de las olas de un tsunami pueden ser mucho más fuertes en una dirección que en otra, dependiendo de la naturaleza de la fuente así como de las características geográficas locales. Estas últimas pueden contribuir a la formación de los llamados "seiches", que no son más que un tipo de ondas estacionarias. En 1946, el tsunami que alcanzó las costas de Hawai tenía un período en sus olas de unos 15 minutos. Cuando llegó, finalmente, a la bahía de Hilo, la resonancia natural de ésta, de unos 30 minutos (el tiempo entre dos frentes de olas consecutivos), provocó que cada segunda ola del tsunami se encontrase "en fase" con las de la bahía (las crestas de unas olas coincidían con las crestas de las otras). Hilo sufrió los efectos más graves del tsunami; las olas alcanzaron los 14 metros de altura y perecieron 159 personas.
Finalmente, en lo que respecta, de nuevo, al acontecimiento de las islas Kuril, en el océano Pacífico, también se produjeron acontecimientos dignos de mención que ponen de manifiesto, una vez más, la importancia decisiva de las peculiaridades geográficas de los lugares por los que pasa el tsunami. La bahía de Jackson y Timaru se encuentran respectivamente al noroeste y sudeste de las costas de la Isla del Norte de Nueva Zelanda. Sus distancias al epicentro del terremoto de 2006 son 10.186 y 10.273 km. Sin embargo, los tiempos de viaje del tsunami hasta alcanzar los dos destinos fueron muy diferentes: 14 horas y 6 minutos el primero por 18 horas y 49 minutos el segundo. La causa se debía a que Timaru se encontraba en la "sombra" de la isla (la parte opuesta de tierra a la que golpean directamente las olas), por lo que se produjeron procesos tanto de refracción como de difracción (cambios de dirección en la propagación, como consecuencia de encontrarse con obstáculos materiales) que frenaron considerablemente la velocidad de las olas, retrasando su llegada.Y dicho todo esto, aquí me detengo. Si os viene en este mismo momento a la cabeza el título del post, quiero deciros que, ciertamente, hay muchas clases de abuelitas. Espero sinceramente que las vuestras sean capaces de entender lo que he intentado explicar en los párrafos anteriores. En cuanto a mí, ya sabéis que "yo no tengo abuela"...
Fuentes:
Tsunamis and Earthquakes: What Physics is Interesting? David Stevenson. Physics Today, 10-11, June 2005.
Explaining the physics of tsunamis to undergraduate and non-physics students. G. Margaritondo. European Journal of Physics. Vol. 26, 401-407, 2005.
The Physics of Tsunami: Basic understanding of the Indian Ocean disaster. M.N.A. Halif and S.N. Sabki. American Journal of Applied Sciences. Vol. 2 (8), 1188-1193, 2005.
Understanding the tsunami with a simple model. O. Helene and M.T. Yamashita. European Journal of Physics. Vol. 27, 855-863, 2006.
Modeling the 2004 Indian Ocean Tsunami for Introductory Physics Students. Gregory A. DiLisi and Richard A. Rarick. The Physics Teacher. Vol. 44, 585-588, December 2006.
Modelling tsunamis. A. Constantin and R.S. Johnson. Journal of Physics A: Mathematical and General. Vol. 39, L215-L217, 2006.
May Gravity Reveal Tsunami? D. Fargion. Chinese Journal of Astronomy and Astrophysics. Vol. 6, Suppl. 1, 398-402, 2006.
Alternative tsunami models. A. Tan and I. Lyatskaya. European Journal of Physics. Vol. 30, 157-162, 2009.
39 comentarios:
Las explicaciones de cualquier persona que asimile abuelitas a tontos/as, ignorantes, torpes, incapaces, etc. no me merecen ningún respeto, por lo tanto ni lo leo.
Firmado: La madre que parió a tu madre.
Ni falta que te hace leerlo, probablemente.
Por cierto, ¿cómo puedes firmar como mi abuelita si yo no tengo abuela?
Sí, se nota que no lo has leído... XDDDDDD
Un artículo excelente, sobre todo para los que nunca tuvimos un profesor de física que nos hiciera interesarnos demasiado por ella.
Muy bien explicado y muy claro :)
¡¡Excelente post!!
¿Puedo pedirte algo? El día viernes acá en Chile, un sismólogo experto en tsunamis intentaba explicar por qué en nuestras costas se esperaban olas más grandes que las que hubieron en Hawái. Pocos lo entendieron o no lo tomaron en cuenta, y no fue hasta después de que olas de hasta 4 metros llegaran y destrozaran pequeños pueblos costeros (o volvieran a destruir algunos que recién empezaban la reconstrucción después del 27F, como Dichato), que pararon de decir que toda la alerta era una exageración y que acá no iba a pasar nada.
