15 diciembre 2011

El futuro es un tren de mercancías

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"[...] el futuro es como un enorme tren de mercancías que circula a toda velocidad, siguiendo nuestra ruta. Detrás de este tren quedan el sudor y el trabajo de miles de científicos que están inventando el futuro en sus laboratorios. Se puede oír el pitido del tren. Dice: biotecnología, inteligencia artificial, nanotecnología y telecomunicaciones. Sin embargo, algunos reaccionan diciendo: << Soy demasiado viejo. No puedo aprender esto. Lo único que puedo hacer es tumbarme y dejar que el tren me pase por encima >>. Sin embargo, la reacción de los jóvenes, los que están llenos de energía y los ambiciosos, es decir: << ¡Dejadme subir al tren! Este tren representa mi futuro. Es mi destino. Dejad que me ponga en el asiento del conductor >>.

Esperemos que la gente de este siglo utilice la espada de la ciencia sabiamente y con compasión."

(Michio Kaku, en La física del futuro, Debate, 2011)



50 soluciones a la paradoja de Fermi (42ª solución): La Luna es rara

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Los planetas de nuestro sistema solar poseen varias decenas de satélites naturales. Parece, pues, un tanto absurdo afirmar que nuestra Luna es única y mucho más que existe una relación con la paradoja de Fermi. Aun así, durante décadas se ha sospechado que la Luna es lo que hace especial a la Tierra.

Para entender la presente solución a la paradoja de Fermi hay que responder tres cuestiones: ¿en qué sentido es inusual o especial nuestro satélite? ¿Qué probabilidad hay de que satélites similares a la Luna existan en otros sistemas planetarios? ¿Qué papel ha desempeñado la Luna en el desarrollo de vida inteligente?

Si exceptuamos el sistema formado por Plutón y Caronte, la Tierra puede considerarse única al poseer un satélite natural excepcionalmente grande en comparación, a pesar de que la Luna no es el mayor de todos los satélites del sistema solar (es más pequeña que Ganímedes, Calisto, Ío y Titán). La Luna posee una masa 81 veces inferior a la terrestre. En este sentido, puede considerarse casi como un planeta doble el sistema Tierra + Luna. Y los planetas dobles pueden ser raros.

Para estimar la escasez o no de los planetas dobles es preciso comprender cómo se formó la Luna.

Hasta 1975 se barajaban, principalmente, tres mecanismos: co-acreción, en la que la Tierra y la Luna se formaron simultáneamente a partir de gas y polvo en la nebulosa solar primigenia; fisión, en la que la Tierra se formó en primer lugar y a causa de la rápida rotación una porción de ella se desgajó del resto, dando lugar a la Luna; captura, en la que ambos cuerpos se originaron en lugares distintos de la nebulosa solar, quedando atrapada posteriormente la Luna en la órbita de la Tierra. Sin embargo, las evidencias reunidas, sobre todo a partir de las muestras recogidas por las misiones Apolo, no apoyaban precisamente los mecanismos anteriores.

A mediados de la década de 1970, dos grupos de científicos norteamericanos propusieron de forma independiente la hipótesis del impacto. Efectivamente, un objeto del tamaño de Marte colisionó con la Tierra primigenia, eyectando ingentes cantidades de material terrestre y situándolo en órbita. La coalescencia posterior daría lugar a la Luna. Después de todo, y a juzgar por los cabeceos de otros planetas, parece que las colisiones violentas pudieron ser moneda de cambio común en las primeras etapas de la formación del sistema solar.

Aunque los objetos y las colisiones fueran abundantes, puede que aquellas que diesen lugar a grandes cataclismos, como el que originó la Luna, fuesen escasos y quizá Mercurio, Venus y Marte lograron evitarlos. Además, la colisión de la que surgió nuestro satélite tuvo lugar en un instante crítico. Si hubiera acontecido mucho antes, cuando la Tierra tenía mucha menor masa, la mayor parte de los escombros habrían acabado en el espacio y la Luna hubiese resultado mucho más pequeña de lo que es. Por el contrario, si hubiese sucedido mucho más tarde, siendo mucho más masivo nuestro planeta, la mayor gravedad habría evitado la eyección de suficiente masa como para haber dado lugar a la Luna. Con nuestros conocimientos actuales, resulta perfectamente posible que la Tierra sea lo bastante inusual en cuanto a la posesión de un satélite natural tan grande.

Incluso admitiendo que la Luna es algo muy inusual, ¿hubiera sido realmente diferente la vida sin ella?

