26 abril 2011

50 soluciones a la paradoja de Fermi (32ª solución): La vida podría haber surgido tan sólo recientemente

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Algunos astrónomos mantienen la idea de que la escala de tiempo necesaria para que evolucione la vida inteligente es completamente independiente del lapso de tiempo que la estrella madre pase en la denominada secuencia principal. ¿Puede la vida de la estrella tener influencia en el desarrollo biológico de las especies?

Mario Livio, por ejemplo, ha considerado un modelo sencillo de cómo una atmósfera planetaria como la de la Tierra se ha desarrollado hasta el punto de albergar vida. No se ha tratado de un modelo puramente físico de una atmósfera, sino más bien de la búsqueda de un posible nexo de unión entre la vida de las estrellas y la escala temporal para la evolución biológica.

En su modelo, Livio identifica dos fases claves en el desarrollo de una atmósfera capaz de albergar vida. La primera es la liberación del oxígeno a partir de la fotodisociación del vapor de agua, un proceso que en nuestro planeta se prolongó durante casi 2.500 millones de años. La duración de este período depende de la intensidad de la radiación emitida por la estrella en el rango espectral de 100 a 200 nanómetros, constituida por los fotones con la energía necesaria para disociar las moléculas del vapor de agua.

La segunda fase tiene que ver con el incremento de los valores en los niveles de oxígeno y ozono hasta un 10% de su cantidad actual, aproximadamente. En la Tierra este proceso duró 1.600 millones de años. Una vez que las cantidades de oxígeno y ozono fueron suficientemente elevadas, la superficie de la Tierra quedó blindada frente a la dañina radiación ultravioleta del Sol. De esta manera, los ácidos nucleicos y las proteínas, ingredientes claves en la vida celular, pudieron desarrollarse sin peligro. La conclusión que saca Livio es que, de manera semejante a la Tierra, un planeta necesita una capa de ozono protectora y que la escala temporal para que se desarrolle prácticamente coincide con la escala temporal para el desarrollo de la vida.

Las estrellas más grandes y, por tanto, más calientes, emiten mayores cantidades de energía en el rango ultravioleta; en cambio, su vida es mucho más corta que la de las estrellas pequeñas y más frías. Así pues, para un planeta con un tamaño y órbita dados, el tiempo necesario para la formación de una capa de ozono depende del tipo de radiación emitida por su estrella y, consecuentemente, del tiempo de vida de la misma. Livio concluye que el tiempo requerido para que emerja la inteligencia crece con el cuadrado de la vida de la estrella madre. Si esta relación resultase cierta, entonces sería probable poder encontrar especies inteligentes surgiendo en escalas temporales comparables al lapso de tiempo que una estrella permanece en la secuencia principal.

Obviamente, el argumento de Livio presenta debilidades, la más evidente la condición necesaria de una capa de ozono, aunque parece bastante evidente que no es suficiente. Sin embargo, animado por el posible hallazgo de una relación entre los anteriores períodos temporales, Livio lanza la siguiente pregunta: ¿cuándo es el instante o momento más probable para el surgimiento de una CET?

Si la vida extraterrestre debe ser parecida a la terrestre y tomamos ésta como ejemplo, parece razonable suponer que estará basada en el carbono; si somos capaces de determinar el instante cósmico en el que se alcanzó el pico en la producción de carbono habremos resuelto la cuestión.

En efecto, si las teorías sobre evolución estelar que conocemos son correctas, este instante debió de ocurrir hace unos 7.000 millones de años, cuando el ritmo de creación de nebulosas planetarias (resultado de la fase final como gigantes rojas de las estrellas de masa intermedia) alcanzó su máximo. Así pues, la vida basada en el carbono pudo surgir hace casi otros 7.000 millones de años (la edad estimada actualmente del universo es de 13.700 millones de años). Dado que se necesita un tiempo apreciable para el desarrollo de una civilización avanzada capaz de comunicarse, éstas pudieron aparecer unos 10.000 millones de años tras el Big Bang. Deben tener, pues, no más de 3.000-3.500 millones de años, es decir, son relativamente recientes. No parece descabellado suponer que aún no han dispuesto del tiempo necesario y suficiente para desarrollar una tecnología adecuada e intentar establecer contacto. ¿O sí?

6 comentarios:

Hatred Banner dijo...

Al paso que vas vas a tener material suficiente para sacar un libro con todas las soluciones.

Gamusino dijo...

Esta es una de las soluciones más convincentes que he leído hasta la fecha. Enhorabuena por el blog. Un saludo

Emilio Capitel dijo...

Es algo que siempre había intuido, aunque incapaz de expresarlo con tantisima claridad. Siempre tiene que haber una primera raza que viaje al espacio. O con capacidad de comunicarse con otras. ¿y si resulta que somos nosotros?

ZAX dijo...

y si hubiese alguna cet lo suficientemente desarrollada, no habria que esperar para que nos llegue alguna señal de su presencia, teniendo en cuents la distancia y la velocidad de la luz.

Vikita dijo...

que bueno eres...aunque vengo de la rama de filosofía, y mis conocimientos de física son limitados (no asi de la ciencia ficción,jejej)de la idea general me entero y eso es gracias a lo buen pedagogo que eres.
Me encanta tu blog. Un saludo

Arielo dijo...

Muy bueno!
Otro caso podría ser que los ET también tengan su crisis económica y hayan recortado gastos en sus llamadas de larga distancia.