¿Es posible explicar el porque el tsunami llegó con tanta fuerza a costas Chilenas, diferenciándose de otros lugares donde no llegó con tanta fuerza? Ayudaría mucho, y me encantaría poner una información así (centrada en lo que sucedió en nuestras costas) en mi blog.
Muy interesante el post
Buen post majo. Y yo que creía que entre dos unidades había que multiplicar por 10. Bueno, lo dicho. Sigue dando cañar en tuiter!
Recuerdo varias imágenes del tsunami de 2004 en las que se veía a gran cantidad de curiosos agolpados en lo que era la costa cuando llegó el primer valle, e incluso a varias personas caminando por el lecho marino... y me pregunto: ¿de verdad hace falta saber dinámica ondulatoria para intuír que algo muy gordo se está cociendo cuando el océano se retira?
No estamos hablando (solamente) de un desconocimiento generalizado de física elemental, si no de una falta de instinto y de capacidad de fascinación ante la naturaleza rayanos en lo suicida.
Se te ha olvidado mencionar el siluro gigante que sostiene Japón y provoca las olas cuando se mueve. Fraude!!! XD
"el período de la onda será el tiempo que transcurrirá hasta que llegue de nuevo la masa de agua, con toda su rabia y furia contenidas."
Si no me confundo el tiempo que tarda en volver el agua ¿no será la mitad del periodo? (Mitad para bajar, mitad para subir)
Muy buen post. He tenido que leerlo un par de veces para entenderlo todo, pero me has solucionado algunas dudas que tenía. Soy víctima de una mala educación científica (cosa que llevo bastante tiempo intentando ponerle remedio) y un innegable talento para pelearme constantemente con los números y las ecuaciones (Para esto no creo que haya solución).
Y me enorgullezco de ser una abuelita :D
estupendo post. te ha quedado super claro. todos mis amigos no relacionados con las ciencias agradecerán que les linkee esto y deje de intentar explicárselo yo... xDD
Ciertamente en las últimas horas se han leido y escuchado un monton de tonterías.
Gracias por aportar claridad.
Muy buen post.
Una errata ;)
"Cuando toda esta tremenda energía se libera y pasa al agua del océano, casi un 99% de la misma se pierde en distintos procesos disipativos. De ésta, al tsunami posterior propiamente dicho, aún se transmite escasamente un 10% del valor anterior"
Será 90% - 10% ?
(ahora es cuando me lo rebatís con alguna cosa científica y quedo como un bobo :S
Extraordinario tu buen post. Gran trabajo, y eulalia, para definir el término "abuelita", no es referenciado a "tontos(as)", es simplemente a personas que no están familiarizadas con los temas a tratar.
Seguro que muchos se quejarán de lo de la abuelita porque pasan de leer el post pero se mueren de ganas de decir algo, no vaya a ser que les de una embolia por callarse xD
El sabio señala a la luna y el tonto mira al dedo.
Sergio, eres grande, y tus post están a tu altura XD
Ecklectica, creo que lo explica al menos en parte cuando dice: "A partir de ahí, y debido a la curvatura de la superficie terrestre, las ondas habrán atravesado el ecuador y deben volver a converger, con lo cual sus amplitudes tenderán a aumentar de nuevo."
Creo que debo añadir algo que me comentó ayer mismo uno de los mayores expertos en tsunamis, aunque aviso que tal vez no le entendí bien. Supongamos que a La Tierra le ponemos una goma elástica alrededor, de forma que pase por el origen del tsunami. Pues bien, la amplitud de la ola será mayor en la curva terrestre donde más estirada queda esta goma y menor a sus lados. Resulta que Chile, está en la máxima extensión de esa goma respecto de Japón. (El tsunami de Chile también tuvo mayores efectos en Japón que en muchas otras regiones más cercana)
Hola, me gusta mucho tu blog, la física y la ciencia ficción, así que como verás soy un asiduo lector. Nunca me había animado a comentar probablemente porque no tenía nada que decir.
Ahora hace unos días que tengo una duda "horrible" sobre un tema que tocas tangencialmente en la entrada ( lo del tsunami está perfectamente explicado) y es la escala Richter.
La escala Richter según tu mismo afirmas y que y tambien he leído por diferentes sitios esta obsoleta.
Las razones que he leído son: su origen local para California, el que no represente una magnitud física real ( como sí hace el momento sísmico) y que a partir de el grado 8 daba valores similares para terremotos bien diferenciados (Saturacion para valores altos).