Por lo que sabemos, son varias las maneras en las que la Luna ejerce su influencia aquí en la Tierra. Las mareas, por ejemplo. Justo después de su formación, la Luna estaba mucho más cerca de la Tierra que ahora, así que las mareas de hace millones de años debieron resultar espectaculares. Se ha llegado a sugerir que las mareas pudieron constituir un factor decisivo a la hora de iniciar la vida, quizá actuando como un enorme mezclador de la sopa primordial. Aunque no se puede descartar la sugerencia, igualmente puede resultar no del todo convincente, ya que incluso en ausencia de la Luna, seguiría habiendo mareas producidas por el Sol (éstas resultan ser la mitad de grandes que las lunares).

Otro efecto debido a las mareas producidas por la Luna tiene que ver con su influencia sobre la corteza terrestre. Puede que la gravedad lunar haya amplificado la actividad volcánica y la deriva continental. Quizá una tierra sin Luna fuese menos activa geológicamente y la vida hubiese tardado mucho más tiempo en desarrollarse.

Pero la influencia más decisiva es, sin duda, la relacionada con la inclinación del ecuador terrestre con respecto al plano de la eclíptica (oblicuidad), íntimamente relacionada con las estaciones. Mercurio posee una oblicuidad cercana a 0º; sus regiones ecuatoriales tienen el sol siempre sobre la vertical, mientras que en los polos siempre aparece en el horizonte. Por el contrario, la oblicuidad de Urano es de unos 98º, con lo que su eje de rotación está prácticamente tumbado. La Tierra presenta un valor intermedio de 23,5º lo cual origina diferencias climáticas suaves en todo el planeta a lo largo del año, una cualidad muy apreciada por la vida compleja. La Luna, muy probablemente, contribuye de forma decisiva a mantener la oblicuidad de la Tierra dentro de un rango de valores adecuado (+- 1,5º con un período de 41 000 años). Marte, por ejemplo, presenta un valor de 25º, pero este valor promedio oscila entre 15º y 35º cada 100 000 años; durante los últimos 10 millones de años ha oscilado entre 0º y 60º de forma caótica. Curiosamente, no posee ningún gran satélite natural.

Por descontado, todos los supuestos anteriores son discutibles. En realidad, no sabemos si la existencia de un gran satélite natural es necesaria e imprescindible para que su planeta albergue vida compleja. Puede que los planetas dobles como el nuestro sean necesarios y que su mera existencia sea muy inusual e infrecuente. Quizá el carácter único de nuestro satélite explica por qué estamos solos. Quizá esta sea la tragedia de la Luna...


09 diciembre 2011

Mis 50 películas de ciencia ficción preferidas

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Siempre que se acerca el fin de año es muy usual que los medios de prensa como la radio, los periódicos y, sobre todo, la televisión dediquen parte de su tiempo a recordar todo lo que pasó en los doce últimos meses. También es muy habitual elaborar clasificaciones con los "hit parades" de muchas cosas, sobre todo absurdas.

Yo me he querido sumar a este desmadre y he decidido refrescar un poco mi memoria y mi videoteca. El resultado ha sido el que os muestro aquí debajo. Son 50 películas que se me han quedado grabadas a lo largo de mi casi medio siglo de vida. No están ordenadas siguiendo orden de preferencia alguno, así que no podréis discutir si he puesto tal película por delante o por detrás de tal otra. En cambio, sí podréis echarme en cara no haber colocado alguna de vuestras favoritas, pero esto ya me lo espero. Ya sabéis aquello de "para gustos, colores...", ¿no?