Mientras que los dos primeros motivos son claros, el último no encontrado ningún sitio donde se explique esta saturación y a que es debida ( en algunos hablaban de su naturaleza logaritmica pero la magnitud de momento sismico también es logaritmica, así que eso no puede ser)
Bueno, a ver si usted, o alguno de sus lectores puede resolverme la duda, porque yo ya he dejado por imposible encontrar esa información por internet.
solo me he dignado en ver el grafico explicativo y es totalmente erroneo, supongo que esto está escrito por una abuelita analfabeta.
(para que alla un tsunami debe de haber un desplazamiento descendente de la placa marina, esto hace que el agua ocupe el volumen que queda liberado con el consiguiente efecto succión y una vez lleno este el rebote y efecto expansión del agua.
La Mula Francis:
lo he redactado un poquito diferente para que se entienda. El 10% que se transmite al tsunami es la décima parte del 1% que absorbe el agua de la energía que libera el terremoto. Si haces números verás que el 10% de un 1% es la milésima parte.
Espero que ahora haya quedado claro y gracias por la puntualización.
ibaseta:
tu propia redacción del comentario que has dejado te descalifica absolutamente. Por favor, vuelve al colegio o cómprate un texto sobre ortografía.
Ah, y de paso, no te vendría mal echar un vistazo a algún que otro libro de ciencia. Falta te hace...
Excelente explicación. Tan sólo un apunte: La velocidad de crucero tanto de un Boeing 737 como de un Boeing 747 está entre el Mach 0.84 a 0.88 (unos 915Km/h) a 35.000 pies de altura (unos 10.500 metros). La velocidad máxima de ambos aviones... bueno, la velocidad máxima teórica de todos los aviones subsónicos está en torno al Match 0.95 (unos 970Km/h). La mayoría de aviones pueden superar teóricamente este límite, aunque llegados a Match 1 (la velocidad del sonido) se desintegrarían literalmente en vuelo ya que su fuselaje no está diseñado ni de forma que disperse lateralmente las ondas sonoras, ni que las absorva. En pocos segundos se formaría un núcleo de resonancia acumulativa en la parte anterior del avión que lo desintegraría de las vibraciones. Nada más, sólo quería aclarar ese punto. Un saludo.
Creo que el cine distorsiona la realidad del fenomeno. Siempre presentan olas gigantescas, inmensas y en cualquier sitio, alta mar (como en la aventura del Poseidon) o en la costa (si las comparas con los edificios tendrian mas de 100 metros).
Encima muchos confunden las olas "normales" pero muy grandes, como las que salen en videos y pelis de surferos, con tsunamis (tampoco la tele y sus informativos ayudan mucho).
Claro que un frente de ola de 3 o 4 metros y visto desde lejos no parece muy espectacular, impresiona poco en la pantalla y salvo en primera linea de costa la subida del agua no es tan dramática y rápida.
En este video de tsunami de Japon, http://www.youtube.com/watch?v=GJAtwPW6Ivo , se ve como el agua llega poco a poco, parece una inundación, no sube muy rápido pero, eso si, con fuerza constante que termina arrastrando todo lo que se le pone por delante.
Imagino que a partir de ahora se presentaran los tsunamis de una forma más realista. En la última peli de Eastwood ya se observa la tendencia.
Buen artículo.
Ya que estamos. Es físicamente posible generar un tsunami en dirección al otro tsunami para "amansarlo" o frenarlo?.
En teoría se pueden anular los efectos de las ondas produciendo interferencias destructivas. Ahora bien, para ello deberías ser capaz de predecir con antelación suficiente el tsunami (cosa harto difícil debido a la poca altura de las olas en alta mar, prácticamente indetectable) y también deberías ser capaz de generar el segundo tsunami. ¿Cómo lo harás, provocando un segundo terremoto?
Muy buena entrada. Una pequeña pega en la comparaciones de velocidad con un Boeing 747, mucha velocidad son los 1200 km/h para tanto bicho ;), es bastante menos: 528 nudos ó 977km/h.
Saludos de un Aerotrastornado.
@joselito el de la voz de oro
Gracias, no había tomado en cuenta ese punto, voy a ver como poner esto (el artículo) un poquito más para legos y lo pongo en mi blog
Es simplemente el primer post decente en castellano sobre la naturaleza que leo en mi vida, :-)... Felicidades a todos los hispanohablantes!
Magnífica entrada Sergio, como siempre.
Tengo un par de dudas que no me quedan del todo claras.