  1. Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979)
  2. Contact (Contact, 1997)
  3. La cosa (The Thing, 1982)
  4. Los cronocrímenes (2007)
  5. Doce monos (Twelve Monkeys, 1995)
  6. Enemigo mío (Enemy Mine, 1985)
  7. El increíble hombre menguante (The Incredible Shrinking Man, 1957)
  8. Frankenstein de Mary Shelley (Mary Shelley's Frankenstein, 1994)
  9. Gattaca (Gattaca, 1997)
  10. La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1956)
  11. El hombre invisible (The Invisible Man, 1933)
  12. El ser del planeta X (The Man from Planet X, 1951)
  13. Minority report (Minority Report, 2002)
  14. La mosca (The Fly, 1986)
  15. El pueblo de los malditos (Village of the Damned, 1960)
  16. Primer (Primer, 2004)
  17. Naves misteriosas (Silent Running, 1972)
  18. Planeta prohibido (Forbidden Planet, 1956)
  19. El planeta de los simios (Planet of the Apes, 1968)
  20. Re-animator (Re-Animator, 1985)
  21. Regreso a la Tierra (This Island Earth, 1955)
  22. Origen (Inception, 2010)
  23. Pandorum (Pandorum, 2009)
  24. Wall-E (Wall-E, 2008)
  25. Superman, la película (Superman, the Movie, 1978)
  26. Un sabio en las nubes (The Absent Minded Professor, 1961)
  27. El tiempo en sus manos (The Time Machine, 1960)
  28. Regreso al futuro (Back to the Future, 1985)
  29. Regreso al futuro II (Back to the Future Part II, 1989)
  30. Regreso al futuro III (Back to the Future Part III, 1990)
  31. Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still, 1951)
  32. Viaje alucinante (Fantastic Voyage, 1966)
  33. 2001, una odisea del espacio (2001, A Space Odyssey, 1968)
  34. La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971)
  35. La fuga de Logan (Logan's Run, 1976)
  36. El experimento del doctor Quatermass (The Quatermass Xperiment, 1955)
  37. El experimento del doctor Quatermass 2 (Quatermass 2, 1957)
  38. La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon, 1954)
  39. Invasores de Marte (Invaders from Mars, 1953)
  40. 4D Man (4D Man, 1959)
  41. Dark city (Dark City, 1998)
  42. Blade runner (Blade Runner, 1982)
  43. El hombre con rayos X en los ojos (The Man with the X-Ray Eyes, 1963)
  44. La resurrección de Frankenstein (Frankenstein Unbound, 1990)
  45. Charly (Charly, 1968)
  46. El día en que la Tierra se incendió (The Day the Earth Caught Fire, 1961)
  47. Huida a través del tiempo (Grand Tour, Disaster in Time, 1992)
  48. Millennium (Millennium, 1989)
  49. Avatar (Avatar, 2009)
  50. Código fuente (Source Code, 2011)


Ah, y si alguien se ofende porque no he incluido ni Star Wars ni Star Trek, pensad que no es que no me gusten, sino que ocupan los números 51 y 52, respectivamente. Nada más...


01 diciembre 2011

Física para Andrea

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"Aquí estoy, Andrea, preparado para afrontar un reto fascinante: llevarte de la mano por las distintas regiones de la ciencia física, con la esperanza de que alguien más se nos una en este viaje."

Así comienza Rafael Alemañ la Introducción de su libro Física para Andrea, editado por Laetoli, la misma editorial que publica la célebre colección ¡Vaya Timo! El autor, licenciado en bioquímica y en física, aborda una visión de conjunto, como él mismo afirma, de la física, comenzando por Galileo y terminando con Higgs (sí, el del bosón, partícula divina o como más os guste), pasando por Newton, Maxwell, Faraday, Einstein, Schrödinger, Bohm, Hubble y Lorenz, entre otros. Así, se tratan temas como la mecánica clásica o newtoniana, el nacimiento de la termodinámica, la historia del electromagnetismo y cómo Maxwell unificó en sus célebres ecuaciones toda una serie de fenómenos previamente conocidos, las revoluciones conceptuales que supusieron tanto la relatividad de Einstein como la física cuántica, con sus leyes y principios contraintuitivos y muchas veces desconcertantes, la teoría del caos y los fenómenos auto-organizados hasta llegar, finalmente, a la física de partículas y los modelos físicos del universo basados en las controvertidas cuerdas.

Cuando decidí leer el libro de Alemañ me esperaba encontrar con una divulgación más ligera y desenfadada, quizá influenciado por el parecido del título con la maravillosa Ciencia para Nicolás, de mi amigo Carlos Chordá, editada también por Laetoli. Pero no, nada más lejos de la realidad. En esta ocasión, tengo que ser honesto y decir que si bien Nicolás podía representar a cualquier chaval adolescente (y puede que también adulto), con una preparación científica más o menos a nivel de enseñanza secundaria, no sucede lo mismo con la mucho más elitista Andrea. En efecto, la Física para Andrea, siempre según mi modesta y discutible opinión, no está indicado para un público generalista ni adolescente. Muy al contrario, se trata de una obra que si uno no siente una atracción y un interés previos por la física, me temo que abandonará prematuramente la lectura, pues el nivel que exhibe no está al alcance de personas con escasa o nula base en esta ciencia.

En efecto, a lo largo de sus casi 270 páginas, desfilan conceptos tan peliagudos como el de entropía, campo, cuadrivector, función de onda, caos, etc. Pero no me entendáis mal, pues en ningún momento quiero decir que el libro no tenga interés, que lo tiene y mucho, ya que Alemañ es un buen divulgador con mucha experiencia. Sin embargo, en ocasiones creo que la complejidad de la cuestión o el tema concreto que aborda es excesiva y ello puede contribuir a desanimar al lector. Además, también contribuye a esta sensación el tono excesivamente formal, quizá apto únicamente para iniciados. Puede que ésta sea la razón por la que Andrea tan sólo hace su aparición en la frase que abre tanto el libro como esta breve reseña. Luego, la misteriosa muchacha hace mutis. ¿Por qué será?