1º.Si en el camino del tsunami se interpone una isla más o menos grande, ¿el tsunami arrasa la isla directamente, o se divide en otros dos frentes de onda?
2º¿Cuál sería la mejor forma de *destruir*(y por destruir entiendase parar ese frente de onda) un tsunami? Si es que hay alguna claro.
Excelente y brillante artículo.
Solo una correción, no vi todas las películas, pero de las que vi:
La tormenta perfecta (The Perfect Storm, 2000), no es un caso de olas de Tsunamis, es lo que en ingles se llama rogue wave.
Un abrazo
Hola!
Soy una abuelita y la verdad es que he entendido algo de lo que dices, pero me ha resultado apasionante e incluso, creo que lo volveré a leer para entenderlo del todo.
Gracias por compartir.
Soy geofísico y tengo que decirte brevemente que sólo se produce un tsunami cuando hay un súbito desplazamiento vertical de una masa de agua en aguas relativamente profundas. El caso más típico se produce en procesos de subducción entre placas. Es decir, una placa tectónica entra debajo de otra y produce una depresión en el fondo marino. Es al intentar "rellenar ese hueco", cuando se impulsa una gran masa de agua que se expande hacia la superficie, generando esa ola nefasta. Al márgen de la ortografía de Ibaseta, está en lo cierto. Tu gráfico no es del todo correcto, Sergio. Por lo demás, muy bien.
Sergio, al margen de decirte que tu explicación está muy buena, me hizo reír el título del post y también el primer comentario...
Es verdad que tanto las abuelitas como los nietos están harto mal en física porque los programas, los profesores, y los mismos alumnos muestran poquísimo interés en relacionar lo aprendido, con la vida real, pero yo creo que ahora que el tema ha llegado hasta la mesa mientras la familia se alimenta, es posible que surja un interés genuino de entender cual es la mecánica de muchas cosas que nos ocurren.
Leyendo tu post, saqué varios conocimientos apolillados y que no había usado en cincuenta años...recordé clases de acústica, esto de la longitud de onda...mira tú, y entendí perfectamente tus explicaciones.
Miles de gracias.
Profesor Frink:
Cuando una onda se encuentra con un obstáculo experimenta fenómenos como la reflexión, refracción y difracción. Ésta última, en particular, depende del tamaño relativo del obstáculo y la longitud de onda de la oscilación. Así pues, dependiendo de las dimensiones de la isla (date cuenta que la longitud de onda del tsunami puede ser de cientos de kilómetros) el fenómeno puede ser importante o no. Además, las propias características geográficas del terreno también pueden influir.
En cuanto a la segunda pregunta, no conozco la respuesta. No sé si se puede "eliminar" un tsunami. LO que sí se puede hacer es prevenir y dirigirse hacia puntos lo más alejados posible de la costa y lo más elevados que podamos.
La verdad es que atrae mucho el artìculo, ya que al principio entendìa que era algo muy simple, pero veo que tiene todas las herramientas de la fìsica que hacen posible el entendimiento de esos meteoros, muy excelente.
Creo q eulalia se perdio de tremenda informacion al no leer el Post! excelente!
Excelente, he dejado de ver la tele para informarme sobre Japón y cuando la pongo se mas que lo que están diciendo, lo del mosqueo de la abuelita me ha llegado profundo jajaj
Explicación excelsa como las que usa mi abu Pa explicarme todo lo que le pregunto :) y eso que ya casi llega a los ochenta.
Para frenar un tsunami proponía alguien crear otro tsunami para que frene al primero. El problema de esto es que si creas un tsunami con la misma intensidad que el primero entre éste y la costa neutralizas el primer tsunami, pero la nueva ola igual de potente se acerca también a la costa porque el tsunami se dirige en las dos direcciones.
Las medidas de defensa que tenían los japoneses consistían en diques, y se han mostrado ineficaces ante la fuerza del agua. A mí la medida que tiene más sentido es plantar árboles en la costa (lo están haciendo en Chile). Digamos que permites que el agua pase, pero al atravesar bosque se frena antes de llegar a los poblados. Supone admitir que no se puede frenar el tsunami, así que se le deja pasar pero debilitándolo.
Si os interesa lo ocurrido en Japón en mi blog tenéis de forma muy muy divulgativa qué supone la radiación para las personas.
Muy buen post,Sergio. Al estilo de tus clases... Solo un apunte, se suele llamar ondas de marea a los tsunamis, no por el origen de la onda, si no porque normalmente, un tsunami tiene más aspecto de subida repentina de la marea que de una ola gigante.
Un saludo
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